Impuestos: ¿cambio de actitud del Gobierno?

Los nuevos anuncios son tranquilizantes. Dan la impresión de que el Presidente les está poniendo atención a sus asesores técnicos más jóvenes.

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julio 05 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-05

En la celebración del cumpleaños de la Bolsa, el Presidente anunció que planea suprimir algunas gabelas tributarias para los empresarios ricos, pocas horas después de que el director de la Dian anunciara que a partir del 2011 se cobrará un nuevo impuesto de patrimonio que afectaría a aquellos patrimonios superiores a 2.000 millones de pesos.

El anuncio no fue un enunciado general sino que Uribe se refirió a los aspectos más criticados de los estímulos tributarios para los ricos que su administración ha implantado. Propuso que la deducción del impuesto de renta cuando las empresas adquieren activos fijos productivos, como maquinaria, se reduzca del 40 al 30 por ciento, y que este beneficio no pueda acumularse con la reducción de impuesto y los demás beneficios tributarios que reciben las que operan en las nuevas zonas francas. Esta acumulación ha sido un incentivo excesivo, francamente escandaloso, que no redunda necesariamente en un aumento neto de la inversión, pero sí explica la proliferación de zonas francas y ha generado posibles tráficos de influencias entre funcionarios y tramitadores.

Uribe también se refirió a los contratos de estabilidad jurídica que celebran empresas con el Gobierno para congelar en el tiempo las circunstancias (favorables) en las que se desarrollan sus negocios, otro aspecto bastante criticado de su política tributaria, pero muy popular entre la clase empresarial y las multinacionales.

Anunció que quienes firmen estos contratos, de ahora en adelante, no tendrán protección contra futuros ajustes del impuesto al patrimonio ni contra cambios en el impuesto para la guerra. Precisó que esto no va a afectar los contratos ya firmados.

Los que han firmado estos acuerdos no deben estar sintiéndose muy seguros, y es posible que decrezca la demanda de gabelas, porque de estos anuncios se puede inferir que el Gobierno empieza a dudar de la viabilidad de preservar indefinidamente la estabilidad jurídica. Pero los millones de colombianos que pensaban que les iban a cobrar la posibilidad de andar por las carreteras de Colombia tienen que sentirse muy tranquilos y podrán votar por Uribe. Este impuesto solo lo van a pagar 9.000 personas.

Los anuncios son tranquilizantes. Dan la impresión de que el Presidente les está poniendo atención a sus asesores técnicos más jóvenes, y ellos no tendrán que renunciar; o se ha dado cuenta de la seria situación fiscal y financiera en la que se encuentra su gobierno y está comenzando a reconocer, a su manera, que parte del problema es autoinfringido y que requiere ajustes de política.

Pero, a pesar de lo que ha dicho, es difícil creer que el Congreso vaya a pasar un aumento de impuestos fácilmente, aun si es microscópico, cuando las elecciones están a menos de un año de distancia, y los parlamentarios aspiran a ser reelegidos. La pugna por los puestos directivos del Congreso da la impresión de que Uribe no tiene todo el control que ha tenido hasta ahora y que si sus 'mayorías' le aprueban el referendo tendrá que declararse satisfecho y no pedirles más.

Los contratos de estabilidad tributaria ya se han celebrado con la mayoría de los grupos que aspiraban a firmarlos, y las zonas francas ya están casi todas aprobadas. Es posible entonces que esta muestra de sensatez tributaria solamente sea para la galería, repleta como está de votantes, pero de todas maneras es alentadora.

 

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