Hábitos inconscientes, pero dañinos para los dientes

La composición de algunos alimentos, ciertos hábitos de higiene y algunas ostumbres o reacciones compulsivas como comerse las uñas, junto con la tensión cotidiana, pueden estar jugándole una mala pasada a la salud de nuestros dientes.

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julio 18 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-18

En silencio y lentamente, esos factores van erosionando, desgastando o provocando fracturas microscópicas en los tejidos dentales que se convertirán en las lesiones del futuro, así lo informan especialistas. “Se ven cada vez con más frecuencia en los consultorios, y los pacientes generalmente consultan por hipersensibilidad o algún problema estético, principalmente al sonreír, como tener un diente más largo que el resto, o porque se les mete la comida entre los dientes. “Por eso es importante que el odontólogo las diagnostique y las busque porque cuanto más pequeñas son, más fácil es frenar el desgaste”, explicó Nélida Cuniberti de la Asociación Odontológica Argentina (AOA). Además, el diagnóstico temprano de ese tipo de lesiones orales evita que lleguen al tejido blando del diente (dentina) y se acelere su avance. “No es que el paciente vaya a perder el diente o los dientes lesionados en un año, pero si no recibe tratamiento adecuado y a tiempo, las lesiones empiezan a combinarse”, agregó la especialista. Desde hace 15 años, junto con su esposo, Cuniberti estudia estas lesiones cervicales (en el cuello del diente) en pacientes actuales y en cráneos de aborígenes prehispánicos, pero, según los resultados de sus investigaciones, ha llegado a concluir que estos desgastes afectan al hombre desde hace poco. De ahí la importancia de aprender a identificar esos hábitos, que pueden corregirse para así poder brindarles un mayor bienestar a los dientes y evitar su deterioro. Factores erosivos “Tenemos gran cantidad de bebidas y alimentos erosivos con componen- tes ácidos y conservantes; un excesivo cuidado de la figura, que promueve la aparición de los trastor- nos alimentarios, y un nivel de estrés que sigue creciendo. Todo eso junto favorece la aparición de estas lesiones”, dijo Guillermo Rossi, ex presidente de la Sociedad Argentina de Periodonto- logía. Los especialistas hablan de las consecuencias de la abrasión, es decir, el desgaste que se produce cuando se introducen en la boca objetos o sustan- cias que pulen, frotan o raspan la estructura den- tal. Esto hace que los dientes pierdan tejido duro. '' Abrasión y erosión son algunas lesiones que se observan ahora en los pacientes del mundo urbano. La prevención ayudó a dejar de un lado la incidencia de caries y enfermedad periodontal”. ALBERTO DELL’ACQUA, ODONTÓOGO DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES Lesiones que afectan la buena salud oral “La abrasión es la que menos dolor produce, porque el cepillado va aplastando las terminaciones nerviosas como si las sellara”, precisó la doctora Cuniberti. Pero el problema no es el tipo de cepillo, sino la pasta: cuanto más abrasiva sea y se combine con un cepillo blando, por ejemplo, más se empastarán las cerdas; cuando se apoyen sobre el diente son como una lija”, explicó. El desgaste se puede dar también por el roce continuo del retenedor de prótesis removibles o ciertos hábitos laborales, como sostener clavos con los dientes en la construcción o la reparación de zapatos, estar expuestos al polvo ambiental en lugares donde se manipulan sustancias abrasivas, o frotar los dientes con instrumentos musicales, como la armónica. Otra de estas lesiones es la erosión o corrosión no causada por bacterias, sino por sustancias ácidas, que desmineralizan los tejidos duros del diente, como el reflujo gastroesofágico o el vómito forzado. La erosión, que aumenta con la edad y afecta más al primer premolar, suele darse en personas bulímicas (caras internas de los dientes), trabajadores de fábricas de baterías, galvanizados o fertilizantes, y hasta en los enólogos, que pueden llegar a catar hasta 30 clases de vino por sesión. Y por último, el síndrome de compresión produce la lesión más dolorosa de las tres. En estos pacientes, el dolor por hipersensibilidad al frío y al calor es muy intenso. “La gente vive tan estresada, que frota y aprieta mucho los dientes. Eso hace que se flexionen a la altura de la unión con la encía, se vayan rompiendo los cristales del esmalte y aparezcan lesiones en forma de cuña”, explicó Cuniberti. “Son hábitos inconscientes muy dañinos”. Este síndrome es más frecuente en hombres, de entre 45 y 65 años. Los dientes más afectados son los premolares superiores (70 por ciento). “Estas lesiones son la enfermedad contra lo que vamos a tener que luchar en el futuro”, aseguró Rossi. WILABR

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