Más impuestos para la cerveza piden productores de aguardiente y ron

La reforma tributaria territorial que el Ministerio de Hacienda radicó en el Congreso revive la vieja diferencia entre las bebidas alcohólicas. Fabricantes de 'pola' aseguran que tributan suficiente.

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mayo 25 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-25

Incluso, afirman que  la bebida merece tratamiento especial, pues contiene menos alcohol.

El asunto central de la discusión radica en la forma como se les cobran los impuestos y que lleva, según las cuentas de la Asociación Colombiana de Industrias Licoreras (Acil), a que la cerveza tribute menos que los otros licores.

Si bien los departamentos y las licoreras regionales insistieron en todas las instancias gubernamentales en que era necesario incluir a las cervezas en el proyecto para darle el mismo tratamiento que se le da al resto de bebidas con contenido de alcohol, finalmente la iniciativa radicada no contempla ningún artículo al respecto.

¿Por qué discuten?

La molestia está en el tratamiento tibutario que se les da a las bebidas alcohólicas en el país. Mientras el impuesto al consumo para la cerveza se fija sobre el precio de venta al detallista, solo del líquido y no incluye el envase ni el empaque -pues hay un parágrafo específico en la ley que así lo establece-, el de los licores como aguardientes, rones y demás, se hace con base en los grados de alcohol que tenga la bebida y se deben contabilizar el envase y el empaque.

Adicional a ello, según la Federación de Departamentos, para el caso de la cerveza tampoco se incluye el valor del transporte desde la fábrica de producción hasta el destino final como tampoco la comercialización, lo que, en opinión de las licoreras y departamentos, es una gran ventaja.

Sin embargo, la cervecera Bavaria explica que licores como aguardientes, rones, vinos y demás, son bebidas distintas a su producto.

"La cerveza, dado su muy bajo contenido alcohólico, en promedio 4 grados, recibe un trato diferente en muchos países del mundo, en comparación con los destilados, que tienen una tarifa de impuestos más alta, así como mayores restricciones para su publicidad y venta. Además, de acuerdo con las políticas de salud pública, la tendencia mundial es que el impuesto debe ser mayor si la bebida tiene más alcohol", comenta Bavaria.

Esa diferencia entre unos y otros, según las cuentas de Acil basadas en las cifras que reposan sobre recaudo en el Fondo Cuenta de la Federación de Departamentos, es que en el 2007 (que son los cálculos más actualizados que tienen) las cervezas nacionales pagaron en impuesto 20.167 pesos por cada litro vendido, mientras los licores y aperitivos nacionales pagaron 37.350 pesos por igual medida.

La directora ejecutiva de Acil, Luz María Zapata, aclaró que en esas cuentas se incluyen el impuesto al consumo y un componente de IVA que tienen.

"Claramente se ve la inequidad tributaria que hay. Ellos vendieron casi 79 millones de litros absolutos de alcohol, porque lo que dicen las cerveceras es que ellos tienen menos grados de alcohol y por eso deben pagar menos impuestos. Por eso nosotros lo pasamos a grados absolutos de alcohol vendidos para poder comparar y nos dio ese total para ellos, mientras nosotros vendimos casi 31 millones de litros. Ellos vendieron el 55 por ciento más que nosotros", explicó.

Los cálculos de la Dirección de Apoyo Fiscal (DAF) del 2007, basados en los datos entregados por las secretarías de Hacienda de los departamentos y que reposan en el informe de viabilidad fiscal, señalan que el total de impuestos pagados por la cerveza fue de 1,2 billones de pesos, mientras los licores pagaron 834.390 millones de pesos, esto porque en el país hay más consumo de cerveza, pues se trata de una bebida popular.

Así funciona el tributo de la discordia

Bavaria explica que el impuesto al consumo se traduce en el 51 por ciento sobre el precio de venta al detallista.

"Esa cifra correspondió en el 2008 a 1,74 billones de pesos", señala la empresa. Y agrega que los recursos por ese impuesto se distribuyen de la siguiente manera: 78 por ciento para las secretarías de Hacienda departamentales, 16 por ciento para las secretarías de Salud departamentales y 6 por ciento para el Gobierno Nacional.

Javier Hoyos, ex directivo de Bavaria y que ahora hace parte de la firma Asesores Gestión Legislativa y Gobierno, explica que en el impuesto del 51 por ciento se incluye: un impuesto al consumo del 40 por ciento, un impuesto a las ventas del 8 por ciento y un IVA del 3 por ciento. Advierte que del gravamen del 8 por ciento no se puede descontar el componente de IVA en el proceso de producción, mientras del otro sí lo pueden hacer.

Y estima que si se le llegara a cambiar la estructura al impuesto a la cerveza, el porcentaje ya no sería 51 sino del 75, lo cual irremediablemente se traduciría en mayor costo del producto que es de consumo popular.

Por su parte, el ex director de la Dian Horacio Ayala manifestó su preocupación y extrañeza sobre el hecho de que no se haya incluido el tema de la cerveza en la reforma tributaria territorial y está de acuerdo con que la tributación entre unos y otros es inequitativa, sobre todo teniendo en cuenta que las cervezas no pagan impuestos sobre el envase y además ese precio de venta lo fijan los propios productores. "¿Por qué no tocan ese tema en el proyecto?", se pregunta Ayala.

Al parecer, el lío radica en la diferencia de grados alcoholimétricos que tienen las cervezas y los licores.

Si bien en el interior del Gobierno se ha contemplado la posibilidad de ponerlos a todos a tributar de la misma forma, el lío está en la tarifa que se les debería poner a las cervezas, que tienen muchos menos grados de alcohol que los aguardientes, vinos, rones y whisky.

"Aquí, hay una tributación a favor de la cerveza porque han tenido poder económico, financiando campañas y poder en el Congreso. Y en el Congreso no hay quién les pase nada que no les convenga a ellos. Eso es así de cierto", dijo la Directora Ejecutiva de Acil.

Ante esto, Bavaria responde que siempre han llevado al Congreso los argumentos sobre la forma como tributan y las cifras de los impuestos pagados con lo cual "creemos haber demostrado que la cerveza tiene una exagerada carga tributaria".

"Los aportes que ha hecho Bavaria a las campañas políticas han sido transparentes, conforme a las leyes vigentes y por conducto de los partidos políticos debidamente constituidos", agregó la empresa.

Congresistas no ven avances este semestre

Hace un par de semanas la Comisión Tercera de la Cámara nombró los ponentes del proyecto, y aunque el Gobierno había dicho que iba a enviar mensaje de urgencia para un trámite rápido, éste no ha llegado. Con la definición de los ponentes se empieza a mover la iniciativa, aunque para la mayoría el tema de la reforma política y del referendo reeleccionista no permitirá avanzar este semestre en el proyecto tributario.

Para el representante Santiago Castro, coordinador ponente, el momento de crisis tampoco es el adecuado para hablar de más impuestos, dado que la propuesta incluye un aumento de la tarifa para vehículos. Cree, sin embargo, que en la discusión indiscutiblemente aparecerá el tema de la cerveza para que su tributación se iguale a la de los licores.

El senador Camilo Sánchez no ve conveniente hablar del tema de impuestos por la recesión y por el desempleo que hay. Otros congresistas opinan lo mismo y agregan que discutir un alza de la tarifa en vehículos cuando la industria cae y, en el caso de Bogotá, hay un pico y placa de 14 horas, no tiene sentido.

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