Las ideas frente a la crisis

A comienzos de esta semana el presidente Santos se reunió con representantes de distintos sectores económicos para discutir el impacto que podría tener una nueva recesión internacional sobre el país.

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septiembre 30 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-30

Aunque era de esperar que una reunión de tal calado arrojara medidas concretas, los resultados específicos fueron pocos. Entre ellos sobresale el anuncio del presidente Santos de la creación de un comité permanente para monitorear los efectos de la situación global sobre la economía nacional. Alguno dirá que esos anuncios son pobres, considerando la gravedad que encarnaría una nueva crisis global. Sin embargo, la ausencia de medidas concretas no es mala noticia si tenemos en cuenta la fragilidad de algunas de las ideas que se ventilaron alrededor de la reunión. Por ejemplo, una de las propuestas que flotaba por ahí era la de un pacto en el cual el sector financiero se comprometiera a mantener los niveles del crédito, los empresarios a preservar el empleo y los trabajadores a moderar sus exigencias. Un acuerdo como ese tendría serias limitaciones. Variables clave como el comportamiento del crédito deben ser resultado de la evolución de las condiciones económicas y no de un pacto político. Llama la atención, por ejemplo, que esta idea de preservar el dinamismo del crédito haya aflorado pocos días después de que el Fondo Monetario Internacional manifestara su preocupación por el alto crecimiento de los préstamos en el país. De hecho, una de las peores cosas que podrían pasar sería que una desaceleración del ingreso agarrara a los colombianos excesivamente endeudados. ¿De veras alguien quiere forzar al sector financiero a ignorar la evolución del riesgo? Tampoco es muy feliz la propuesta esgrimida por el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, Tarcisio Mora, de estudiar el congelamiento de la canasta familiar, los servicios y los combustibles, para evitar estragos en medio de la crisis. La experiencia de Venezuela muestra que la aplicación de controles de precios generalizados es una pésima idea. Hace ya ocho años se iniciaron los controles de precios del régimen chavista, y hoy Venezuela tiene una de las mayores inflaciones del mundo. Pero además de los problemas conceptuales, abundarían las dificultades prácticas. ¿Quién vigilaría el cumplimiento de un pacto entre bancos, empresarios y trabajadores? ¿Acaso crearíamos organismos de vigilancia similares a los que abundan en la economía venezolana? La mejor manera de prepararse para los efectos de una crisis económica internacional no es manipulando políticamente las variables económicas. Lo que hay que hacer es mantener una demanda doméstica vigorosa, con medidas como la agilización de la inversión pública (que a estas alturas del año apenas ronda vergonzosos niveles de ejecución del 30 por ciento) e impulsando de una vez por todas las reformas del mercado laboral necesarias para reducir el desempleo. Esas y otras iniciativas públicas pendientes sí que arrojarían resultados concretos. *Investigador Asociado de Fedesarrollo @ReinaMauricio HELGON

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