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¿Habrá cura para el Alzheimer?

En política pueden reaparecer en el escenario internacional y nacional, personajes que, aparentemente, por sus actos, ya habían sido jubilados. Los ejemplos son muchos: basta recordar en Colombia la caída del dictador Rojas Pinilla y su posterior ‘triunfo’ y escamoteo, al decir de muchos historiadores, en las elecciones democráticas de los años setenta. Las masas en la Argentina enardecidas vociferando: “ladrón o no ladrón, queremos a Perón”.

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mayo 04 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-04

Sin embargo, tal vez lo más sorprendente es el resurgimiento de Alan García en el Perú, quien terminó su gobierno en medio de la más dramática crisis económica, la cual se inicia con su intento de nacionalización de la banca, más tarde la hiperinflación. Sendero Luminoso en su máximo nivel, con un país aterrorizado, graves acusaciones por violaciones a los derechos humanos y prácticas corruptas. Finalizó con dificultades su mandato en medio de la contienda por su sucesión entre el escritor Mario Vargas Llosa, converso a la derecha y su derrota por un desconocido e inescrutable ingeniero, ¿peruano o japonés?, Alberto Fujimori, apoyado por la influyente colonia japonesa, los evangelistas, sectores de la pyme, la informalidad y, también se afirma por el Apra. El resto de la historia es conocida. La novelesca salida de García del Perú, su llegada a la embajada de Colombia y su posterior exilio a nuestro país, emulando a su mentor, el líder del partido aprista Víctor Raúl Haya de la Torre. Más tarde, el autogolpe de Estado de Fujimori, en abril 5 de 1992. La aplicación de un violento programa de estabilización macroeconómica. La captura de Abimael Guzmán, líder de Sendero, su exposición tras las rejas y en traje a rayas. Con la disculpa de la seguridad, el recorte de la democracia. La violación de los derechos humanos casi permanente, el populismo y la demagogia. La denominada “interpretación auténtica” de la Constitución del Perú para ser reelegido por tercera vez. “La marcha de los cuatro suyos”, su renuncia a la Presidencia desde el Japón. Uno de los líderes del movimiento, Alejandro Toledo, mestizo de físico y ancestros, norteamericano de formación, triunfa en las elecciones, tras un breve y excelente gobierno de estabilización del señor Paniagua. El regreso a la democracia. Nuevamente crecimiento, sin desarrollo, ni distribución equitativa del ingreso. Finaliza su Gobierno con los más bajos índices de popularidad. En el mismo día en que se realizarán las elecciones en primera vuelta de Colombia, país que calca el esquema fujimorista, incluido el debilitamiento institucional, se realizará la segunda en el Perú, donde compiten el candidato nacionalista: Ollanta Humala y el aprista Alan García. Derrota de la derechista Lourdes Flores, cuyas huestes apoyarán a García: “ver para creer”. Ingerencia de Chávez en las elecciones. Si gana García, renovación de los lazos de amistad con el principal partido histórico de Venezuela: Acción Democrática, opositor del gobierno de Chávez. La situación no deja de ser desconcertante, el pueblo peruano deberá elegir, entre una experiencia que ya se vivió, de un gobierno fracasado y, de otra parte, por la incertidumbre de una propuesta en la práctica desconocida. Difícil predicamento. En la discusión de fondo el TLC con los E.U., con Humala oponiéndose y, el aprismo, al parecer dando el visto bueno a la negociación con los E.U., el principal detractor en su primer gobierno. ¿Será que el Alzheimer se puede tratar? Si gana Alan García, será una segunda oportunidad para quien fuera el gobernante más joven del Perú. Si gana Humala, tendrá el Perú que olvidar su oscura historia en el gobierno de Fujimori, aunque al final pretendió derrocarlo. Latinoamérica se especializa en el perdón y el olvido. Sigue pendiente la reparación. Profesor Universidad Nacional "Si gana Humala, tendrá el Perú que olvidar su oscura historia en el gobierno de Fujimori”.

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