Importadores revisan sus cuentas debido al alza del dólar

Empresas que venden en Colombia bienes producidos en el exterior han empezado a suspender las líneas que no son rentables. Las listas de precios ya no se modifican cada 6 meses sino quincenalmente. Todo por el ascenso en el precio del dólar.

Una de las estrategias que podrían adoptar las compañías es sustituir los productos importados por otros de fabricación local.

Archivo particular

Una de las estrategias que podrían adoptar las compañías es sustituir los productos importados por otros de fabricación local.

Finanzas
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marzo 03 de 2015 - 03:31 p.m.
2015-03-03

Los importadores pasan por un difícil momento. El incremento del valor del dólar los tiene en apuros. Por un lado, enfrentan el dilema de subir los precios de los productos y servicios que no tienen oferta nacional y, por el otro, ajustar las cuentas para seguir siendo competitivos en el mercado interno, debido a que se disputan los clientes con los productores locales.

La devaluación del 25 por ciento registrada en los últimos cinco meses, ha llevado a muchas empresas a revisar las cuentas del negocio, a descartar temporalmente nuevos proyectos de importación, a suspender compras externas y hasta a revisas las listas de precios internos cada 15 días, y no cada año como se hacía cuando la moneda estadounidense se cotizaba por debajo de los 1.800 pesos.

Los sectores más impactados por la cotización del dólar, que ayer cerró a un promedio de 2.522,03 pesos, son el automotor, el textilero y de las confecciones, algunas autopartes no producidas en el país y alimentos y materias primas agroindustriales.

El presidente de Araújo Ibarra y Asociados, Martín Gustavo Ibarra, experto en comercio exterior, asegura que esta es una realidad del mercado. “He oído de representantes de marcas extranjeras y importadores, que han tenido que cerrar porque su producto ya no es competitivo, en especial del sector de telas. Afectar un 25 por ciento las utilidades afecta a cualquiera. Lo que viene ahora es el desquite de los productores nacionales que estaban arrodillados por la revaluación del peso y que ahora tienen las cuentas a su favor”.

Ibarra asegura que es el momento de aumentar las exportaciones colombianas para compensar los 15.000 millones de dólares que el país dejará a percibir por el menor precio del petróleo y del carbón.

De acuerdo con la información conocida por Portafolio varias empresas importadoras de productos que no tienen competencia local, han comenzado a revisar sus precios y a ajustarlos, pero no lo pueden hacer en la misma proporción de la devaluación, razón por la cual han acudido a buscar mejores precios en la casa matriz, para no reducir su participación en los mercados locales, ni desincentivar el consumo.

Javier Díaz, presidente de Analdex, dice que lo que viene ahora es un ajuste del mercado, sustituyendo productos importados por nacionales y una menor demanda de aquellos que el país tiene que importar obligatoriamente para abastecer sus necesidades internas.

Marianela Manzur, consultora de la Importadora Nacional de Llantas, dice que en el caso de los automóviles que se movilizan en el país, la totalidad de las llantas son importadas, razón por la cual la devaluación ha llevado a las empresas a rehacer las cuentas de manera permanente para no salir del mercado.

COMERCIO NO LA VE FÁCIL

El presidente de Fenalco, Guillermo Botero, explica que la situación es preocupante, porque los precios de los bienes han subido mínimo 20 por ciento. “Ese incremento afecta a todos los sectores del comercio, desde el panadero hasta el comercializador de vehículos o de motocicletas”, dijo.

Botero reconoce que los grandes comerciantes tienen acuerdos con sus proveedores en el exterior y se aseguran con mecanismos de cobertura para evitar que se alteren sus previsiones de costos con un movimiento brusco del dólar, pero advierte que eso no es lo común entre los comerciantes.

Igualmente, precisó que si bien las importaciones se encarecen y se alteran las cuentas de los comerciantes, la producción nacional no deja de experimentar algún impacto teniendo en cuenta que muchos industriales se abastecen de materias primas compradas en el exterior, lo que también se refleja en el precio que se negocia con los comercializadores.

Tal como van las cosas, cree Botero, los comerciantes considerarán la reducción de los volúmenes de compra a sus proveedores, en la medida en que la demanda se resienta ante precios altos. De hecho dice que las empresas de logística, empiezan a detectar esta situación.

Pepe Ganga, una compañía importadora por excelencia de juguetes, ropa y artículos para el hogar, especialmente, dice que sus estrategias no han cambiado ahora que el dólar aumenta, aunque reconoce que busca fórmulas para llevar la situación de la mejor manera.

“Es un efecto que nos toca a todos. Estamos buscando a través de negociaciones y validaciones de costos inherentes a la operación que la afectación al cliente final sea la menor posible. Indudablemente, habrá una afectación de precios, pero no solo en Pepe Ganga, sino en el mercado en general”, opinó Juan Manuel Acosta, , gerente comercial y de mercadeo de la cadena.

EL DÓLAR CARO ESTIMULA LAS SIEMBRAS LOCALES

Henry Vanegas, gerente de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas (Fenalce), indicó que la ventaja del dólar caro es que impulsa las siembras locales; sin embargo, el dirigente gremial reclamó de la agroindustria que priorice la compra de la producción nacional.

“Solo para el caso del maíz, estamos en capacidad de crecer unas 300.000 hectáreas durante todo el año, pero requerimos la ayuda del Gobierno”, dijo Vanegas.

Estos apoyos, destacó, deben ser de sistemas de coberturas de precios, con el fin de garantizarle a los maiceros un precio fijo de compra de sus cosechas y no quedar supeditados al mercado.