Una imagen impecable vale más que mil palabras

Un principio importante en lo que concierne a la armonía, fundamental de la etiqueta, es seguir ciertas normas de higiene fundamentales para la convivencia.

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julio 23 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-23

Tengo un problema que afecta sustancialmente mi vida personal y laboral. Se trata de mi excesiva sudoración, que se manifiesta desde el momento en que doy la mano para saludar y continúa presente lo largo de todo el día. Se manifiesta en la piel de la cara y las axilas hasta el punto que mancha mis camisas. Además, tengo dificultad para controlar el olor, ya que siento que los desodorantes no me hacen efecto, se que esto se considera inclusive una falta de modales. Necesito indicaciones.

Mateo

Está en lo correcto. El respeto, una de las máximas del tema, comienza por uno mismo, y en este caso se inicia al sentirse a gusto y con la aceptación de los demás. Según parece, la excesiva sudoración tiene diferentes causas y se manifiesta de diversas formas.

Las razones de este problema son varias. El origen puede ser el mal funcionamiento del sistema nervioso simpático, los alimentos que se consumen, el ph de la piel y, en la mayoría de los casos, el estrés. En el caso de las axilas se aconseja la aplicación del bótox inyectado, práctica que debe renovarse cada siete meses. Resulta efectivo, en especial, cuando se manifiesta en una sola axila. Ahora bien, la forma efectiva para erradicar el problema, es hacer una pequeña intervención quirúrgica, de carácter ambulatorio, mediante el procedimiento de laparoscopia.

En lo referente a la alimentación es preciso consumir gran cantidad de agua y reducir el consumo de bebidas alcohólicas, café y la ingestión de ciertas comidas de difícil digestión, como la carne o el repollo y las comidas picantes o las sazonados con ajo, cebolla o pimentón.

La transpiración excesiva se produce al descomponerse las bacterias y entrar en contacto con la humedad, causada por la acidez de cierto tipo de piel, la cual hace que se transforme el olor del sudor, produciendo un efecto desagradable.

En este caso es preciso ser muy estricto en la higiene personal, muy generoso en el uso del agua y el jabón en las áreas en conflicto, sin olvidar las partes íntimas, las manos y los pies, y ayudarse con la aplicación de productos especializados como los talcos, la leche de magnesia o el bicarbonato aplicado encima de un limón frotado debajo de los brazos. Otra práctica necesaria es la de siempre llevar a cabo un proceso riguroso de secado en todo el cuerpo.

El uso de desodorantes antitranspirantes y colonias con aromas frescos es indispensable, inclusive en algunos casos es preciso repetir la ducha, cuando se ha hecho deporte o llevado a cabo acciones de gran desgaste físico o intelectual.

El proceso normal de transpirar, que se produce por ejemplo, por efecto del clima, es benéfico para el organismo ya que lo purifica.

DIANA NEIRA
CONSULTORA DE IMAGEN.

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