¿Hemisferio fracturado?

¿Hemisferio fracturado?

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noviembre 13 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-13

En una región en la que todavía resuenan las palabras de “¿por qué no te callas?”, dirigidas por un iracundo Juan Carlos de Borbón a Hugo Chávez, en el marco de la Cumbre Iberoamericana el sábado pasado en Santiago de Chile, han surgido de nuevo las preocupaciones sobre la polarización del Hemisferio. Y es que más allá del texto de la declaración conjunta firmada por los representantes de 22 países integrantes de una comunidad que se entiende en castellano y portugués, cuyo tema central fue la cohesión social, es evidente que hay tendencias que muestran profundas divergencias sobre un gran número de asuntos. Tan es así que cualquier esfuerzo colectivo parece encontrarse con una dura realidad ideológica que divide a naciones que tienen un pasado común. Ya hace un par de años el objetivo de crear el Área de Libre Comercio de las Américas quedó indefinidamente aplazado ante la oposición de varias capitales a la inclusión de Washington en cualquier tipo de acuerdo. Ahora es indudable que el ideal iberoamericano quedó también en veremos, justo cuando el objetivo era darle un impulso firme a iniciativas para las cuales España había prometido fondos importantes. No obstante, las diferencias entre Madrid y Caracas volvieron a dejar en claro que hay posiciones que pueden ser irreconciliables y que van más allá de la división tradicional entre izquierda y derecha o de las cuestiones limítrofes sin solución. Para la muestra están las tensiones entre naciones que hace unos años hacían gala de una profunda amistad, como le ocurre ahora a Uruguay y Argentina o a Brasil y Bolivia. Si bien en todos los casos se trata de gobiernos del mismo corte ideológico, las disputas en torno a una fábrica de pulpa de papel en las márgenes del Río de la Plata o el abastecimiento de gas, han sido suficientes para que en cada caso respectivo la animadversión reemplace a los gestos amistosos. Por tal motivo, parece que el futuro de la integración está en veremos, tanto a nivel regional como de bloques de menor tamaño. Desde hace rato son conocidas las vicisitudes de la Comunidad Andina después del retiro de Venezuela, pero ahora en entredicho por las quejas nacidas de la próxima entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio firmado entre Perú y los Estados Unidos. También son claras las diferencias en el seno de Mercosur, no solo por la frialdad entre Buenos Aires y Montevideo, sino también porque Brasilia y Asunción tienen quejas. Más al norte es necesario mencionar las dificultades en Centroamérica debido a los desplantes de Nicaragua, cada vez más alineada con La Habana y Caracas. ¿Está todo perdido? Aunque puede parecer increíble, la respuesta es no. La razón es que las cifras muestran que más allá del mal ambiente entre diversos gobiernos, el comercio intra-regional sigue disparado, al igual que el movimiento de personas y la inversión. Por ejemplo, el Banco Interamericano de Desarrollo asegura que durante el 2006 el intercambio de bienes y servicios dentro de América Latina aumentó 25 por ciento, mientras que con el resto del mundo esa dinámica fue de 21 por ciento. Así las cosas, el comercio intra-regional representó el año pasado el 16,4 por ciento del total, cuatro décimas más que durante el 2005. Si bien todavía no hay datos consolidados para el presente año, los números disponibles sugieren que esa tendencia continúa, tal como lo confirma, en el caso colombiano, la dinámica de las exportaciones a Venezuela o el gran aumento en las compras de artículos hechos en México o Brasil. Frente a tales evidencias, hay quienes insisten en que la integración no solo es real, sino creciente. Es cierto que en las cumbres presidenciales pueden saltar chispas por cuenta de los excesos de uno o la terquedad del otro, pero la evidencia monda y lironda es que nunca como antes habían existido niveles de comercio, turismo o inversión intra-regionales tan grandes como los de ahora. Y mientras eso continúe, resaltan los conocedores, la unidad del hemisferio no está en peligro. A pesar de la tensión en las cumbres presidenciales, la evidencia muestra no solo que la integración sigue por buen camino, sino que tiene tendencia al alza”.

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