‘Hay una vigorosa confianza inversionista’

Usted tuvo oportunidad de observar desde afuera la marcha de la economía colombiana a lo largo de estos últimos 11 años. ¿Cómo describiría el tránsito del país en ese lapso?

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noviembre 27 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-27

Cuando renuncié al Ministerio de Hacienda, en mayo de 1996, llevábamos tres año de crecimiento vigoroso, superior al 5 por ciento anual, y había un boom fuerte de inversión privada extranjera y doméstica. La situación económica era parecida a la actual, excepto que la economía internacional no atravesaba por un momento tan bueno como el de ahora, el déficit externo era mayor, el déficit fiscal era menor pero iba en aumento, el Banco de la República subió demasiado las tasas de interés y la crisis política comenzaba a erosionar la confianza de los inversionistas. Estos últimos factores y el deterioro de la situación de orden público ocasionaron una disminución de la tasa de crecimiento desde mediados del 96. Luego, cuando se revirtieron los flujos de capital externo, el país, que se encontraba en una situación muy vulnerable, se precipitó en 1999 a su peor crisis en 50 años. Desde el 2003, por fortuna, hay un entorno externo que ayuda mucho, se ha recuperado la confianza inversionista y la economía está creciendo con rapidez ¿Por qué tan fuerte la crisis del 99? En retrospectiva hubo cinco factores que influyeron en éste desenlace. Primero, el gran aumento de gasto público que tuvo lugar desde principios de los noventa, como consecuencia del empeoramiento de la situación de orden público y la Reforma Constitucional de 1991. Esto obligó a subir mucho los impuestos y llevó a un déficit fiscal creciente. Segundo, la fuerte entrada de capitales de corto plazo a principios de la década, que causó una fuerte apreciación del peso, y que luego salieron precipitadamente en 1998 y1999 causando una crisis cambiaria y de liquidez en la economía. Tercero, el deterioro de la confianza inversionista como consecuencia de la crisis política y de orden público. Cuarto, faltas de previsión en materia de regulación que llevaron a una crisis de parte del sector financiero. Y quinto, una política cambiaria y monetaria que agudizó el ciclo en vez de amortiguarlo. Y hoy qué tan vulnerables estamos? Hoy hemos superado la mayoría de éstos problemas y hay una vigorosa confianza inversionista y muy buen crecimiento. Sin embargo, el gasto público sigue creciendo, el déficit del Gobierno Nacional y la deuda pública continúan siendo altos, a pesar de los progresos en materia de recaudos. Lo fiscal sigue siendo un talón de Aquiles. En parte por ello, la revaluación del tipo de cambio fue más fuerte de lo que hubiera sido deseable. Y como consecuencia de ambas cosas, el déficit externo es más alto de lo que uno quisiera. A finales de la década pasada se gestó una crisis internacional que fue determinante en la región y en Colombia. ¿Qué pasó? A principios de los noventa hubo una gran entrada de capitales de corto plazo, debido a la combinación de una situación de mucha liquidez internacional con la apertura de las cuentas de capital y las reformas estructurales en América Latina. Esto llevó a apreciar mucho las tasas de cambio y a grandes déficit externos. Después de la crisis Asiática y Rusa, los capitales se retiraron súbitamente y todos los países tuvieron crisis cambiarias y de liquidez. Los efectos fueron mayores en los que habían sido menos prudentes en materia fiscal y que tenían problemas en su sector financiero: Venezuela, Ecuador, Brasil, Argentina y Colombia.. En nuestro país hubo además otros problemas, como indiqué atrás, en particular el deterioro del orden público. ¿Cómo salió Latinoamérica adelante? Tuvo que hacer un gran ajuste cambiario y fiscal y padeció unos años de bajo crecimiento, con crisis agudas en varios paises como el nuestro. ¿Qué lecciones fueron aprendidas? Ante todo, que no se deben permitir entradas tan fuertes de capitales de corto plazo, ni apreciaciones tan fuertes del tipo de cambio, ni déficit