La gran mascarada

En la edición del 7 de agosto de la revista Semana, Antonio Caballero hace un divertido y agudo análisis sobre Fidel Castro. Caballero no vacila en calificar al sátrapa tropical como “un tirano particularmente feroz”, evaluación que compartimos plenamente.

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agosto 23 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-23

En lo que no estamos de acuerdo con Caballero es en su apreciación que la importancia de Fidel nace en que el dictador ha sido “el enemigo invicto del imperio norteamericano… ya que logró sobrevivir el bloqueo económico, político y diplomático” de los gringos. No estamos de acuerdo por la sencilla razón que lo de los gringos no es un bloqueo. En lo político y diplomático no pasa de ser un vano y fallido intento de aislamiento cuyo fracaso es evidente al contar el inmenso número de países con los cuales Cuba mantiene relaciones políticas y diplomáticas. ¿Entonces de qué bloqueo estamos hablando? En lo comercial, que es lo que la inmensa mayoría de la gente piensa cuando se refiere al ‘bloqueo’, lo que ha ocurrido es una suspensión parcial y unilateral, y de paso totalmente equivocada, de las relaciones comerciales por parte de los Estados Unidos con Cuba. Aclaro que es parcial por que los medicamentos no están incluidos y unilateral por que es sólo de parte de los gringos. De resto, Cuba comercia libremente con el 99 por ciento de los países del mundo. Si verdaderamente existiera un ‘bloqueo’, los barcos y aviones norteamericanos no permitirían que entrara o saliera un alfiler de Cuba. Lo que mucha gente no capta es que es muy poco lo que Cuba está en capacidad de comprar o vender. El sector azucarero, el más importante a nivel mundial antes de la revolución, prácticamente ha desaparecido. Cuba se vio el año pasado en la penosa obligación de importar 100.000 toneladas de azúcar de Colombia. Pero en lo que sí estamos de acuerdo con Caballero es que el fracaso cubano en prácticamente todos los campos, incluyendo el político y militar, sí se debe a un bloqueo. No aquel novelesco ‘boqueo’ por parte de los gringos, sino a un bloqueo que le fue impuesto a la población cubana por Fidel y sus camaradas. Tajante y absoluto, el bloqueo del tirano es a las ideas, a los patrones, a los paradigmas, y al pensamiento y conocimiento que imperan en las democracias de libre empresa, pero que de alguna forma ponen en peligro el férreo control de Fidel y del partido sobre la sociedad. Fidel está ideológicamente opuesto a todo principio de libertad y mercado. Por eso es que la Cuba de hoy, fuera de totalitaria, es uno de los países más pobres y atrasados del planeta. * * * * * Notícula: por razones de viaje esta columna dejará de aparecer durante las siguientes tres semanas. Empresario "Lo que mucha gente no capta es que es muy poco lo que Cuba está en capacidad de comprar o vender”.

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