‘Hay una nueva generación de riesgos para prevenir’

Renán Alfonso Rojas, presidente del Consejo Colombiano de Seguridad, dice que las tecnologías y los negocios que han emergido desde finales del siglo pasado vienen acompañados de riesgos laborales que no se conocían, como una epidemia escondida a la que pocos han atendido.

Renán Alfonso Rojas, presidente del Consejo Colombiano de Seguridad (CCS).

Archivo Portafolio.co

Renán Alfonso Rojas, presidente del Consejo Colombiano de Seguridad (CCS).

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junio 12 de 2014 - 11:41 p.m.
2014-06-12

Podría decirse que todo comenzó con el llamado síndrome del túnel carpiano, un mal que solo las secretarias padecieron como consecuencia del uso de la máquina de escribir.

Sin embargo, este mal se hizo masivo en toda las sociedad cuando los computadores de escritorio y sus dispositivos mouse llegaron a todos los rincones: casas, oficinas, negocios, etcétera.

Posteriormente, han ido incorporándose a la economía nuevos negocios, como los llamados call center, que han traído nuevos males a los trabajadores, como los casos de posturas y ambientes de trabajo ‘pesados’ en todos los sentidos.

Acerca del tema, Renán Alfonso Rojas, presidente del Consejo Colombiano de Seguridad, destacó cuáles son los nuevos males que les aquejan a los trabajadores.

¿Cuáles son esos nuevos desordenes entre los trabajadores?

Son de tipo músculo-esquelético, mentales y emocionales; también hay nuevas enfermedades emergentes, como la hipersensibilidad múltiple, las ocasionadas por las nuevas tecnologías y los cánceres ocupacionales.

¿Qué tanto ha cambiado el panorama de los riesgos labores?

Hoy, pesan el aumento de la informalidad, los avances de la industria y la manufactura, y otros casos particulares como el crecimiento exponencial de la construcción inmobiliaria y las obras civiles.

¿Podría afirmarse que hay ‘epidemias escondidas’?

Si. Así las ha llamado la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y los sistemas de salud de los países deben hacerles frente.

¿Cuál es la de mayor frecuencia?

Los trastornos músculo-esqueléticos son muy comunes en el trabajo. En zonas como la Unión Europea se halló que 25 por ciento de los trabajadores de esos países se ha quejado del dolor de espalda y 23 por ciento, de dolores musculares.

Además, el 62 por ciento de los trabajadores de la Eurozona se exponen una cuarta parte del tiempo a movimientos repetitivos de brazos y antebrazos; 46 por ciento a posturas dolorosas o fatigantes y el 35 por ciento a mover cargas pesadas.

¿Qué tanto impacto tienen estos trastornos músculo-esqueléticos (TME)?

Directamente sobre los costos directos: seguros, indemnizaciones, gastos médicos y administrativos.

También van directamente a los costos relacionados con la merma en la producción y la productividad de los negocios.

¿A las mujeres cómo les va al enfrentar este tipo de situaciones?

Infortunadamente, las mujeres están significativamente (casi el doble) más expuestas que los hombres: 11 y 6 por ciento, respectivamente.

¿Y, particularmente, la mujer colombiana?

La mujer, en la medida que hace cada vez más parte de la vida productiva, proporcionalmente está más expuesta.

¿Hay cifras de estas nuevas dolencias en el país?

La información al respecto es poca. Fasecolda da una visión general sobre el tema de las enfermedades laborales, como la tasa de enfermedad laboral por cada 100.000 trabajadores.

¿Hay reportes de otras entidades?

Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Salud y de Trabajo, del ministerio del ramo, el 90 por ciento de las enfermedades laborales del país corresponde a lesiones músculo-esqueléticas.

¿Hay otras, pero de menor incidencia?

Las patologías auditivas ocupan un 4 por ciento de las enfermedades laborales; los trastornos mentales un 1,1 por ciento y las lesiones de piel un 1 por ciento.

Para el caso de Colombia, pareciera esta una información fragmentaria.

La OPS señaló que para Latinoamérica no existen estadísticas precisas acerca del tema, situación derivada de información no confiable, variedad de fuentes y calidad de las informaciones reportadas, tasa de accidentalidad muy variable y morbilidad por enfermedades profesionales casi inexistente, entre otras.

ESTE ES EL ‘TECNOESTRÉS’

Las nuevas tecnologías han llevado a cambios en las rutinas y en el comportamiento de los usuarios de estas.

Se tiene que daños físicos, psicológicos y sociales pueden generarse de darles un mal uso al teléfono móvil o al teclear.

Entre los males identificados hay dolores o molestias en la nuca, la espalda, las manos o en el dedo pulgar. Lo anterior se presenta por las malas posturas para usar los aparatos, por ejemplo durante los momentos en que las personas escriben.

Hay otros, como el síndrome del túnel carpiano.

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