‘Hecho en el mundo’

Participar en la cadena de valor es la tendencia de las naciones exportadoras. Un solo bien o servicio puede llevar muchos países por dentro. El concepto es: “nadie es bueno para todo”.

Finanzas
POR:
julio 31 de 2014 - 11:17 p.m.
2014-07-31

Un producto puede tener varios países por dentro. Esta apreciación es vieja en la realidad, pero relativamente nueva a la hora de hablar de la tendencia mundial del comercio exterior: las cadenas de valor. Es más, la frase está directamente relacionada con la afirmación de que nadie es bueno en todo.

Tal apreciación ha comenzado a tomar fuerza en el mercado internacional, hasta el punto de que está haciendo carrera la medición de las exportaciones de un país, por lo que realmente produce en su territorio, es decir, el valor que le agrega a un producto o servicio final.

Se trata de vender partes, no solo productos terminados. La discusión sobre el tema se profundizó en 2011 cuando el entonces director de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el francés Pascal Lamy, presentó un estudio en el que demostró que el déficit comercial de Estados Unidos con China era de apenas el 30 por ciento de lo que se pensaba, porque no se habían descontado los insumos importados por los chinos para elaborar los artículos o servicios finales.

La realidad es que hoy no se habla de “Hecho en tal país” (Made in…), sino hecho en el mundo (Made in the World).

“La mayor parte del comercio mundial ya no es de bienes finales, sino de insumos, a los que se les va agregando valor de país en país”, afirma la exministra de Comercio, Ángela María Orozco. Incluso, la OMC y la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (Ocde) están afinando una metodología para medir las estadísticas de comercio exterior no por el valor FOB sino por un insumo producto, que muestra qué tanto le agregó el país a ese artículo o servicio.

http://r.portafolio.eltiempo.com.co/sites/portafolio.co/files/ProduccionBoeingDreamliner.jpg

¿Y COLOMBIA QUÉ?

El tema apenas está siendo identificado como una tendencia, pero la realidad es que ya está en marcha. Tulio Zuluaga, presidente de Asopartes, asegura que Colombia está exportando piezas de vehículos a 49 países. “Los productores de autopartes que no exporten no tienen futuro”. La experiencia de Asopartes es que un vehículo nuevo puede tener piezas provenientes de al menos 10 países en su estructura básica, como llantas, sillas, espejos, mangueras, cableado, motor, plumillas, luces, tornillos y empaque, entre otros insumos.

Para Colombia, esta es la razón por la que el país participa en la Alianza del Pacífico, (ver recuadro). Este bloque está enfocado en la constitución de cadenas de valor, que les permita a la naciones que la integran competir en el mercado internacional.

Lo anterior permite concluir que la realidad mundial es la desintegración vertical de la producción. “Producir todo en una misma fábrica ya no se da en ninguna parte del mundo”, asegura la exministra Ángela María Orozco.

Un informe sobre cadenas de valor presentado hace unos años por Pascal Lamy, asegura que estas ayudan a las economías a identificar las fuentes de competitividad y de ventaja comparativa. También permiten evaluar el impacto real del comercio internacional en el crecimiento y el empleo de un país.

LA ALIANZA DEL PACÍFICO, UN PASO EN SERIO

La Alianza del Pacífico es uno de los ejemplos de despegue de la estrategia de cadenas de valor en América Latina.

Chile realizó un estudio para identificar dónde comienza la cadena de valor de ciertos productos finales, y el objetivo es integrarse con sus socios colombianos, peruanos y mexicanos para producir en cada país una parte y luego colocarlo en los mercados con los que ellos tienen acuerdos de libre comercio. Esta es una manera eficiente de acceder a lugares en donde hay pocas posibilidades de hacerlo.

La idea es que lo mismo hagan Colombia, Perú y México en los productos en los que son altamente competitivos, pero que requieren de insumos producidos por sus socios.

De hecho, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) avanza en la primera fase de un proyecto que busca identificar los potenciales encadenamientos que se podían presentar de manera bilateral, teniendo en cuenta la evolución reciente del comercio entre los cuatro países miembros.

Está prevista la realización de un estudio y el diseño de un plan de acción que cruce la información sobre reglas de acumulación de origen ya establecidas en el Acuerdo Marco y Protocolo Adicional de la Alianza del Pacífico para priorizar los sectores y líneas de producto. Además, se busca ampliar la metodología utilizada para incluir encadenamientos en los cuales participen como mínimo tres de los cuatro países miembros.

El saliente ministro de Comercio, Industria y Turismo, Santiago Rojas, afirma que los “mecanismos de integración como la Alianza del Pacífico son una forma de conectarse a las cadenas globales de valor. Tenemos opción tanto de ser proveedores de materias primas e insumos para que sean transformados en un producto final, como de importar insumos para crear bienes y exportar”.

Un ejemplo del primer caso es la agroindustria. Colombia puede proveer frutas, vegetales e incluso empaques para que en Chile o México sean transformados en distintas preparaciones alimenticias.

Por otra parte, Colombia puede importar fibras textiles desde Perú para la fabricación de confecciones de alta calidad que son exportadas a Estados Unidos o Europa.

LA CADENA DE UNA CAMISA

El siguiente es un ejemplo de la cadena de valor en una camisa. El proceso se inicia con el cultivo de algodón: la fibra se convierte en tela e hilo, estas a su vez requieren de estampados en los que se utilizan tintas y técnicas especializadas de aplicación. Luego viene el diseño, la confección, los botones, las etiquetas, la distribución, la promoción de la marca y el local comercial para vender el producto final. Es más, cada paso tiene su propia cadena. Y para la muestra: un botón. Fabricarlo requiere de diseño, resina, químicos, máquinas, obreros, colorantes, brillado, empaque, etiquetado y distribución, etc.

Édmer Tovar M.

Editor de Portafolio