Hoy sería la modificación N°72

Seguramente cuando los lectores de Portafolio tengan acceso a estos comentarios, los miembros de la junta directiva del Banco de la República estarán tomando o -lo habrán hecho ya- la decisión de modificar -al alza por 4 vez- la tasa de intervención, o tasa de interés de referencia para el resto de la economía.

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mayo 31 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-31

Este instrumento de política monetaria, que puede tener, según sea su direccionamiento, fines expansionistas o contraccionistas, ha sufrido 71 modificaciones desde cuando en 1995 se convirtió en la principal herramienta para quebrarle el espinazo a la inflación. Como la principal fuente de la expansión monetaria está en el crédito que otorgan los bancos comerciales a los distintos agentes económicos, la tasa o costo financiero que el Banco Central les cobra a dichas entidades hace que si se incrementa, estas se sientan menos motivadas a tomar dinero prestado en la fuente primaria y, por consiguiente, dispongan de menos recursos para prestar al público con el efecto multiplicador ya conocido. Si en este escenario los bancos intermediarios siguen percibiendo gran demanda de crédito por parte de los hogares y las empresas, podrían trasladar ese mayor costo al consumidor financiero y por esta razón el instrumento estaría generando un efecto perverso, en contravía del fin inicial. 'Contrario sensu', cuando la economía se encuentra inmersa en la fase recesiva de un ciclo económico, lo recomendable es que el Banco Central les cobre menos a sus bancos para que estos multipliquen sus esfuerzos para conseguir nuevos usuarios de crédito y reactivar así la demanda agregada. El problema grave es cuando una economía está en una fase que no es 'ni chicha ni limonada', léase crecimiento insuficiente, pero con síntomas de inflación. Hace 16 años -abril de 1995- la tasa de intervención estaba en 45%, niveles absolutamente escandalosos para los estándares actuales. Eran otros también los niveles de inflación. Desde ese piso máximo y con unas pocas oscilaciones transitorias, la tasa de intervención comenzó un proceso sostenido a la baja hasta llegar al 5,25% (junio de 2002). Claramente, la mayor desaceleración se ve entre 1999 y el 2002, años en los cuales la economía colombiana sufrió la mayor recesión de toda su historia y, por consiguiente, era consecuente su reducción paulatina. A partir del 2003, pero con énfasis en el 2007 y el 2008, sucesivas decisiones del Banco llevaron la tasa al 10%, el nivel más alto del siglo XXI. El crecimiento económico de un poco más del 7% en el 2007 generó indebidas presiones inflacionarias, a criterio de la autoridad monetaria. Con la crisis financiera del 2009 y sus efectos recesivos en todo el mundo, se hace necesario reversar el proceso y, lenta pero sostenidamente se decide bajar la tasa hasta un mínimo histórico del 3% (mayo del 2010), muy acorde con la meta de inflación de largo plazo. Esta dicha duró 9 meses. En lo corrido del año el Banco ha vuelto a incrementar la tasa en 75 puntos básicos y, según vaticinan la mayoría de los expertos, hoy lo hará en otros 25 para alcanzar la barrera del 4%. Para juzgar la conveniencia de esta decisión habría que definir primero si estamos más untados de espesa chicha o amarga limonada. gonzalo.palau@urosario.edu.co HELGON

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