Gran Estación le apuesta al trabajo para discapacitados

El centro comercial Gran Estación, uno de los mejor posicionados del país según los estudios especializados, ha ido ganando terreno entre los consumidores no sólo por el despliegue en oferta de almacenes, diversiones y restaurantes. También porque quien lo recorre encuentra vigilantes en sillas de ruedas que están pendientes de la seguridad en sus instalaciones.

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enero 06 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-06

De esa manera, ha enfocado su estrategia de responsabilidad social y así llamar la atención de sus clientes que están dispuestos a hacer compras como apoyo a la causa social que lidera la administración de este centro comercial bogotano. Gustavo Aristizábal, gerente de Gran Estación, explica que en los últimos cinco cinco años hablar de responsabilidad social en las organizaciones empresariales, se convirtió en un tema de la política integral de las empresas, con mayor razón en Colombia, país carente de oportunidades para las personas con discapacidad y para las madres cabeza de familiar, especialmente mayores de 40 años. Esta problemática (ver nota anexa) llevó al centro comercial de 162.000 metros cuadrados a investigar, entender, diagnosticar, preseleccionar, seleccionar, contratar y capacitar a cerca de 200 personas directas y bajo la modalidad de outsourcing con esas características. Para ello, el centro comercial Gran Estación suscribió una alianza con la Fundación Arcángeles y con la Fundación Promover por Colombia, en procura de hacer las cosas lo mejor posible. Hoy, el 26 por ciento de sus empleados directos o indirectos hacen parte del programa de Responsabilidad Social Corporativa, contando hoy con 59 madres cabeza de familia y 26 personas en situación de discapacidad. “Nos sentimos orgullosos de esta gran labor, recibimos todos los días reconocimientos y felicitaciones por esta gestión. Sin embargo, entendimos que el proceso es más complejo de lo que pensamos, porque "reinsertar" laboralmente a personas relativamente abandonadas o ignoradas por nuestra misma sociedad, requiere no sólo de mucha mayor preparación, sino de toda una estrategia con el recurso humano”. Por esta razón, la Fundación Arcángeles, diseñó un manual denominado Pila (Programa de Integración Laboral para Personas con Algún Tipo de Discapacidad-Arcángeles), con el propósito de lograr que esta idea pueda ser replicable, con la ayuda del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “La idea es que logremos que esta política sea atractiva para el resto de empresarios colombianos”, dice el gerente de Gran Estación. SEGUNDA OPORTUNIDAD Desde el centro comercial, sus directivas se declaran abanderadas de la contratación de personas con discapacidad, bajo la premisa de que cuando se da trabajo a una persona en esta situación no sólo se da acceso a un empleo sino que se le da una segunda oportunidad de vida. A su juicio, es necesario entender la Responsabilidad Social Corporativa como la contribución voluntaria de una empresa al mejoramiento social, económico y ambiental de su entorno, bien sea en lo interno o en lo externo. De esta manera, las empresas son aliadas activas del desarrollo social y económico del país, dentro de la integración activa entre los intereses públicos y privados. Ser socialmente responsable no significa solamente ser exitosos en lo comercial y cumplir cabalmente con las obligaciones jurídico-tributarias, sino también ir más allá de su cumplimiento, invirtiendo más en el capital humano, el entorno y las relaciones. La apuesta, según el directivo de Gran Estación, es que quienes mejoren su calidad de vida gracias a las acciones del centro comercial, serán mañana sus mejores clientes. En el plan, la convicción, el compromiso, el respeto, la autorregulación, la participación, la solidaridad y el desarrollo son conceptos rectores. La puesta en marcha de la Responsabilidad Social Corporativa hace parte de lo que el Centro Comercial ha llamado su filosofía corporativa, “base fundamental para nuestras buenas relaciones con el entorno como elemento diferenciador, respaldando el desarrollo social, generando oportunidades, comprometiendo a la comunidad, empoderando a la sociedad con el producto o servicio de nuestra empresa, y finalmente, resultando exitosos en lo social y en lo económico”, precisa Aristizábal. Este plan del centro comercial Gran Estación también busca atender, en alguna medida, muchas falencias sociales en el país, empezando desde la cobertura en servicios públicos, salud, educación, lo laboral y hasta en la protección de lo cultural. “Si cada empresa de este país se concentrara en ayudar en algún o varios aspectos, podríamos hacer cada día una mejor Colombia sin sustituir al Estado con sus políticas públicas”, dice el directivo. Una realidad que obliga a actuar Se estima que en Colombia existen 4,6 millones de personas con algún tipo de discapacidad representando el 11 por ciento de los habitantes. La población con limitaciones físicas está dividida en dos grupos: transitoria y permanente. Según el gerente de Gran Estación, en el primer grupo está el 4,8 por ciento, casi dos millones de personas. El resto, unos 2,6 millones enfrentan discapacidades permanentes. La condición económica de las personas con discapacidad es una variable que se debe tener en cuenta al estudiar una condición que afecta la población de manera tan determinante. Y la situación no es para nada fácil, dado que el 70 por ciento de esta población colombiana es desempleada. El otro fenómeno crítico que busca mitigar la estrategia de inclusión laboral del centro comercial Gran Estación, es el de las madres cabeza de hogar, dado que es en el seno familiar donde surge la buena salud desde el punto de vista físico y mental, a nivel colectivo e individual. Las estadísticas señala que en el país existen unos 11 millones de personas que ejercen el papel de jefes o cabezas de hogar. De ese total, se estima que 30 de cada cien son mujeres que han tenido que cumplir esa tarea, víctimas del abandono de su pareja. Se trata de más de 3,2 millones de mujeres que tienen bajo su responsabilidad el sustento de unos 12,6 millones de personas. Estas cifras son realmente alarmantes si se miran las restricciones que tienen en cuento a su capacidad de ingreso, su poder adquisitivo, la responsabilidad en educación, alimentación, salud y afectos que deben proveer principalmente a sus hijos y, en ocasiones a sus padres o hermanos. 11 por ciento de la población colombiana es víctima de alguna discapacidad transitoria o permanente.WILABR

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