Una gran injusticia que se debe evitar

Cada año en Colombia medio millar de policías mueren asesinados defendiendo a los demás ciudadanos. Esos héroes que dieron su vida protegiendo a la sociedad, dejan viudas y huérfanos en malas condiciones económicas. Además de su gran dolor -para siempre, esas víctimas inocentes de la absurda violencia nacional tienen que enfrentar las graves dificultades financieras que para las familias representa el perder a su principal -o único- proveedor de ingresos.

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abril 26 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-04-26

Para mitigar el dolor y los problemas económicos de las viudas y huérfanos de los policías sacrificados, un grupo de empresarios creó la Fundación Corazón Verde. Esta institución filantrópica adelanta varios programas cuyo objetivo es el de conseguir fondos para darles asesoría sicológica a las viudas y huérfanos en su elaboración del duelo por la pérdida de sus seres queridos. Y además, recauda dineros que destina a la construcción de viviendas para las familias más necesitadas de los policías muertos, y para otorgar becas a los huérfanos cuyas madres no pueden financiar sus estudios. Uno de esos programas es Alimentarte, un festival gastronómico que se lleva a cabo anualmente desde el 2002 en Bogotá. Durante dos fines de semana -uno dedicado a la cocina internacional y el otro a la cocina colombiana- en el Parque El Virrey (en el norte de la capital) se venden a muy buenos precios exquisitos platos preparados por los mejores restaurantes de la ciudad. Un porcentaje de esas ventas, más lo que se cobra por los patrocinios de las empresas que auspician esas jornadas, generan abundantes recursos que se destinan a la vivienda y educación de las viudas y huérfanos de la Policía. Más de 100 casas y 1.400 becas se han entregado con lo recolectado en los pasados festivales de Alimentarte, que han sido muy exitosos puesto que la ciudadanía ha respondido muy bien al llamado a la solidaridad hecho por la Fundación Corazón Verde. Hasta acá, todo bien. Lo descrito es un ejemplo nacional y mundial de una gran alianza entre empresarios, ciudadanos y la Policía, para colaborarse de manera fraternal. Sin embargo, han aparecido unos personajes -que no vacilamos en calificar de injustos e inhumanos- que se oponen, con argumentos absurdos, a que se sigan llevando a cabo estos festivales de la responsabilidad social. Muy lamentablemente, un pequeño grupo de vecinos del Parque El Virrey ha interpuesto todo tipo de recursos legales para prohibir la realización de Alimentarte en ese espacio público. Alegan que ese evento le hace daño al parque y a su comodidad y tranquilidad. Lo primero es absolutamente falso porque nos consta que al otro día de los eventos el parque amanece perfectamente limpio, y en pocos días el pasto se ha recuperado del tránsito de las personas que asistieron al festival. Lo segundo es cierto en algún grado; la zona se congestiona ese par de fines de semana, hay algo de ruido (moderado) y no se puede pasear con el confort de un fin de semana normal. Pero, ¿no vale la pena que los vecinos del parque hagan un pequeño sacrificio -dos de los 52 fines de semana del año- para que las viudas y huérfanos de los policías que murieron defendiendo a los ciudadanos (incluidos los vecinos del Parque El Virrey, sus familiares y amigos) puedan recibir los beneficios que con mucho trabajo les consigue la Fundación Corazón Verde? El caso nos indigna, y debe indignar a la sociedad entera. No es posible que un puñado de personas insensibles y egoístas sean capaces de cometer el vergonzoso acto de impedir que un espacio público sea utilizado el 4 por ciento de los fines de semana del año para darle la mano a las viudas y huérfanos de héroes de Colombia. Sería incomprensible que un espacio público -que por definición debería servir a toda la comunidad- sea de uso exclusivo de unas pocas personas que con su repudiable conducta le dan una dura bofetada a todos los policías de Colombia y a sus familias, en especial, a las que han sido víctimas de la violencia. La Corte Constitucional tiene la última palabra en este lamentable episodio. Ojalá que los altos Magistrados fallen a favor de la justicia, de la solidaridad, y de la decencia. Confiamos en que así será porque en este caso es claro que los argumentos de fondo favorecen a quienes quieren ayudar a los huérfanos y viudas de la Policía. El asunto incluso va más allá de las consideraciones meramente legales. Es una cuestión ética -el cumplimiento de un gran deber-, en este caso el de la colaboración con las familias de los policías asesinados. Esta obligación se puede y se debe cumplir, entre otras muchas formas, por medio de Alimentarte. Así lo comprende la inmensa mayoría de la ciudadanía bogotana. Y ojalá, más pronto que tarde, los vecinos del Parque El Virrey que han hecho hasta lo imposible por frenar esta noble causa social, reconozcan su terrible error y se sumen a este festival de la solidaridad. "Es injusto e inhumano impedir que ‘Alimentarte’ les ayude a las viudas y huérfanos de los policías asesinados”.

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