Los gremios les piden mesura a los candidatos presidenciales

Rafael Mejía López, presidente del Consejo Gremial, dice que la actual contienda electoral ha sido atípica por las agresiones entre los aspirantes a la Presidencia. Agrega que se requiere una política agraria de Estado y que hace falta planeación.

Rafael Mejía dice que el país debe oír más propuestas y menos acusaciones.

Juan Manuel Vargas/CEET,

Rafael Mejía dice que el país debe oír más propuestas y menos acusaciones.

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mayo 11 de 2014 - 06:21 p.m.
2014-05-11

Las permanentes agresiones entre los candidatos presidenciales o representantes de sus campañas, ha sido la constante en la actual contienda electoral, y hay desconocimiento frente a las propuestas que las cinco campañas ejecutarán el próximo cuatrienio.

Ese clima de ofensas ha hecho de esta una campaña “atípica”, dice Rafael Mejía, presidente del Consejo Gremial, entidad que agrupa a todos los gremios del país, quien invitó a los candidatos para que les expusieran a los gremios productivos sus ideas sobre el sector agropecuario. Mejía habló con Portafolio sobre su iniciativa.

¿Recuerda otra elección presidencial tan agresiva como la actual?
Nunca. No recuerdo haber visto algo así, con insultos desmedidos y acusaciones graves. Como sector productivo nunca habíamos notado la falta de diálogo con el país.

Por eso, en la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) tomamos la decisión de invitar a los candidatos para reunirnos con nuestra junta y que pudieran exponer con tranquilidad, sin presiones ni medios de comunicación sus propuestas para el sector.

¿Qué respuesta tuvo su convocatoria?
Buena. Ya estuvieron Marta Lucía Ramírez, Óscar Iván Zuluaga y Juan José Echavarría, en representación de la campaña de Juan Manuel Santos. Clara López se excusó, pero se programó un próximo encuentro. La campaña que nunca contestó fue la de Enrique Peñalosa.

¿Qué balance hace de las respectivas exposiciones?
Ha sido satisfactorio poder haberlos escuchado, porque hubo sesión de preguntas, respuestas y comentarios, y los gremios han podido evaluar para tomar decisiones de cuáles programas se acogen de acuerdo a las necesidades del sector. Tardamos con cada personaje más de dos horas y han participado Fedecaña, Asocolflores, Asopalma, los porcicultores, todos los gremios. Hemos conocido los programas y formarnos una idea de cómo cada candidato ve al sector agrícola y al pecuario dentro del rural, y al rural dentro del país.

Lo planteado ¿se acerca a lo que necesita el sector?
Esperamos tres cosas: infraestructura, justicia y apoyo al campo. De infraestructura, carreteras secundarias y terciarias y métodos de producción, con la interrelación entre varios ministerios y el de Agricultura.

El sector necesita crecer y tener rentabilidad y la política agraria que se está construyendo debe involucrar a la mayoría de instituciones y ministerios y al sector privado, no solo a Minagricultura.

La economía colombiana va bien. ¿Hasta qué punto el tono del actual debate político puede afectar los buenos indicadores?
Quiero dejar claro algo: la rentabilidad en el sector agropecuario no es el reflejo de los indicadores macroeconómicos ni este año ni el año pasado. Ha habido variación. El año pasado lo que nos preocupaba era el precio de venta y luego el de los costos de producción. Este año, en el primer trimestre los costos de producción están por encima de los precios de venta. Es decir, se han acentuado los problemas y, al mirar los resultados agropecuario y agroindustrial, al sector en conjunto, vemos cómo la rentabilidad ha venido disminuyendo, las utilidades caen hace tres años.

Una cosa es el entorno macro, porque crecen las áreas cosechadas, el crédito; la producción llegó a 30 millones de toneladas de alimentos, de los cuales, se exportaron 4 millones y se importaron 6 millones. Es decir, el consumo está en 34 millones de toneladas al año, pero las exportaciones crecen cuatro veces menos que las importaciones.

¿Qué solicitaba la carta que le envió a las campañas presidenciales?
En la carta les recalcamos que queremos mesura, que se respete la institucionalidad, porque para poder usar la democracia necesitamos conocer propuestas, programas de gobierno y también, le decimos al sector productivo no sólo al empresarial, desde el más pequeño al más grande: fíjense bien y sean responsables en mirar las opciones de lo que el país necesita. Esperamos claridad frente a lo que quieren hacer y cómo van a lograrlo.
¿Hallaron esa claridad en las propuestas?
Algo, pero hay que construir con el sector privado y el nuevo gobierno una política agraria de Estado. Una de las cosas que más exigimos es que en la planeación se tengan en cuenta la Misión rural (soy parte de la junta directiva), al Minagricultura con un revolcón institucional; el pacto agrario, con lo que se negoció en el proceso de paz. Pero, aparentemente, cada uno va por su lado. Necesitamos un norte y buscar cómo integrar todo y saber quién lo va a hacer. Es una obligación del gobierno y el sector privado está listo para apoyarlo de manera incluyente.

Cuando he estado con las personas que organizan paros, los informales, les he solicitado que trabajemos juntos entendiendo que las políticas agrarias tendrán que cambiar para todos, y se puede hacer beneficiando a todos. Así como lo hicieron Brasil, Perú, Costa Rica, Estados Unidos y la Unión Europea, para aprovechar más oportunidades.

¿Qué más cuestiona de la actual campaña?
Que no hemos podido tener debates constructivos entre los diferentes candidatos. Estábamos acostumbrados a oír ideas, y se podía estar de acuerdo o en desacuerdo, pero se respetaban posturas y se escogía lo mejor.

En esta campaña nos enteramos de denuncias públicas, pero no se siguen los caminos institucionales y hay que hacer respetar la institucionalidad que es lo que ha caracterizado esta democracia.

¿Qué espera de las dos últimas semanas de campaña?
Solicitamos mesura, porque el país debe elegir programas y no simplemente las denuncias públicas de unos contra otros. Todos aprovechan los momentos y espacios, pero no para plantear ideas sino posiciones que crean incertidumbre sobre el futuro y no tranquilizan. Así, los votos no aumentarán.

¿Habrá segunda vuelta?
Sí, pero quiero decir que las encuestas sólo han medido la opinión de los ciudadanos en las ciudades. Si las encuestas fueran en el campo habría otros resultados, muy diferentes, porque hay candidatos más urbanos, otros más rurales; unos solo ven hacia Bogotá y otros, hacia afuera. Muchos olvidan que en el campo hay más de ocho millones de personas. Necesitamos mesura, porque oímos denuncias, pero necesitamos propuestas.

 

jaivia@eltiempo.com

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