La hora para Doha

A comienzos de la semana entrante, treinta ministros de comercio se reunirán en el legendario Green Room o sala verde del espléndido palacete florentino William Rappard, sede de la OMC en Ginebra, Suiza, para definir la suerte de la negociación multilateral de Doha, capital de Qatar, ciudad donde se oficializó su lanzamiento en noviembre del 2001.

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julio 16 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-16

Con varios años de retraso, y uno que otro fracaso, finalmente los negociadores acreditados en el paraíso diplomático ginebrino del lago Lemán, definieron el grueso de las modalidades de negociación en agricultura y bienes no agrícolas, que serán objeto de reflexión por parte de este selecto grupo de ministros escogidos para deliberar y decidir a partir de las 9 de la mañana del 21 de julio. El objetivo central de esta mini reunión ministerial, convocada a las volandas por el director general de la OMC, Pascal Lamy, respetado negociador francés, es sentar las bases para el cierre de las negociaciones a finales del presente año, cuyas apuestas se reparten por igual 50-50. A juicio de los entendidos, llegó la hora señalada para tomar las definiciones políticas que permitan sacar adelante esta importante negociación, que mueven a trochas y a mochas los 152 miembros de la OMC; o en su defecto, dejarla irremediablemente postrada en la estantería del olvido hasta que las corrientes políticas del momento permitan su balanceada finalización. La principal responsabilidad recae en las grandes potencias industrializadas, en particular Estados Unidos y la Unión Europea, y en las naciones en desarrollo que tienen recia voz en la OMC, como Argentina, Brasil, India y Sur África. Su postura de negociación, determinará en alto grado la posibilidad de éxito, o de fracaso, de las negociaciones de Doha, diseñadas principalmente, al menos inicialmente, para favorecer el desarrollo económico de las naciones en vía de desenvolvimiento. Sin embargo, como afirma el embajador Roberto Azevedo de Itamaraty, la acreditada escuela de diplomacia comercial de Brasil, “si los países desarrollados llegan con una posición proteccionista, van a contaminar el resultado de la negociación”. La responsabilidad de los ministros invitados a participar en esta sesión extraordinaria, concebida como último recurso, es enorme. Sobre sus hombros descansa, en alto grado, el futuro del sistema multilateral de comercio, en una época en la que no es recomendable prescindir de esta poderosa palanca de desarrollo representada por el comercio justo, equitativo y de beneficio recíproco, que permita contrarrestar la negativa ola de desconfianza global que golpea los mercados internacionales. Los ministros enfrentarán un aire multilateral enrarecido con complejísimos temas en agricultura, corazón de las negociaciones, como la reducción de los subsidios domésticos a la agricultura y el acceso a los mercados agrícolas de los países desarrollados, incluida la completa liberalización de los productos tropicales. En industria, los temas álgidos son la negociación de productos remanufacturados y la cláusula que acota los productos que pueden ser declarados sensibles por los países en desarrollo. ¡El mundo entero observa expectante, mientras los ministros deciden!'' En industria, los temas álgidos son la negociación de productos remanufacturados.WILABR

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