Industria espacial, la última frontera

Durante mucho tiempo, el terrible desastre del Transbordador Espacial Challenger en 1986 parecía haber terminado con nuestro sueño de que los vuelos espaciales se pudieran ampliar más allá de las misiones financiadas por el Gobierno y de un puñado de exploradores altamente adiestrados.

POR:
noviembre 06 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-11-06

La gente de mi generación, que creció en los años 60, creía que los descensos en la Luna habían significado el inicio de la gran expansión de los vuelos espaciales - al igual que los récords transatlánticos impuestos por John Alcock, Arthur Whitten Brown y Charles Lindbergh marcaron los inicios de la era de los viajes aéreos- pero esos sueños se vieron destruidos por la muerte de los seis miembros de la tripulación y Christa McAuliffe, una maestra de escuela que era la primera no astronauta que se unía a una misión espacial. Finalmente, la tecnología está por cambiar todo eso. Virgin Galactic y un grupo pequeño de rivales con financiamiento privado están a punto de emprender una nueva era espacial. Junto con Scaled Composites, ingenieros que son socios nuestros, estamos perfeccionando un sistema de acceso de energía baja capaz de impulsar naves hacia el espacio por una fracción del costo actual. Al lanzar naves desde la atmósfera en lugar de la tierra, reduciremos el impacto sobre el ambiente, y algún día viajar al espacio será tan habitual como lo es ahora cruzar el océano. La mayoría de las industrias han experimentado cambios enormes durante los últimos años, y los viajes espaciales necesitan ya desde hace tiempo una reestructuración similar. El lanzamiento de un transbordador o lanzadera espacial cuesta unos 1.000 millones de dólares. Incluso lanzar un satélite pequeño de unos 200 kilogramos (del tamaño de una máquina de lavar ropa) cuesta unos 30 millones de dólares. Esto está limitando nuestro acceso al espacio con fines industriales. Esta barrera para el desarrollo de la industria espacial es importante, ya que continuar la exploración del espacio y perfeccionar tecnologías relacionadas con ella serán la clave para la supervivencia de la humanidad en los próximos siglos. Satélites que monitoreen los cambiantes patrones del clima y su impacto nos ayudarán a enfrentar problemas causados por la sobrepoblación y el cambio climático, como escasez de alimentos -advertencias tempranas a granjeros en las regiones afectadas ayudarían a salvar cosechas y conservar recursos. Si bien se han dado los primeros pasos en este renglón, todavía hay mucho trabajo por hacer. Hoy día tenemos la capacidad de emplear paneles solares alejados del planeta para generar energía, que puede ser usada en el planeta y también para proporcionar energía en el espacio-, granjas servidoras, por ejemplo, y algunas fábricas y plantas manufactureras. Una revolución industrial de esta índole nos ayudaría en la batalla contra el cambio climático, eliminando la necesidad de generar energía y algunas fuentes importantes de calor y contaminación. Lamentablemente, este progreso se ha visto retrasado por nuestra dependencia en sistemas de lanzamiento costosos y no reutilizables diseñados hace medio siglo. Es aquí donde entra en escena el turismo. En su época pionera está proporcionando a las compañías el impulso para crear sistemas nuevos como los nuestros, que aumentarán la seguridad del viaje al espacio, además de reducir el costo y el impacto ambiental. Nuestros 300 clientes ya han depositado más de 50 millones de dólares, proporcionando parte de la justificación para nuestra probable inversión de más de 450 millones de dólares para desarrollar nuestro singular sistema de naves espaciales impulsadas por descargas de aire. Nuestros astronautas provienen de todas las profesiones. Desde artistas y científicos hasta financieros y emprendedores; todos comparten un solo sueño: ver el planeta y experimentar la falta de gravedad mientras ayudan a un enfoque pionero de viajar al espacio. Este no es un proyecto fácil. Para ayudar a este esfuerzo, la administración Bush aprobó una legislación para establecer un marco regulatorio que garantice estándares de seguridad que den confianza al mundo. Con el tiempo, otros gobiernos harán otro tanto. Scaled Composites no es la única empresa diseñadora de nuevos sistemas de lanzamiento. Elon Musk, ejecutivo jefe y jefe de tecnología de Space X actualmente trabaja en un cohete basado en tierra capaz de revolucionar la economía de los viajes a la Estación Espacial Internacional. Boeing, en sociedad con Space Adventures, ha anunciado planes similares, dependiendo en parte en el turismo espacial para financiar su esfuerzo. Otras compañías quizá entren en el mercado con propósito de proteger el ambiente al desplazar la industria fuera del planeta. Los viajes espaciales no son sólo cosa de ciencia ficción o algo que puede ocurrir en el futuro distante. Nos ayudará a implantar soluciones prácticas para algunos de los mayores problemas que enfrenta la humanidad, y eso, combinado con nuestra curiosidad innata, nos inspirará a todos a intentar llegar algún día a las estrellas , ¡y espero que esto suceda, literalmente! 1,000 millones de dólares cuesta el lanzamiento de un transbordador espacial.ADRVEG

Siga bajando para encontrar más contenido