La historia de la mano derecha de Warren Buffett

Varias de las apuestas más osadas de Berkshire Hathaway nacieron del vicepresidente de la junta, Charles Munger

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mayo 08 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-08

Warren Buffett es sinónimo de Berkshire Hathaway Inc., el holding a través del cual ha ganado los miles de millones de dólares que lo han convertido en el segundo hombre más rico del mundo y un ícono global para los inversionistas. Pero en el único día del año en que Buffett se reúne con sus accionistas, a su lado no falta su fiel socio, el vicepresidente de la junta de Berkshire, Charles Munger.

El 2 de mayo, los socios hicieron un repaso del año en Omaha, Nebraska, donde en una larga sesión respondieron a las preguntas de sus miles de leales inversionistas. Pese al declive en sus ganancias operativas durante el primer trimestre debido a la recesión, ambos se mostraron optimistas sobre el futuro. Munger, conocido por su carácter adusto en estas reuniones anuales, se mostró inusualmente positivo. "A medida que me acerco al borde de la muerte, me reconozco más entusiasta sobre el futuro de la economía", dijo.

Munger, de 85 años, y Buffett, de 78, hablan con frecuencia por teléfono (Munger desde California y Buffett desde Nebraska) y concuerdan sobre la mayoría de los pactos. Pero tienen diferencias. Munger es sucinto mientras que Buffett es más locuaz. En política, Munger es de tendencias republicanas. Buffett se decanta por los demócratas. Munger está más dispuesto a pagar altos precios por empresas que le atraen. A Buffett le gustan las acciones seguras a precios de regalo.

Las decisiones de Munger han llevado a Berkshire en direcciones sorprendentes. Hace varios años, se enteró de la existencia de un desconocido fabricante chino de baterías y automóviles llamado BYD Inc., concentrado en producir un vehículo eléctrico barato y funcional.

Una empresa tecnológica china tiene muy poco en común con los fabricantes de zapatos y ropa interior que Berkshire ha comprado en el pasado. Sin embargo, Munger estaba emocionado, no tanto por la empresa sino por Wang Chuanfu, quien dirige BYD. Según Munger, es muy posible que "Wang se convierta en uno de los ejecutivos más importantes" de la historia.

Propulsor de inversiones

Al principio, Buffett se mostró escéptico. Pero Munger insistió. David Sokol, presidente de la junta de la compañía energética de Berkshire, MidAmerican Energy Holdings Co., visitó la fábrica de BYD en China y coincidió con la evaluación de Munger. El año pasado, MidAmerican pagó US$230 millones por una participación de 10% en la empresa.

"BYD fue idea de Charlie", dijo Buffett. "Cuando descubre un genio y ve que opera de forma práctica, se queda fascinado".

Munger también fue un propulsor de la inversión de US$4.000 millones que Berkshire hizo, en 2006, en Iscar Metalworking Cos., un fabricante israelí de herramientas para cortar metal. La apuesta fue especialmente costosa, sobre todo considerando que Buffett prefiere empresas baratas. Aun así, Munger convenció a su socio de que Iscar valdría la pena.

Este acuerdo abrió la puerta a otras grandes inversiones de Berkshire en otras compañías fuera de Estados Unidos. Los resultados de estas inversiones no han sido reportados.

Ambos socios comparten la visión de que el sistema financiero de EE.UU. cambiará y que en el pasado se cometieron demasiados excesos. "La gente fue compensada de más por simplemente apostar al apalancamiento", asegura Munger. Tanto él como Buffett advirtieron repetidamente sobre los riesgos sistémicos que conllevaba el abuso del apalancamiento y los derivados.

Munger cree que los reguladores acabarán limitando el nivel de endeudamiento que pueden asumir los bancos. Eso hará que los sueldos bajen en las firmas de Wall Street, ya que los operadores ya no podrán hacer apuestas tan grandes y apalancadas. Eso podría beneficiar a Berkshire, cuyas arcas en efectivo rondan los US$20.000 millones. "Habrá reglas nuevas en el juego", dijo. "Para alguien como nosotros, eso será muy interesante".

Un mal año

La reunión del sábado llegó justo después del peor año en la historia de Berkshire, cuando su valor de libro por acción, una medida común utilizada para calcular el desempeño, cayó 9,6%. El año pasado, la empresa registró su mayor retroceso desde 1965, cuando Buffett tomó sus riendas y la transformó de un fabricante de textiles en un centro neurálgico de las inversiones. Las acciones de Berkshire han perdido 36% desde septiembre. En el primer trimestre de este año, su valor de libro por acción cayó 6% y las ganancias operativas fueron de US$1.700 millones, frente a los US$1.900 millones del mimso período de hace un año. Buffett no hizo mención a las ganancias netas.

Buffet reconoció en la reunión que la mayoría de los negocios de Berkshire, excepto los seguros y la regulada industria de los servicios públicos, sufrió los estragos de la crisis en el primer trimestre. Sin embargo, tanto él como Munger recalcaron que esperan que Berkshire recupere su salud en el futuro próximo y que los dos sigan trabajando juntos.

Unión de fuerzas

"Charlie entiende la esencia de muchos negocios probablemente mucho mejor que la gente en esas industrias", señaló Buffett. "Llega al meollo de la cuestión más rápido que nadie".
Munger se crió en Omaha y se alistó en el ejército de EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial, donde sirvió como meteorólogo en Alaska. Después de la guerra, se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard y empezó a trabajar para un bufete en California.

A Buffett lo conoció en un restaurante en Omaha, en 1959. Después de colaborar en una serie de negocios a lo largo de los años, ambos unieron sus fuerzas a tiempo completo en Berkshire en 1978, cuando Munger fue nombrado vicepresidente.

Financieramente, Buffett ha tenido más éxito que su socio. Con activos en torno a los US$37.000 millones en 2008, la lista de la gente más rica del mundo de la revista Forbes lo coloca en el segundo puesto, detrás del fundador de Microsoft Corp., Bill Gates. En esa misma lista, Munger figura en el puesto 522, con una fortuna de unos US$1.400 millones.

Munger cuenta con la admiración de Gates, quien tiene un asiento en la junta de la compañía. "A Warren no le habría ido ni la mitad de bien sin su ayuda", dijo Gates en una entrevista.

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