Fin al gran optimismo que se vivía en los mercados

Fin al gran optimismo que se vivía en los mercados

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noviembre 08 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-08

Carlos Ignacio Patiño Analista de investigaciones Económicas Hasta la semana pasada, los mercados financieros internacionales y domésticos venían reaccionando positivamente ante las noticias económicas negativas en Estados Unidos. La continua publicación de cifras que mostraban el mayor debilitamiento de la economía estadounidense había fortalecido las expectativas de un nuevo recorte en la tasa de interés objetivo de la Reserva Federal. Ante dicha expectativa, los mercados se mostraban optimistas frente a los efectos que tendrían los recortes de la tasa de interés sobre el desempeño económico. En otras palabras, la idea de que la Reserva Federal lograría ‘salvar’ a la economía de una eventual recesión en la primera mitad de 2008, prevalecía en las mentes de los agentes. Sin embargo, después de conocida la decisión de la Reserva Federal (de la semana pasada), la valorización de los activos locales y externos no duró mucho tiempo. Y no duró mucho tiempo en un contexto bastante favorable. Un día antes de la reunión se había conocido el dato de crecimiento del PIB en el tercer trimestre del año; crecimiento que se había ubicado por encima de la expectativa del mercado. De esta forma, era de esperar un rally más fuerte y sostenido: ¿qué mejor panorama para un mercado optimista que un crecimiento económico por encima del esperado y un recorte de 25 puntos básicos en la tasa de interés objetivo de la Reserva Federal? Vale la pena entonces hacer una breve comparación de las reacciones posteriores a las dos últimas reuniones del Comité Federal de Mercado Abierto. El 19 de septiembre, un día después de que la Reserva Federal bajara su tasa de interés en 50 puntos básicos, el dólar interbancario abrió 52 pesos por debajo de su cierre del día anterior. Adicionalmente, los demás activos domésticos presentaron importantes valorizaciones: el mismo día el Índice de Deuda Pública de Corficolombiana presentó una valorización diaria de 0,34 por ciento, la más alta de los últimos dos meses. A diferencia de esta reacción, el día siguiente a la decisión del martes pasado el dólar interbancario abrió 13 pesos por encima de su cierre del día anterior. Mientras tanto, el IDP se desvalorizó 0,07 por ciento. En cuanto a los mercados externos, el índice Dow Jones presentó un alza de 0,5 por ciento el 19 de septiembre, mientras que el primero de noviembre presentó una caída de 2,6 por ciento. Esta última, en parte generada por los reportes de utilidades de algunas empresas, publicados en jornadas pasadas. ¿A qué se debe este cambio de interpretación? ¿Por qué ante un panorama tan positivo los activos no presentaron fuertes valorizaciones? A primera vista, los datos del PIB al tercer trimestre del año y la continuidad de la dinámica de la generación de empleo a octubre (166 mil nuevos empleos, frente a un nivel esperado de 100 mil), podrían interpretarse como señales de aceleración económica que harían que la Reserva Federal no realizara recortes adicionales, al menos en lo que resta del año. Sin embargo, tenemos razones para pensar que esta explicación no es satisfactoria. Nuestra hipótesis es que lo que sucedió la semana pasada es una señal clara de que los inversionistas han cambiado sus expectativas. Creen que los recortes que realice la Reserva Federal en el futuro no van a tener un efecto lo suficientemente fuerte en el corto plazo como para salvar a la economía estadounidense de una eventual recesión en 2008. Es muy probable que los futuros recortes en la tasa de interés objetivo sean leídos por los mercados financieros en dos sentidos. Primero, como insuficientes. Segundo, como una señal de que la Reserva Federal considera necesarios estos recortes, dado que proyecta una fuerte desaceleración en los próximos tres trimestres. A pesar del buen crecimiento del PIB en el tercer trimestre del año, la Reserva Federal toma sus decisiones de política monetaria basadas en sus estimaciones de corto plazo. La decisión de reducir en 25 puntos básicos su tasa de interés objetivo (un día después de conocido el dato del PIB) se tomó más que con la información económica pasada, con las estimaciones de crecimiento para los próximos trimestres. Lo anterior implica que aunque no lo diga de forma explícita, la Reserva Federal ve un panorama complicado en el corto plazo (cuarto trimestre y los dos primeros trimestres de 2008), y por lo tanto está adoptando medidas para limitar la desaceleración de la actividad económica. A partir de ahora, los ajustes adicionales que realice la autoridad monetaria a su tasa de interés continuarán “asustando” a los mercados, a medida que estos ajustes enviarán señales acerca de la visión de la Reserva Federal frente a la economía estadounidense en los próximos meses. Esto implica que la gasolina de los recortes de la tasa de interés (o de la expectativa de futuros recortes) como determinantes de la valorización de los activos locales se ha terminado. El comportamiento reciente de los mercados señala que este fin de año será volátil y rodeado de un mayor nivel de incertidumbre.

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