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Hollywood sufre de un superávit de películas

Una inversión sin precedentes en los últimos años ha dejado una avalancha de cintas peleando por espacio en los cines

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septiembre 05 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-05

Cuando Meg Ryan y Antonio Banderas aceptaron protagonizar una comedia de acción, quienes respaldaron financieramente la cinta pensaron que tenían un éxito asegurado: una película independiente de costo moderado con estrellas taquilleras.

Los productores dicen que Mi novio es un ladrón (My mom's new boyfriend), como se llama el filme, que tuvo un presupuesto de US$17 millones, fue bien recibido en proyecciones de prueba realizadas hace unos meses en Estados Unidos y le fue bastante bien en España, Israel, Grecia y Rusia.

El 17 de junio, sin embargo, su distribuidora en EE.UU., Sony Pictures, de Sony Corp., lanzó la cinta directamente y sin mucha fanfarria en DVD. "Creo que hace tres años esta película definitivamente hubiera estado en las salas de cine, solamente por los actores involucrados", opina George Gallo, quien escribió el guión y dirigió la cinta.

Por estos días, decenas de películas como Mi novio es un ladrón no están encontrando lugar en las salas de cine estadounidenses.

La razón es que Hollywood ha recibido en los últimos años casi US$18.000 millones para financiar películas, lo que ha aumentado ampliamente el número de títulos que se producen.

Esa dinámica ha convertido en un campo de batalla la distribución cinematográfica, en el que demasiadas películas compiten por muy pocas pantallas disponibles cada fin de semana.

El año pasado, más de 600 filmes (la mayoría independientes) fueron lanzados en los cines de EE.UU., frente a 466 en 2002, según la Asociación Cinematográfica de EE.UU. (MPAA por su sigla en inglés). Eso es un promedio de 2,6 películas adicionales que luchan cada fin de semana por la atención del público.

Buena parte de estas cintas también compiten en las salas de cine latinoamericanas, donde las producciones de Hollywood siguen siendo la norma.

Pero esas cifras cubren sólo películas que llegan a la pantalla grande. Muchas otras cintas, como Mi novio, con directores y actores de renombre, nunca llegan a las salas de cine. Para el pasado Festival de Sundance, más de 3.600 cintas fueron presentadas a consideración, y aunque muchas son pequeñas producciones hechas con tecnología digital, la cifra es superior a las 2.000 películas presentadas en el festival hace cinco años.

El panorama sugiere más opciones para los amantes del cine, pero más dolores de cabeza para una industria que de por sí enfrenta varios desafíos. En 2007, los ingresos en las taquillas en EE.UU. totalizaron US$9.680 millones, comparado con US$9.300 millones en 2006, según Media By Numbers, empresa que sigue el sector. Los ingresos han aumentado desde 2005 debido al alza en el precio de las entradas, pero el número de espectadores empezó a caer el año pasado. Este año, la asistencia en EE.UU. ha descendido 4,74% frente al mismo período del año pasado. Una cantidad menor de espectadores reduciría los ingresos de taquilla en 2008 a alrededor de US$9.600 millones, proyecta Media by Numbers.

Actualmente, la restricción del crédito ha frenado la financiación de películas, pero ejecutivos del sector aseguran que la sobreproducción de cintas durará por al menos un par de años más. Amir Malin, quien adquirió, comercializó y distribuyó el éxito independiente El proyecto Blair Witch y ahora maneja la firma de inversión en medios Qualia Capital, dice que el mercado para las cintas que están por estrenarse será bastante complicado. "Lo peor está por venir".
 
Abril fue el mejor ejemplo de la congestión de la industria. Ese mes estuvo lleno de cintas con grandes estrellas que esperaban adelantarse a la temporada de vacaciones de mediados de año. Leatherheads, una comedia de US$60 millones sobre fútbol americano protagonizada y dirigida por George Clooney, sólo recaudó US$40 millones en la taquilla mundial. Mientras que 88 minutos, una cinta de suspenso con Al Pacino de US$26 millones, obtuvo apenas US$17 millones en las taquillas estadounidenses.

La competencia es especialmente cruel en el mercado de las películas pequeñas. Este tipo de producciones fueron alguna vez vistas como el segmento más atractivo del mercado, debido a que su baja inversión ofrecía un potencial de ganancias significativo.

Pero la avalancha de cintas ha elevado los costos de marketing, ya que cada filme debe gastar más para competir Para corregir la situación, los estudios están reduciendo el número de películas que distribuyen, especialmente las pequeñas. Warner Bros. cerró dos se sus divisiones de cine arte y Paramount Pictures absorbió su unidad dedicada a producir cintas pequeñas.

Las cintas independientes no van a desaparecer, pero los estudios han concluido que corren menos riesgos con superproducciones como El hombre de hierro o el Caballero de la noche, que por lo general cuestan más de US$150 millones.

Asimismo, las principales firmas de distribución están siendo más cautelosas a la hora de adquirir filmes independientes, lo que ha tenido un efecto inmediato en encuentros como el Festival de Sundance y el de Cannes. En este último, por ejemplo, Che, la cinta sobre el Che Guevara dirigida por Steven Sotherberg y protagonizada por Benicio del Toro, no consiguió distribuidor en EE.UU.

De todas formas, este año una avalancha de cintas medianas y pequeñas ya se alistan para dar la pelea en las salas de cine. Entre ellas está Changeling con Angelina Jolie, Quémese después de leerse de los hermanos Cohen, y Milk, de Gus Van Sant.

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