Es hora de cambiar el ‘chip’

Sentirse insatisfecho con la vida, las relaciones, el trabajo, el dinero o la salud ya es una alerta de que algo no anda bien. Pero, ¿cómo cambiarlo? La respuesta, según el bioquímico, neurólogo y neurofisiólogo Joe Dispenza es actuar y olvidarse de los patrones repetitivos con los que se ha vivido durante años y que vuelven a las personas depresivas, estresadas y adictas.

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mayo 17 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-17

Para el experto, mente y materia no están separadas. “Los humanos podemos usar la mente subjetiva para influir en el mundo objetivo. Siempre lo hemos hecho, mas no hemos utilizado la mente deliberadamente, sino de acuerdo con lo que la sociedad nos dice y esto ha enfermado nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestra situación económica. Requerimos curar en la mente al cuerpo. Y si curamos en la mente aquello que esta fuera de armonía o no es lo que queremos en nuestra realidad, esta cambiará”. Y es que la llamada psiconeuroinmunología está demostrando la conexión entre la mente y el cerebro para ayudar a entender las relaciones entre pensamientos y sentimientos. Los primeros producen una reacción bioquímica en el cerebro que libera señales químicas que se transmiten al cuerpo, donde actúan como mensajeras de los pensamientos. De esta manera, los pensamientos que producen estas sustancias químicas en el cerebro hacen que el cuerpo se sienta tal y como ellos mandan. Según el experto, cuando se tienen pensamientos positivos, el cerebro fabrica sustancias químicas que hacen que una persona se sienta feliz, inspirada o elevada. Por ejemplo, cuando se busca una experiencia placentera, el cerebro genera el neurotransmisor llamado dopamina, que hace que él mismo y el cuerpo se conecten antes de producirse la experiencia y hace que se sienta excitación. “Si tenemos pensamientos de odio o inseguridad, el cerebro produce sustancias a las que el cuerpo responde de manera similar y hace que sintamos enfado o infravaloración”, dice. Otra sustancia química que produce el cerebro, llamada ACTH, hace que este emita secreciones químicas a través de las glándulas adrenales que hacen sentir a una persona amenazada o agresiva. Y es así como aparecen las enfermedades. Y como no siempre se puede cambiar el entorno, es mejor empezar a hacerlo desde el interior. Solo así llegará la satisfacción. Este, precisamente, será uno de los temas que Dispenza tratará en el seminario ‘Aprende la ciencia de cambiar tu mente’, los próximos 20 y 21 de junio en el Centro Cultural William Shakespeare. SOBRE EL CEREBRO EVOLUCIÓN. Este órgano evolucionó hasta hace unos 250.000 años, cuando luego de un repentino periodo de crecimiento apareció un neocórtex mucho mayor y denso que cualquiera de otra especie. Así, este es llamado el cerebro ‘nuevo’ y , de acuerdo con Dispenza, es allí donde está la conciencia, la capacidad para aprender y para razonar y la libre voluntad para crear el neocórtex. El lóbulo frontal da el potencial para trascender el proceso de evolución. “Podemos aprender del conocimiento y experiencias (por encima de todo, de nuestros errores)”. Pero eso no quiere decir que la creación de conexiones fijas sea mala. Estas son las que permiten aprender nuevas habilidades como conducir o montar en bicicleta. '' Si curamos en la mente aquello que esta fuera de armonía, nuestra realidad cambiará”.El cerebro se maneja a voluntadLas señales químicas repetidas hacen que las células del cuerpo no funcionen correctamente, pero la curación, según Joe Dispenza, puede empezar al poner atención a los pensamientos habituales, con voluntad de cambiarlos. El concepto del cambio quiere decir no responder al entorno con los pensamientos y reacciones habituales. Eso, en cualquier caso, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero se puede ir desconectando los viejos circuitos neuronales y reconectando el cerebro en nuevos patrones de conexiones celulares nerviosas. Eso se logra a través de la neuroplasticidad, la capacidad natural para cambiar el modo como están conectadas y organizadas en circuitos las neuronas cerebrales (conexiones sinápticas). “Cada vez que aprendemos algo nuevo o tenemos una experiencia nueva, el cerebro genera nuevas conexiones sinápticas para formar nuevos patrones o redes neuronales y esto pasa a cualquier edad”. La neuroplasticidad es un rasgo genético innato y universal en los seres humanos que permite aprender de las experiencias. Pero si la pregunta es ¿qué tanto tiene que ver la mente? Esta es “el cerebro en acción”, según el experto,y por eso la gente puede recordar lo que aprende y modificar su comportamiento. Esto sucede con la experiencia, la cual es codificada en el cerebro. “Cuando evolucionamos fuera del estado primitivo de supervivencia fijado en el cerebro, generamos nuevos pensamientos (los cuales activan nuevas sustancias), cambiamos nuestra mente (que cambia el mensaje químico que enviamos a nuestro cuerpo)”, concluye. Es cuestión de voluntad.WILABR

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