‘La guerra contra el narcotráfico no es nuestra’

El premio Juan Luis Londoño, que otorga Fedesarrollo a Colombianos menores de 40 años que desarrollen proyectos de impacto para los ciudadanos, será recibido por Daniel Mejía, economista de los Andes y doctor en economía de Brown University. Él habla del impacto del narcotráfico sobre la economía.

Daniel Mejía economista

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Daniel Mejía economista

Finanzas
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marzo 20 de 2015 - 12:56 p.m.
2015-03-20

Daniel Mejía es un economista de la nueva ola. Aunque vive de los números tiene habilidad para analizar la problemática social dentro de sus investigaciones. Como resultado de ello, el 25 de este mes recibirá el premio Juan Luis Londoño.

Mejía habló con Portafolio.

¿En qué consiste el trabajo que le permitió ganar el premio Juan Luis Londoño?

Es toda una agenda de investigación que estudia y evalúa las políticas antidrogas, los impactos del narcotráfico sobre los niveles de violencia y sobre la economía colombiana.

¿Desde cuándo está trabajando en el tema?

Ha sido un proceso largo, aproximadamente desde el año 2002 hemos venido trabajando, aunque los temas de violencia y criminalidad me interesaban desde antes. En la universidad donde hice el doctorado, en Estados Unidos, conté con la fortuna de encontrarme con un experto de teoría económica de la violencia.

¿Cómo es tocar el tema de la violencia desde la economía?

Este es el tema más grave que ha tenido que confrontar el país en las últimas décadas, y aunque hay muchos académicos en Colombia que lo han estudiado, desde la economía había muy pocas contribuciones, y existía muy buena información que debía aprovecharse y evaluarse, para comprender la historia y ver en que van los procesos y el impacto de las políticas antidrogas.

¿Cómo se perciben hoy el narcotráfico y la violencia en Colombia, frente a lo que eran hace 40 años?

En el país se han hecho avances en materia de políticas de droga, no hay que olvidar que Colombia se embarcó en una guerra contra estos flagelos, la cual se incrementó con el Plan Colombia, intensificando la lucha contra los cárteles, y reduciendo la oferta a como diera lugar.

¿La expresión, ‘a como diera lugar’ qué significa?

El programa de erradicación de cultivos ilícitos mediante aspersión aérea con glifosato, es una política que es costosa y tiene impactos colaterales sobre la salud y sobre el medioambiente. El ideal es buscar soluciones integrales.

¿Y en cuanto a políticas efectivas, no tan costosas y menos dañinas?

Definitivamente, el desmantelamiento y decomiso son soluciones inteligentes y estratégicas.

La destrucción de laboratorios no solo ha sido más efectiva, también es menos invasiva.

En la intervención hay muchos menos efectos colaterales; no hay violación de los derechos humanos ni daños sobre el medioambiente.

¿Colombia puede ganarle la batalla al narcotráfico?

No. Esa guerra no la vamos a ganar. El mundo libre de drogas no va a ser en este país, eso es una utopía.

En Colombia se puede reducir la oferta, pero estamos embarcados en una guerra ineficiente, que además de ello, no es nuestra.

¿De quién es esa guerra?

Esta guerra se hizo para reducir la cantidad de cocaína colombiana que llega a los Estados Unidos. 

Y si esa batalla no se va a ganar ¿por qué no legalizar estas sustancias?

Más que hablar de legalización se debe plantear la regulación, y eso es lo que se ha venido planteando en todos los trabajos desde la academia.

En estos momentos las drogas están reguladas, pero por el crimen organizado y esto debe retomarlo el estado.

¿Qué tanto pesa el narcotráfico en la economía colombiana?

El negocio de la producción y el tráfico de droga (cocaína) en el país ha disminuido, ya que hace seis años movía cerca de nueve billones de dólares, eso es casi el 2,5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia.

En los últimos años el tamaño de ese negocio ha disminuido, hoy estamos en 4.5 o 5 billones de dólares, es decir el 1, 2 por ciento del PIB.

¿Qué otros temas trata dentro de su agenda de investigación?

Se han abordado temas de seguridad ciudadana y criminalidad urbana en conjunto con la Policía Nacional y la Fundación Unidos para la Paz.

De hecho, la otra semana, junto con el Ministerio de Defensa, será lanzada la estrategia ‘Puntos calientes del crimen’, la cual busca combatir la delincuencia y reforzar la labor policial, en zonas de Medellín, Bogotá y Cali.

¿Cuál es la importancia de este reconocimiento?

Creo que esto permite ver que lo que hace falta son más personas pensando en este tema y menos políticos filosofando sobre todos los asuntos, sin mucho conocimiento de los problemas.

María Trinidad León.

Economía y negocios