‘Habrá crédito para financiar compras masivas de insumos’

“Aprovechamos la crisis para identificar las razones por las cuales los productores a veces se cuelgan en los pagos. Encontramos que en algunos casos el plazo del crédito no incluía el tiempo para la comercialización”, explica el presidente del Banco Agrario, Álvaro Miguel Navas.

Álvaro Miguel Navas, presidente del Banco Agrario.

Juan Manuel Vargas/CEET.

Álvaro Miguel Navas, presidente del Banco Agrario.

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mayo 18 de 2014 - 07:13 p.m.
2014-05-18

Cada vez que los organizadores del reciente paro agrario hacían una solicitud al Gobierno, el pliego iba directo a las arcas del Banco Agrario. Pedidos de condonación de deudas, rebaja de intereses y suspensión de cobros jurídicos, entre otros, movían la registradora del único banco estatal colombiano.

Sobre el impacto del acuerdo, Portafolio habló con el presidente de la entidad, Álvaro Miguel Navas.

¿Cómo salió el Banco Agrario de reciente paro agrario?
Nosotros salimos intactos, y yo diría incluso que salimos mejor. Teníamos un problema de cartera morosa creciente, y llegó a alcanzar el 8,9 por ciento del total, y en banca agropecuaria estaba por el 10 por ciento.

¿Qué efectos tendrá sobre el banco la compra de cartera por parte del Fonsa?
Sin duda tendrá efectos. Uno de ellos es que permitirá que cerca de 92.700 obligaciones de 85.050 beneficiarios que estaban en mora o con créditos reestructurados. Esta operación mejora el indicador de cartera del banco. Un segundo efecto es que esto permite normalizar la situación de los deudores para que vuelvan a ser sujetos de crédito, a pesar de haber tenido una situación de atraso en préstamos anteriores.
¿Eso no es retórica? Los bancos perdonan pero no olvidan el historial negativo de un cliente.
La clave está ahí. Con nosotros no se trata de un asunto de retórica. La mora de muchos productores fue motivada por la caída de precios en el mercado durante el 2013. Tenemos claro que este año la situación es diferente en cuanto al comportamiento de precios, lo que nos da la garantía de que a los productores les va a ir bien, y van a poder pagar sus deudas.

Al abrir la posibilidad de crédito en un entorno de buenos precios, el resultado será diferente en materia de cumplimiento en los pagos, lo que indica que el riesgo disminuye para los agentes financieros.

¿Si un productor beneficiado con la compra de cartera por parte del Fonsa va al Banco Agrario a pedir un nuevo crédito, se lo aprueban?
Claro que sí les prestamos. Este es un rescate que les va a permitir a los productores agropecuarios tener capacidad para cumplir en el tiempo sus obligaciones.

Es que los créditos se estructuran sobre la base del proyecto productivo. Si este es rentable, el agricultor no tendrá problemas.
¿Cómo fue el negocio de la compra de la cartera por parte del Fonsa?
Ellos nos pagan la cartera al 70 por ciento debido a que este tipo de operaciones tiene sus costos. Pero esto nos permite liberar provisiones y no incurrir en gastos por los cobros jurídicos.

¿Qué lecciones les dejó la crisis?
Nosotros aprovechamos esta crisis para identificar las razones por las cuales nuestros productores a veces se ven alcanzados. Entonces encontramos que en ocasiones el plazo del crédito no incluía el tiempo que se toma la comercialización, razón por la cual los préstamos entraban en mora debido a que solo se les tenía en cuenta ciclo productivo. Lo que estamos haciendo es ampliar los plazos de los créditos para contemplar el tiempo de comercialización de cosechas.
Aprovechamos la crisis para ver todo el proceso de origen del crédito y hacer un análisis minucioso de cómo pueden quedar calcados de acuerdo con las necesidades de los productores.

¿Desde cuándo los agricultores podrán beneficiarse de los cambios en los plazos de los créditos?
En el país tenemos 24 cadenas productivas distintas, con ciclos diferentes. Cada préstamo se adapta a sus condiciones particulares. Cuando sea necesario, se adoptarán regulaciones para cada producto y proyecto específico.

En síntesis, yo lo que creo es que esto lo vamos a ir implementando progresivamente. Pero no nos podemos quedar toda la vida buscando la solución perfecta, porque las necesidades de los productores no dan espera.
¿Va a haber ajuste en las líneas de crédito?
Sí. En el Banco Agrario tenemos más de 220 líneas de financiación. Lo que estamos haciendo ahora es examinar las fortalezas y debilidades que tiene la entidad. Ahí hemos decidido dar un viraje hacia atender las necesidades del cliente.

¿Qué pasa con los insumos?
Encontramos que este es un mercado oligopólico, agravado por unas cadenas de intermediación que son muy largas y costosas. La tarjeta agroinsumos que lanzamos les da poder de compra a los campesinos porque no están obligados a comprarle a un solo comerciante. Pero además, podrán escoger a quién le compran y puede buscar los mejores precios.

Ya hemos colocado cerca de 60.000 tarjetas este año y esperamos colocar otro tanto en el resto del 2014.
¿El Banco va a abrir almacenes de agroinsumos?
Nosotros somos un banco y nuestro instrumento es prestar dinero. Ya creamos la tarjeta agroinsumos, pero acabamos de diseñar una línea de crédito que consiste en financiación para hacer compras masivas de fertilizantes y plaguicidas. Con ello se pueden conseguir reducciones de precios de hasta el 12 por ciento. Esta línea estará disponible para quienes quieran importar fertilizantes. Se pondría en marcha en junio próximo.
¿Pero van o no a crear almacenes de insumos?
Ese tema se tocó en las negociaciones con los del paro. El objeto social del banco no nos permite asumir esa función. La misión del banco es captar recursos y colocar créditos.

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