‘Hay que balancear el gasto entre atención y prevención'

El envejecimiento de la población hace que el gasto en salud crezca. Para hacer frente a esta realidad, las inversiones en el sistema deben focalizarse tanto a las mejoras en tecnología, sino a la prevención. Este miércoles inicia el Congreso de la Asociación Colombiana de la Economía de la Salud.

‘Hay que balancear el gasto entre atención y prevención'

Archivo particular

‘Hay que balancear el gasto entre atención y prevención'

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febrero 18 de 2015 - 12:58 a.m.
2015-02-18

Uno de los temas que más retos impone tanto en calidad de vida de la población como en el frente fiscal, es el sistema de salud.

Este será uno de los asuntos a tratar durante el Congreso de la Asociación Colombiana de la Economía de la Salud, que empieza este miércoles en Cali, bajo el liderazgo del Centro de Estudios en Protección Social de la Universidad Icesi.

Uno de los conferencistas es el profesor Thomas Getzen, director ejecutivo de la Sociedad Internacional de Economistas de la Salud (iHEA), quien habló con Portafolio.

El gasto en salud en muchos países ha aumentado, ¿qué ha pasado en este frente?

Los aspectos más importantes de estos hallazgos no es mirar cuánto ha crecido el gasto, sino mirar que se ha cambiado hacia una sociedad más vieja, y una economía más moderna y un sistema de salud que cuenta con un mayor desarrollo. Todo esto ha hecho posible que se hayan producido grandes aumentos en la expectativa de vida, pero eso cuesta mucho dinero. En Estados Unidos, se ha dado una transformación en la medicina que empezó en los años 50 después de la Segunda Guerra Mundial y en esa época de transición hubo la capacidad económica y tecnológica, con liderazgo en investigación científica. También se buscó inversión para sistemas de medicina que impulsaron el gasto en salud al actual 18 por ciento del PIB, lo cual quiere decir que se triplicó. Pero ese proceso no se reflejó en otras economías, en especial en el gasto de las emergentes, como es el caso de los países latinoamericanos como Chile, Brasil o Colombia, que no están participando en el desarrollo de la medicina del siglo XXI.

¿Eso quiere decir que es inalcanzable llegar a esas tasas de gasto en salud?

Hay algunos incrementos que son inalcanzables, no creo que 18 por ciento lo sea, porque alguien tiene que hacer las inversiones y un país como Estados Unidos está en posición de hacerlo. Hay grandes desarrollos hechos en ciudades como Boston o San Francisco, de manera que los avances en tecnología y técnicas de medicina se han producido a partir de grandes gastos en Estados Unidos y en otros países. Los beneficios se sentirán en otros países, pero el gasto también deberá aumentar.

Por ejemplo en Colombia, a medida que la economía se desarrolle, seguramente sobrepasarán el 20 por ciento del PIB. En la mayoría de países del mundo está aumentando el monto que destinan para el cuidado de la salud, y también los planes para estabilizarlos. Creo que en los próximos 10 años los gastos de salud en el mercado colombiano continuarán creciendo más rápido que los salarios, como ha pasado en EE. UU., solo que en Norteamérica ya ha empezado a desacelerarse y eso se verá en un plazo más largo en Colombia.

¿Cómo se manejan las presiones fiscales?

Vale la pena devolverse y ver lo que pasó en Estados Unidos. La década de los 60 fue una muy buena época, en la que la economía crecía muy rápido, veíamos cómo el hombre iba a la Luna y en ese momento nadie estaba prestándole atención al cuidado de la salud. Pero hubo un gran desarrollo en las instituciones dedicadas a la investigación en Boston y San Francisco, donde había la habilidad de tomar la prosperidad de la época de la posguerra para convertirla en avances en cuidado médico. De todas formas, a pesar de la desaceleración de la economía, que aumentó las presiones fiscales, continuaron las inversiones. En Colombia el crecimiento de la economía va bien y lo seguirá estando, y en ese escenario lo que se puede hacer es invertir en el sistema de salud, el cuidado y la investigación médica, y no siempre se le puede prestar mucha atención a los costos. En Europa, este gasto se está restringiendo por las presiones fiscales.

Un factor clave es el envejecimiento…

El gasto en salud es una de las consecuencias de envejecer. Pero si se mira el costo de la sociedad como un todo, siempre habrá jóvenes y viejos, hay población trabajadora con la habilidad de producir, lo que elevará el nivel de cuidado médico y ciertamente la mayor parte se dirigirá en la población que está sobre los 65 años, pero la principal limitación son las presiones fiscales.

Normalmente surge la duda de qué hacer, si se destina el gasto a las mayores al tiempo que hay otras necesidades, como vías y escuelas, entre otros. En EE. UU., el envejecimiento hizo que los gastos en salud se triplicaran y el costo de esto fue el deseo, pero también la habilidad de gastar más en tecnología médica.

¿Cree que parte del problema es que en los sistemas hay incentivos equivocados? Por ejemplo, sobrecostos en algunos rubros…

Algún grado de ineficiencia hay en los sistemas, y hay unos peores que otros, no hay forma de tener sistemas perfectos que funcionen para siempre. En Estados Unidos varios investigadores han dicho y mucha gente cree que pagar por un sistema de salud no tiene sentido. Allá se está gastando más por lo que ya dijimos, pero hay cierto nivel de desperdicio y corrupción. El tema no es reducir el gasto, sino enfocarse en ver cómo se puede aumentar, eliminar la corrupción es clave, pero enfocarse solo en eso hace perder de vista que la gente quiere gastar en cuidado médico. Hay áreas en las que se acepta que hay que asumir costos adicionales por ciertos tratamientos y eso seguirá viéndose a futuro.

¿Cuál es la recomendación a futuro para un país como Colombia?

Lo importante es moverse al desarrollo de la población y responder a sus deseos. Es claro que si miramos entre los países, hay la necesidad de mejorar las condiciones sociales y aumentar la tecnología médica para mantener a las personas saludables. Mi consejo, que coincide con el de otros investigadores, es crear un balance entre la inversión en tecnología médica y en los aspectos sociales del cuidado, como la alimentación, ejercicio, lugares para que los niños jueguen y se eduquen, entre muchas otras cosas. No se trata de invertir solo en tecnología, sino destinar recursos a los hábitos saludables y la prevención, así como en la educación en niños, todos esos factores son de gran ayuda para la sociedad.