Hay que pensar despacio y actuar rápido, afirmó presidente de Cémex, César Constaín

La sinergia entre dos compañías competidoras (Industrias e Inversiones Samper y Cementos Diamante) trazó la ruta de lo que es Cémex en Colombia.

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diciembre 01 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-12-01

Actualmente se constituye una de las más importantes cementeras del mundo, con movidas empresariales que la han consolidado en los sectores de la construcción y la infraestructura.

Para conocer cuáles han sido las claves del crecimiento, EL TIEMPO habló con  el ingeniero César Constaín, presidente de la compañía en Colombia, quien le  atribuye parte del éxito a la unión de lo mejor de los dos mundos, al  cuidado del talento de la gente y a la maximización de los activos.

Precisamente, ¿cuáles fueron las ventajas y el aprendizaje de esa suma de  experiencia?  

Después de la compra, cien ejecutivos han viajado por el mundo para  entender, aún más, el negocio, y eso se ha replicado a lo largo de los años.  

Cémex se consolida en Colombia en la víspera de la crisis de finales de los  noventa, ¿cómo la sobrellevaron?  

Además de la crisis de finales de los noventa, la más reciente fue la del  2008 a nivel mundial, aunque en menores proporciones en Colombia. En  cualquiera de los casos, la clave está en dedicarnos a hacer lo que sabemos:  cemento, concreto y agregados. A esto le sumamos la capacidad de  reinventarnos rápidamente y evaluar con eficiencia los costos, las  estructuras y la oferta de servicios.

Esto va ligado a la flexibilidad organizacional. En Cémex miramos las  inversiones a largo plazo y nunca sacrificamos lo que hay que hacer por  circunstancias específicas.

A propósito de la crisis reciente, usted envió a los empleados un mensaje  para informar que habían tenido que "prescindir de los servicios de muchos  de nuestros colaboradores..." ¿Cómo fue ese momento?

Le apostamos a la transparencia en todos nuestros procesos, enfrentamos la  situación sabiendo lo que venía. Claro, fue doloroso, pero asumimos acciones  antes de que la crisis fuera más fuerte y por eso nos adelantamos.  En ese sentido, tomamos otra determinación que no fue fácil: prescindir de  cargos de arriba hacia abajo, es decir, comenzamos con directores, gerentes  y vicepresidentes. Incluso, la reestructuración de costos también nos obligó  a pasar dos años sin incrementar los salarios de los ejecutivos.

¿Qué principios hay detrás de la estrategia y de la toma de decisiones?

Pensamos despacio pero actuamos rápido y con disciplina. Esto significa  analizar muy bien la situación, ver escenarios contingentes y sus posibles  consecuencias. Una vez hacemos esto, somos muy rápidos y efectivos. 

¿Cuáles son las fórmulas empresariales que tiene en su listado?

Identificarlas es una responsabilidad grande; cada empresario tiene las  suyas, pero considero que son trabajar duro y enfocados, ser flexibles y  diligentes. Hacer las cosas teniendo en cuenta, siempre, el qué y el cómo.  Con mucha ética y, sobre todo, comprometidos con el país y el trabajo.

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