externos tan cuantiosos. Y además, que es útil contar con un buen colchón de reservas internacionales. Hoy los gobiernos y el sector privado tienen poca deuda externa de corto plazo, hay altas reservas y la mayoría de los países de la región –no es nuestro caso- tienen superávit externos. En segundo lugar, que hay que mantener bajos los déficit fiscales y la deuda pública: en esto unos países han avanzado más que otros. En tercero, que no se deben mantener tipos de cambio fijo ni muy apreciados: la mayoría de los países tiene hoy sistemas cambiarios flexibles y procuran que no se aprecie demasiado el tipo de cambio. En cuarto, que la regulación financiera tiene que avanzar todos los días y estar atenta a nuevos desarrollos. Vea lo que pasó con la crisis hipotecaria en los E.U. En 1999 Colombia vivió la peor recesión de su historia. ¿Cómo ve lo ocurrido desde la perspectiva actual? Sí. Primero, que debemos procurar consolidar la situación fiscal, frenando el crecimiento del gasto y reduciendo más el déficit y la deuda del Gobierno Nacional. Segundo, que debemos procurar cerrar el déficit externo, a lo que ayudaría una política fiscal más austera y una política monetaria que continúe acumulando reservas y que no permita arbitrajes grandes de tasas de interés, que refuerzan las entradas de capitales y la apreciación del peso. Tercero, que la regulación financiera debe estar siempre muy atenta a nuevos desarrollos: hoy es preocupante el boom tan fuerte de crédito de consumo. A partir de 2002 empezó un ciclo expansivo que todavía continúa. ¿Le sorprende? El entorno externo es muy favorable y por eso hay recuperación en toda América Latina. Pero sí me ha sorprendido el vigor del boom de inversión privada en Colombia, que es el más fuerte de la región. Sin duda en eso pesa la recuperación de la confianza, gracias al cambio sustancial que ha habido en materia de orden público y al manejo económico que ha reducido –aunque no eliminado- las vulnerabilidades de nuestra economía. Una vez más, hay nerviosismo por la coyuntura internacional. ¿Qué opina usted? Es muy probable que la crisis hipotecaria en los E.U. nos depare aún nuevas sorpresas. El ciclo de la construcción de vivienda fue muy agudo: duró mucho y fue muy fuerte, y en los últimos años la caída ha sido vertiginosa y aún continúa. Fue alimentado por un boom imprudente de crédito y muchas entidades financieras quedaron expuestas directa o indirectamente, a través de la titularización de hipotecas. Hubo descuidos graves de regulación por parte de las entidades de rating y de los inversionistas. La situación es peor que lo que nos pasó en Colombia en los noventa con el ciclo de la construcción y la crisis de las Corporaciones de Ahorro y Vivienda. Hoy se está pagando caro y no parece haber terminado aún. La economía norteamericana se va a desacelerar bastante –algunos predicen recesión- y puede haber contagio financiero importante al resto del mundo. Ojalá no sea mucho más fuerte de lo que ya se ha sentido. ¿Qué peligros hay para Colombia a la luz de esa situación? La desaceleración de la economía de los E.U., en ausencia del TLC, va a perjudicar nuestras exportaciones. Si llega a haber contagio financiero fuerte vamos a sufrir un aumento de costos de crédito externo y algunos problemas de liquidez –en julio/agosto el spread colombiano aumentó más que el de otros países de la región que están más fuertes que nosotros, aunque menos que el argentino y el venezolano. Si eso pasa, habrá que hacer a las malas el ajuste fiscal adicional que no se ha querido hacer por las buenas. ¿Cómo ve el próximo año? Si no ocurre un contagio financiero fuerte, lo veo muy bien. Creo que podemos crecer entre 5,5 y 6 por ciento. Si no ocurre un contagio financiero fuerte, veo muy bien el 2008. Creo que podemos crecer entre 5,5 y 6 por ciento”. Se ha mejorado el clima de inver- sión, pero aún hay muchas trabas. Hace mucha falta una política vigorosa de innovación”. Hemos avanzado bastante en el tema de la educación, pero queda mucho por hacer en materia de calidad”.

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