Indigenismo o capitalismo

Bolivia es para Colombia un país lejano. Sin embargo, lo que allí ocurre toca a toda Suramérica, pues se constituye en un centro geopolítico cuya evolución puede marcar el futuro de toda la región. Se encuentra a punto de una confrontación o una fragmentación. El estatuto autonómico de la rica región de Santa Cruz de la Sierra no es nada distinto que una separación total del Estado nación.

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mayo 08 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-08

Basta con analizar el artículo 6 de dicho estatuto, donde se definen las competencias y la aplicación del ‘derecho autonómico’. Hay 43 puntos referidos a la independencia para crear sus órganos e instituciones, democracia participativa en la jurisdicción, administración de bienes y rentas, control total sobre la administración de bienes públicos, tierras, normas de trabajo y de infraestructura, así como de sus ingentes riquezas naturales. No ahondaré aquí sobre su contenido, basta ver el numeral II para entender el alcance de lo estipulado: “II. En las materias de competencia exclusiva del Gobierno Departamental señaladas en este artículo las disposiciones normativas del Gobierno Departamental Autónomo de Santa Cruz serán aplicables en su territorio con preferencia a cualesquiera otras, sin perjuicio de que las disposiciones normativas del Estado Nacional sean aplicables de manera supletoria”. Frente a esta propuesta de autonomía, de derecha económica, de blancos e inmigrantes, privatizadora en la región más rica en tierras agrícolas e hidrocarburos, se encuentra el centro del país donde el presidente Evo Morales tiene su fortín en el Alto, situado en la ciudad de la Paz. Allí se halla el desarrollo de la industria manufacturera que depende en gran medida de los recursos naturales y de los alimentos de otras regiones del país. Es una Bolivia marcada en el Gobierno Central por el indigenismo, fundamentalista en su política, excluyente de otras clases sociales, de izquierda, signada por la cultura de la coca y dispuesta a todo para reivindicar derechos olvidados después de más de 500 años de explotación. No es mentira que Bolivia y Nicaragua son los países más pobres y con mayor desigualdad social en Suramérica. Otros actores son el Ejército, dicen que con una profunda influencia de un ex militar que ahora es ministro, del dinero y de la participación de Venezuela. Hay muchos médicos y educadores cubanos. Desde siempre en Bolivia las fuerzas militares han inclinado el fiel de la balanza. Estados Unidos también ha sido actor de primer nivel y el embajador norteamericano una especie de virrey en varios gobiernos y el resto de Suramérica, especialmente Argentina, Chile y en menor medida Brasil, con necesidades urgentes del gas boliviano. Todo se une para hacer de Bolivia un país a punto de estallar. Los factores internos y externos la hacen el centro de la geopolítica suramericana. La OEA, Mercosur, Unasur y el Grupo de Río deberán desplegar toda su diplomacia e influencia para evitar una tragedia. Ojalá no primen los aventurerísimos coloniales ni los fundamentalismos de izquierda o de derecha. Por ahora, es el ‘Equilibrio del Miedo’. Bien lo dice Emilio Martínez, en su libro El ciudadano X, a propósito de Evo Morales: “nadie se atreve a dar la batalla final”. '' No es mentira que Bolivia y Nicaragua son los países más pobres y con mayor desigualdad social en Suramérica.WILABR

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