Saber hablar en público es un factor de éxito

Un buen ejecutivo requiere mucho más que conocimientos sólidos para tener una carrera de éxito.

Finanzas
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abril 14 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-14

En la medida en que se asciende en la escala jerárquica hacia cargos gerenciales más integrales, las habilidades directivas juegan un papel cada vez más trascendental.

Estudiosos de los temas de liderazgo y gerencia coinciden en clasificar las habilidades gerenciales en tres grandes grupos: personales, interpersonales y grupales. Siendo todas importantes, no obstante, diversas investigaciones han demostrado que hay una habilidad requerida en la mayoría de los procesos de selección de ejecutivos: la comunicación oral.

Por supuesto, hablar en profundidad sobre comunicación oral trasciende el alcance de un artículo. Cientos de libros se han escrito al respecto, por lo que me limitaré a hacer algunas reflexiones sobre el proceso de hablar en público.

Todo parte de entender que un comunicador efectivo se preocupa tanto del mensaje como de la forma en que éste se transmite, pues quien comunica algo es responsable de lo que dice y de cómo lo dice.

Para algunos, llevar a cabo una presentación ante un público puede convertirse en una situación muy incómoda. Todos hemos oído acerca del miedo o pánico escénico. Es la sensación de angustia que se origina al enfrentar una audiencia, y que puede generar en el expositor cambios físicos, psicológicos y comportamentales de efectos no deseados.

Por supuesto, la intensidad de los síntomas dependerá de cada quien, de sus experiencias previas, la importancia del evento, su estado anímico, el conocimiento y la preparación que tenga del tema, entre otros. La fórmula para disminuir la ansiedad de hablar en público tiene dos ingredientes: planear y practicar la presentación.

El proceso de planeación comienza con la definición clara del objetivo de comunicación que se pretende alcanzar, en otras palabras, ¿cuál es el propósito de la presentación? La respuesta requiere un conocimiento previo de las características del público: ¿quién es?, ¿qué tanto conoce del tema?, ¿qué actitud tiene al respecto?, ¿qué información es relevante para él? También es importante tener en cuenta con cuánto tiempo se dispone para la exposición y conocer las condiciones del espacio en el que se desarrollará, incluyendo recursos físicos, audiovisuales y tecnológicos.

Con estos insumos se estructura lo que se va a comunicar y cómo se presentará. Una exposición efectiva requiere una buena introducción, que asegure la atención del público y la comprensión clara del objetivo planteado, y un cierre efectivo, que refuerce el mensaje, y en algunas circunstancias, que provoque la acción.

El segundo ingrediente es practicar la presentación. Hay que hacerlo en voz alta y con los medios que requiere. Si la exposición permite preguntas del público, es necesario hacer una lista con las posibles preguntas y contestarlas. Esto dará más confianza y seguridad en el momento indicado.

En un entorno corporativo, realizar una buena presentación oral impacta y fortalece la credibilidad del expositor. Como toda habilidad gerencial, la comunicación efectiva es controlable, es decir, depende de nosotros mismos, pero lo más importante es que puede ser desarrollada. Observar con mirada crítica cómo lo hacen los comunicadores efectivos es un buen comienzo, pero el secreto es aprender haciendo.

* Director maestría en administración, Universidad de los Andes