'La gran amenaza de los libros es la falta de lectores'

Tres grandes retos afronta la industrial editorial, pero sólo uno trasnocha a Enrique González, presidente de la Cámara Colombiana del Libro: la falta de lectores.

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mayo 13 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-13

La tecnología, el libro electrónico y la revaluación del peso frente al dólar obligan a las editoriales a ajustarse, pero si no hay quién lea los libros, el negocio no tiene sentido, la cadena se rompe. "El público colombiano no lee sino dos libros al año, incluyendo los textos escolares", dice con horror. Y que la gente lea más no es simplemente la estrategia de la industria para incrementar sus ingresos. Para este hombre de libros, el impacto de tener miles de lectores redunda en toda la economía. "Si la gente lee más, rinde más en el estudio, es más competente en el trabajo, se comporta mejor como ciudadano y bajan los índices de criminalidad. Si se quiere tener un mejor recurso humano para un mayor desarrollo del país, lo más simple es fomentar una comunidad lectora", explica con vehemencia. Por eso, para él la lectura debe ser una política de Estado, que comience desde la primera infancia, que es cuando más se aprende. Pero surgen dos inconvenientes. Uno es que "nuestros profesores ponen a leer, pero no son lectores. Eso no ayuda a formar más lectores". Y el otro es el acceso al libro. "El colombiano tal vez quiera leer, pero su poder adquisitivo es muy bajo y no da para comprar libros", dice y aclara prontamente: "Los textos no son costosos. Tenemos la Ley del Libro, que ayuda a tener precios competitivos, lo que no hay es plata para comprarlos". Entonces vuelve a la teoría de la política de Estado. "Para acceder al libro hay que dotar las bibliotecas públicas y escolares con suficientes libros. A los niños se les asegura el acceso a la educación, pero no al material educativo. Ellos deben tener sus propios libros para que se enamoren de ellos y se vuelvan lectores". LA REVALUACIÓN Aunque la industria editorial colombiana es fuerte, pues cuenta con toda la cadena (desarrolla contenido, diseño, ilustración e impresión), por cuenta de la revaluación del peso está perdiendo competitividad y mercado en el segmento de impresión. "Hoy el costo de imprimir es más barato en China y Perú, y eso ha afectado el renglón de las exportaciones de la industria editorial, las cuales, en los últimos años, han caído entre un 40 y 50 por ciento", cuenta. En cambio, sigue el empuje en las ventas al exterior de libros como pequeñas enciclopedias temáticas (pedagogía, sicología, odontología) y Biblias. "Nuestro principal mercado para impresión y productos genéricos como las Biblias es EE. UU., y para producto editorial, México, Venezuela y Ecuador. En Centroamérica, la educación se basa principalmente en textos escolares colombianos", afirma. - El libro está pasando por una transición tecnológica y el editor debe adecuarse Para Enrique González la industria editorial no está en extinción por cuenta de la tecnología y el libro electrónico, sino en acomodación. "El reto del editor es mantenerse en contacto con la comunidad lectora sin importar en qué medio lea. Lo importante es tener lectores", dice. Para él, la complicación es que se está en una transición tecnológica del libro en el mundo, como cuando surgió la imprenta. "Hay escritores y hay lectores. Lo que varía es el medio, y ahí a las editoriales les toca ser creativas. Los libros deben darles valor agregado a los lectores". Y menciona el caso de las películas en DVD que traen cosas adicionales. "Habrá que ofrecer 'links' con la biografía del autor o con entrevistas. En un texto de medicina, adicionar videos de la cirugía, por ejemplo". HELGON

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