Holanda hizo una apuesta por lo verde

EFE. “Los recursos son limitados, la imaginación no lo es”, esta es una de las consignas más repetidas en la universidad holandesa de Delft, centro de investigación pionero en construcción sostenible. Y parece que en Holanda han decidido seguirlo al pie de la letra.

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julio 11 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-11

La fuerte apuesta del Gobierno de este pequeño país europeo por las energías renovables invita a instituciones, empresas, universidades e incluso ciudadanos particulares a alimentar su creatividad y promueve múltiples iniciativas -algunas de ellas verdaderamente rentables y eficaces- a favor de un futuro más verde. Hace años, el gran desafío de los holandeses era ganar terreno al mar. Y lo han conseguido a través de un sistema único en el mundo de diques. Hoy, el nuevo reto es frenar el cambio climático. Aquí van tres ejemplos para demostrarlo, aunque hay varios más. ENERGÍA CON BOÑIGA Una vaca para cada siete casas. Con esto les basta a algunos vecinos de la pequeña localidad holandesa de Zeewolde (20.000 habitantes) para obtener la energía que necesitan sus casas, desde que en octubre del año pasado se instalara una planta de biogás en una granja de las inmediaciones. El estiércol de las reses, que se recoge tres veces al día, produce metano durante su proceso de descomposición y se transforma en energía en un biodigestor diseñado especialmente para ese fin, desde donde se distribuye a los hogares. Gerriet Jan es el dueño de esta explotación que, con sus 140 vacas, abastece de electricidad y calefacción a 500 viviendas, y aún le sobra energía para vender a la compañía eléctrica. “En estos momentos el precio de la leche está muy bajo y no es suficiente”, explica este granjero, que anima a todos los agricultores a instalar una planta de estas características en su granja y conseguir así beneficios extra. De hecho, el proyecto ha funcionado tan bien que su ampliación ya está en marcha. Se están edificando otras 2.500 casas nuevas en el pueblo que se calentarán a partir de este combustible natural. Unas viviendas un tanto originales, ya que no tendrán chimenea -a no ser que el dueño la pida expresamente como decoración- al recibir el calor desde debajo de la casa. Esta original iniciativa ha sido posible gracias a las ayudas del Gobierno holandés, que no sólo le paga al granjero una cantidad por cada vaca productora de energía, sino que también ha financiado la inversión inicial necesaria para construir la planta y otorgado subvenciones a la compañía eléctrica para la colocación del sistema de tuberías, que traslada el combustible desde la explotación hasta los hogares. '' Hace años, el gran reto de los holandeses era ganar terreno al mar y lo consiguieron a través de un sistema único en el mundo de diques. Hoy se trata de frenar el cambio climático. Agua reciclada y energía solar Otra forma de aprovechar material de desecho la proporcionan las controvertidas incineradoras de basura. Es el caso de la planta de la Compañía pública de Basura y Energía de Ámsterdam, que suministra electricidad a la red de metro, de tranvía y a los edificios públicos de la ciudad. En total, el equivalente a la energía que necesitan 320.000 viviendas. “Si las farolas de Ámsterdam alumbran es porque la basura se está quemando”, señala la responsable de la comunicación de la empresa pública, Nadia Pattavina. Generalmente, este tipo de plantas han despertado la ira de vecinos y ecologistas, ya que durante el proceso se generan contaminantes tóxicos con un alto grado de riesgo ambiental que se liberan a la atmósfera. Sin embargo, la planta de Ámsterdam posee un sistema pionero para limpiar el humo y, además, evita la emisión de unas 470 toneladas de CO2 anuales que se producirían si la energía proviniese de fuentes tradicionales. Según Pattavina, de este proceso también se pueden obtener otros productos como sal líquida para las carreteras o diversos materiales de construcción. Con la basura no reciclable se puede producir energía En la antigua zona industrial de Ámsterdam está atracado una de las 10.000 casas-barco que existen en el país. Sin embargo, ésta es única, ya que puede presumir de no tener prácticamente impacto ecológico en su entorno. Las placas solares instaladas en el techo proporcionan electricidad, el agua de lluvia queda almacenada en un depósito y, además, ésta se recicla mediante el fenómeno de la ósmosis. “El agua que se consume en este barco se reutiliza totalmente, gracias a unas plantas cultivadas fuera del bote que ‘comen’ las bacterias”, explica una de las integrantes de la Fundación Newnrg -que promueve las energías limpias-, Pauline Westendorp. Finalmente, el agua pasa por un sistema de pequeñas depuradoras instaladas en la parte inferior del barco. Pese a que sus 120 metros cuadrados están preparados para convertirse en la vivienda habitual de una familia, la embarcación es actualmente la sede de la Fundación. El precio de un barco-vivienda oscila entre los 200.000 y los 400.000 euros, una cifra a la que hay que sumar unos 80.000 euros para conseguir que sea energéticamente autosuficiente.WILABR

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