De impacto limitado

De impacto limitado

POR:
mayo 01 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-01

La decisión tomada por la junta directiva del Banco de la República el viernes pasado, en el sentido de reducir en un punto porcentual adicional el nivel de su tasa de interés, confirma que la entidad sigue a la vanguardia en el manejo de una crisis que ha desbordado todas las previsiones. Y es que en apenas cuatro meses, el costo de los fondos que el Emisor le entrega al sector financiero para darle liquidez, ha pasado del 10 al 6 por ciento anual, lo que sin duda constituye una rebaja significativa.

La medida va en línea con lo que han hecho buena parte de los bancos centrales del mundo, pero en Colombia tiene especial importancia ante el escaso margen de maniobra que tiene el Gobierno para compensar la caída en el ritmo del sector productivo, a través de ambiciosos programas de gasto.

Lo sucedido fue posible gracias a que la inflación va a menor velocidad. Si bien el dato de abril se conocerá hasta mañana, todo indica que los factores que presionan la carestía han disminuido, comenzando por el precio de los alimentos. También es claro que el descenso en el uso de la capacidad instalada de la industria se ha traducido en reajustes moderados en los artículos manufacturados. Además, el recorte en el valor de los combustibles que empezó a regir durante el fin de semana ayudará a mantener a raya el comportamiento de ese agregado durante mayo.

De manera complementaria, el alivio en los intereses es importante para mitigar el impacto en la demanda y reducir los gastos financieros de los usuarios del crédito. Para nadie es un misterio que los datos parciales que se conocen sobre el comportamiento de la economía son francamente preocupantes, según lo muestran los disponibles para la industria, el comercio y los despachos de energía eléctrica. Si bien en otras latitudes el balance es todavía peor, el deterioro de la situación es tangible, como lo ratificó el Dane al anunciar que la tasa de desempleo en marzo llegó a 14 por ciento en las 13 principales áreas metropolitanas del país, con un alza de 1,7 puntos porcentuales frente al nivel registrado un año atrás.

La pregunta de fondo, por supuesto, es si el menor costo del dinero es suficiente para contener la avalancha de la desaceleración. En respuesta los expertos señalan que el alivio es importante, pero que ante la fortaleza de los vientos que se han desatado en todo el mundo, su efecto es limitado. Al fin de cuentas, no solo la realidad es mala, sino que las expectativas de consumidores y empresarios siguen por el suelo, algo que no cambia de la noche a la mañana.

Dicho lo anterior, es alentador que el descenso en la tasa del Banco de la República se ha transmitido al resto de los intereses con mayor velocidad que la prevista. Según la Superintendencia Financiera el nivel promedio de las tasas de colocación para préstamos de consumo, ordinario y preferencial se ubicó en 14,24 por ciento anual a mediados de abril, casi cuatro puntos porcentuales por debajo de lo registrado en igual periodo del 2008.

Sin embargo, ese retroceso es casi imperceptible para el público en general, pues en el caso del crédito de consumo este se mantiene en 24,69 por ciento anual, mientras que hace 12 meses estaba en 25,89 por ciento. Debido a ello, no falta quien diga que el impacto sería mayor si se lograra dar una disminución más pronunciada, pero eso no es fácil ante el aumento en la cartera de dudoso recaudo que ha elevado los márgenes de riesgo.

Es precisamente la actitud de las entidades financieras la que está a prueba en la actual situación. Y es que en momentos en los que es notorio el menor interés de los colombianos por endeudarse, también lo es que las talanqueras son más altas que en el pasado, por parte de los bancos. Una encuesta hecha por el Emisor, en marzo, mostró que 78 por ciento de las instituciones endureció sus políticas de crédito para el segmento de consumo, mientras que 71 por ciento lo hizo para el ramo comercial y 28 por ciento para el hipotecario. En consecuencia, el impacto de la determinación del jueves pasado es relativamente limitado, aun siendo positivo. Y es que así como una golondrina no hace verano, una tasa de interés más baja tampoco garantiza una recuperación.

Siga bajando para encontrar más contenido