‘Homo davosiensis’

Hoy comienza en la ciudad montuna de Davos, Suiza, la asamblea anual de la tribu Homo davosiensis. Esta taxonomía fue propuesta por el estadounidense Richard Senntt en su libro de 1998 The Corrosion of Character.

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enero 27 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-27

Por mucho que en el ambiente de medios se quiera hacer del Foro Económico Mundial (FEM), una gran reunión de intelectuales interesados en definir el futuro del mundo, en realidad esta especie sube anualmente a las alturas nevadas suizas en busca de reuniones privadas y contactos de negocios, o para cabildear ante gobernantes y reguladores presentes allí (de la misma especie homo) en promoción de sus agendas particulares o para reforzar vínculos y alianzas con sus pares de intercambio comercial. Estarán presentes también jefes de Estado (como el colombiano) mostrando sus propias mercancías en la feria. No se puede desconocer que en esos proscenios habrá figuras intelectuales importantes, personas graves en el estudio de asuntos cruciales para la habitabilidad del planeta. El programa de este año es muy amplio y diverso: desde el cambio climático hasta la organización financiera mundial y su regulación, pasando por la seguridad mundial y el vínculo entre la economía y el bienestar humano. Pero las audiencias serán más bien limitadas en comparación con el número de inscritos. Las discusiones técnicas e ideológicas serán vistas secundarias bajo esa carpa, recordemos que el FEM existe hace 40 años y que cada versión anual ha tenido su cuarto de hora de fama y de titulares. Pero es dudosa su influencia real en la historia del mundo. La pregunta que los demás seres humanos nos hacemos es ¿acaso no están allí precisamente los responsables de buena parte de los desmadres que han sufrido el mundo y sus instituciones durante las últimas décadas? Todavía se recuerda la actitud de logro y final de historia de los foros de los 90 y de comienzos de siglo: la globalización, el capitalismo de mercado y el desarrollo tecnológico iban a dar cuenta de modo irrestricto de las miserias y precariedades de buena parte de la comunidad humana. Pero no, no ha sido el final de historia, ni los logros han sido irrebatibles ni costeables. En particular, las grandes figuras del mundo bancario, siempre abundantes en Davos habían construido en alianza con sus reguladores y supervisores (ídem) una colosal burbuja financiera que produjo la primera recesión verdaderamente mundial y la más profunda crisis financiera de los últimos 80 años. En materia de sostenibilidad ambiental, las amenazas globales han crecido vertiginosamente y la élite de Davos es indudablemente responsable de manera colectiva. De modo que esta asamblea debiera ser una gran ceremonia de sanación propia y un acto de contrición con propósito de enmienda. Cuando haya pasado el ruido y los miembros de la tribu hayan regresado a su casa, el capitalismo global seguirá enfrentado a sus conflictos y contradicciones. Después del estropicio, el presidente Obama seguirá apretándoles el torniquete a los grandes bancos comerciales de su país, al tiempo que el G-20 querrá abrirse de la posición nacional y unilateral del Gobierno gringo, reclamando para sí el liderazgo de la gobernanza regulatoria del sistema financiero mundial. Seguirá vivo el desaliento sobre la institucionalidad y los compromisos de los gobiernos y de los ejemplares de Homo davosiencis sobre la amenaza global del cambio climático. Y seguirá la perplejidad de la comunidad humana en relación con la persistencia de la miseria y el desamparo de tanta gente en medio de la arcadia tecnológica contemporánea, una de cuyas expresiones será la versión 2010 del Foro Económico Mundial. cgonzalm@cgm.com.co Consultor privado El programa del Foro en Davos es muy amplio y diverso: des- de el cambio climático hasta la organización financiera mundial y su regulación, pasando por la seguridad mundial y el vínculo entre la economía y el bienestar humano.EMIMEN

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