Grecia opta por privatizar para reducir su déficit

Podría recaudar unos US$3.760 millones, cerca de 1% del PIB; las ventas incluyen desde aviones a firmas de apuestas

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marzo 18 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-18

Grecia prepara la venta de una variedad de activos estatales, aunque se niega a incluir la venta de islas, en un intento por reducir su agobiante deuda.

El gobierno planea deshacerse de una amplia gama de activos que van desde aviones jumbo y participaciones en bancos hasta un reconocido casino. El primer ministro George Papandreou, en todo caso, hace poco desestimó una sugerencia realizada por políticos alemanes para que Atenas vendiera algunas de las islas deshabitadas del país.

En cambio, el gobierno considera que al vender sus participaciones en un banco, una empresa de telecomunicaciones y una de apuestas, puede recaudar 2.500 millones de euros (US$3.760 millones), el equivalente del 1% de su Producto Interno Bruto (PIB), su objetivo para este año. Eso no surtiría mucho efecto en la deuda de Grecia ¿que supera el PIB anual de 250.000 millones de euros¿ pero pondría de manifiesto ante los mercados la voluntad de Atenas para poner sus finanzas en orden.

El gobierno también podría poner a la venta sus acciones en otras 15 compañías, incluido el servicio del agua en Atenas, una importante refinería petrolera y varios casinos. El Ministerio de Finanzas también quiere desprenderse de algunos aviones Airbus A340 que compró en los años anteriores a que se privatizara la endeudada aerolínea nacional, Olympic Airlines.

Aunque el gobernante partido socialista disfruta de una mayoría sustancial en el Parlamento, está dividida acerca de la privatización. Es más probable que los temores económicos, en lugar de los políticos, descarrilen una venta. Cuando la confianza en la economía griega es baja y el resto del mundo tambalea en medio de una recuperación incierta, los inversionistas podrían subvaluar los activos, lo que significa que el gobierno levantaría menos dinero que en un año normal.

"El plan de privatizaciones suena excelente en teoría. Si se venden todos los activos del Estado y quizás también la Acrópolis, es posible que el gobierno alcance sus metas", afirma Constantine Michalos, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Atenas. "Pero a los precios actuales de mercado los tendrán que vender barato. Porque, digamos las cosas como son, no sólo Grecia está en recesión, todo el mundo lo está".

El gobierno aún tiene que presentar detalles de su plan de privatizaciones, pero ha dicho que busca vender o reducir su participación de control de 34% en el monopolio de juegos de azar OPAP SA, así como el 34% que posee en Hellenic Postbank, un banco de ahorros que inicialmente estaba aliado con el servicio postal griego. Muchos analistas creen que el gobierno también hará efectiva una opción para vender 10% de Hellenic Telecommunications Organization SA al operador alemán Deustche Telekom AG, , que es propietario del 30% de la empresa y ha indicado que quiere comprar más.

El activo más valioso del cual quiere desprenderse el gobierno es OPAP, la empresa de apuestas cuyo nombre se traduce aproximadamente como la Organización para Pronósticos de Partidos de Fútbol. Funcionarios estiman que la operación le reportaría a Grecia unos 1.630 millones de euros. Pero el valor de mercado de OPAP ha caído más de 30% en los últimos 10 meses.

También hay otras consideraciones financieras. OPAP ¿como el monopolio estatal del gas, la principal eléctrica del país y otros¿ es una empresa rentable que paga dividendos. Los dividendos de OPAP que se lleva el gobierno ascienden a hasta 200 millones de euros al año. Vender la participación del gobierno se sumaría al más reciente plan de austeridad de Grecia que apunta a reducir el déficit fiscal que alcanzó alrededor de 12,7% del PIB el año pasado, más de cuatro veces el techo de 3% de la Unión Europea.

Mientras la mayoría de los griegos se resigna a soportar medidas austeras, los sindicatos se resisten.

"La sociedad en general aceptará la necesidad de [realizar] privatizaciones", afirma George Kyrtsos, un analista político y editor del diario de Atenas, City Press. "Pero habrá cierta oposición de los sindicatos".

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