Que hable

Pese a que muchos funcionarios se erizan cuando se conocen públicamente documentos que supuestamente debían ser de circulación interna en distintos organismos del Estado, hay que aceptar que en más de un caso tales infidencias son la única manera de enterarse de asuntos que casi siempre son dados a conocer cuando ya es demasiado tarde, y poco o nada se puede hacer.

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agosto 16 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-16

Por eso me pareció interesante la publicación que hizo EL TIEMPO del borrador del decreto reglamentario de la Ley de Justicia y Paz (LJP), donde se anuncian una serie de beneficios para los desmovilizados de los grupos paramilitares, y que iría en abierta contradicción con el más reciente fallo de la Corte Constitucional, que había hecho varios reparos a la LJP. Cuando la Corte Constitucional anunció aquel fallo, ¿recuerdan cómo los comandantes, voceros y abogados de los ‘paras’ entraron en santa cólera y, fieles a su costumbre cuando algo no satisface sus insaciables apetencias, empezaron a despotricar de los magistrados, acusándolos de atentar contra el tal proceso de paz? Yo sí me acuerdo. Y también recuerdo que ellos (los negociadores de los ‘paras’) salieron a decir que el Gobierno les tenía que cumplir como fuera los compromisos adquiridos para poder continuar con el proceso. Obviamente, como todo este proceso se ha adelantado a espaldas del país, nadie sabe cuáles son esos compromisos. Y si recapitulamos, también podemos apreciar cómo el comic-sionado Restrepo salió corriendo para Córdoba a reunirse con los señores de Ralito para salvar el cacareado proceso. Esa debió ser la génesis del dichoso decreto reglamentario, cuyo borrador fue oportunamente divulgado por EL TIEMPO, y que al parecer se está cocinando según la receta de los miembros activos y en retiro de las AUC. No de otra manera se explica que entre las perlas del polémico borrador figuraran, entre otros, temas como el descontar de las condenas el tiempo de recreo, compras y parranda que los señores han pasado en Ralito; el pago de las hipotéticas condenas en colonias agrícolas, al estilo Catedral; la reparación material sólo con bienes ilícitos y la inclusión del narcotráfico como delito conexo de sedición, el cual había sido tumbado por la Corte Constitucional. En todo este asunto, yo no sé qué es más peligroso: si el silencio o la locuacidad del comic-sionado. Cuando habla, pelea con otros funcionarios, ataca a la prensa, a los congresistas que no lo aplauden incondicionalmente, etcétera. Y cuando no sabemos nada de él, es porque está con los ‘paras’ urdiendo decretos como el mencionado y adquiriendo compromisos por los cuales no va a responder él, sino que seguramente vamos a terminar asumiendo todos los colombianos. Lo grave es que en uno u otro caso, no nos llamemos a equívocos, Restrepo está actuando en perfecta sintonía con el Presidente de la República, como representante suyo que es y de quien ha recibido apoyo incondicional. Sería bueno que por una vez en la vida, este sibilino personaje recordara que, como funcionario del Gobierno, su deber no es representar ni defender los intereses de ‘paras’ y de narcos, sino los de la sociedad; y que nos contara de una vez por todas cuáles son sus planes. Si no para evitarlos, por lo menos, para estar preparados. Periodista "Restrepo está actuando en perfecta sintonía con el Presidente de la República, como representante suyo que es”.

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