Habrá que mirar el bosque

Habrá que mirar el bosque

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julio 02 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-02

La situación que vive en la actualidad Colombia obliga a efectuar análisis que muchos de los que escribimos estas columnas preferiríamos no hacer. En efecto, basta con observar el comportamiento de la política, la economía y las relaciones internacionales y cómo su evolución conduce a ahondar una situación que podría provocar una crisis social sin antecedentes en la historia reciente.

En lo político, la situación se encuentra a punto de desbordarse. Lo grave es que lo evidente empieza a esconderse con un maniqueísmo que impresiona. La verdad se vuelve mentira y viceversa. Hay una realidad que abruma: el Acto Legislativo por el cual se permitió la reelección está viciado de nulidad y, por lo tanto, la reelección que se realizó con base en él, es ilegal. La violación a la ley se legitimó por votación apabullante. En lo personal, no me agrada que la Constitución y la ley se adapten a la voluntad del gobernante de turno, puesto que eso significa una ruptura de todas las reglas de juego en un Estado Social de Derecho, de la institucionalidad y, por supuesto, de la democracia.

En economía, los signos que se observan no son los mejores. Las metas de inflación establecidas para el 2008, no se cumplirán. El crecimiento disminuyó y con excepción de las exportaciones de materias primas y agrícolas, todo lo demás parece complicarse.

Así mismo, los saltos en la tasa de cambio indican que nos estamos convirtiendo en un mercado de especulación que en nada contribuye a la estabilidad. El nerviosismo y pesimismo aumentan entre los agentes económicos.

En lo internacional las cosas son aún menos claras. En Suramérica, Colombia es mirada con desconfianza: primero, por el apoyo incondicional a la agresiva política externa norteamericana y, segundo, por la ausencia de posiciones claras y de largo plazo de la Cancillería. Por su parte, la economía internacional continúa en crisis y con riesgo de empeorar, y a pesar que se mencionaba que estábamos mejor preparados que otros países para afrontar esa
situación, la realidad parecería indicar lo contrario.

La Seguridad Democrática es efectiva en su lucha militar contra las Farc. No ocurre lo mismo con otros grupos emergentes que fortalecen su control en las regiones a sangre y fuego ni con los cultivos ilícitos que según afirman un organismo de Naciones Unidas contratado por Colombia, aumentaron y para corroborarlo muestra sus fotografías satelitales. Solución: vender el sofá y cancelar el contrato. Los desplazados ya rondan el 10% de la población total y los datos son de Acnur, no de la oposición.
Creo que es el momento de iniciar un nuevo proceso de paz, de superar el autismo con respecto a lo internacional, de invertir en lo social y disminuir los gastos de guerra, de recomponer las instituciones y recuperar el equilibrio de poderes y de fortalecer la democracia. El 85 por ciento o más de la población está de acuerdo con lo que pasa. Yo no. Me es intelectualmente imposible hablar bien de lo que creo que está mal. Lo siento.

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