Industria se le mide a generar energía

En reiteradas oportunidades, las empresas colombianas se han quejado sobre los elevados costos de la energía en el país, los cuales están muy relacionados con la carga de impuestos (alrededor del 24 por ciento) que pesa sobre la tarifa final para los clientes del mercado no regulado, como el comercio e industria.

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mayo 29 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-29

Ello ha sido ratificado más recientemente por un estudio que sobre minería elaboró Fedesarrollo para la Cámara de Asomineros de la Andi, según el cual uno de los aspectos que afecta a la competitividad de las empresas mineras en Colombia es precisamente el costo de la energía eléctrica. “Es importante aclarar que, si bien los indicadores de Colombia en el área de energía no son malos, el país tiene los precios de electricidad para la industria más altos de Suramérica. El diferencial de costo que presenta Colombia frente a los demás países es tan grande que en el margen se convierte en un factor disuasivo para la inversión en el sector”, indicó el documento La minería en Colombia; impacto socioeconómico y fiscal, elaborado por Mauricio Cárdenas y Mauricio Reina. Esa situación ha llevado con mayor frecuencia a muchas empresas -además de las mineras- a recurrir a la autogeneración de energía. Es decir, a producir parte, o la mayor cantidad de electricidad posible, desde sus propias instalaciones para atender sus procesos productivos, generando importantes ahorros que en ocasiones alcanzan el 50 por ciento. Esos ahorros, que de alguna manera se traducen en los precios finales al consumidor, a su vez implican el mejoramiento de la competitividad, uno de los bienes más preciados en un mundo cada vez más globalizado. Compañías como Cementos Argos, Ecopetrol, Vanylon, Cartón Colombia, Occidental, entre otras, le han apostado proyectos de autogeneración. Según fuentes de la industria, otras como Cerro Matoso o Drummond están en etapas de elaboración de estudios de prefactibilidad para poner en marcha en el futuro plantas de este tipo. De acuerdo con la Asociación Colombiana de Generadores de Energía (Acolgén), los proyectos de autogeneración en el país ascienden a unos 800 megavatios, que todavía representan un porcentaje mínimo de la capacidad instalada de generación de Colombia que asciende a 13.200 megavatios. La cámara de grandes consumidores de energía de la Andi, considera que los megavatios instalados alcanzan los 420, que equivalen a la capacidad de una central hidroeléctrica como Porce II. El tema de la autogeneración no es nada despreciable si se tiene en cuenta que tan solo una empresa como Cementos Argos autogenera 90 megavatios, mientras que en la última subasta convocada por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) se adjudicaron 438 megavatios nuevos en tres proyectos, los cuales deberán asegurar la energía en el 2013. Según Daniel Romero, director de la cámara de grandes consumidores de energía de la Andi, el tema de la autogeneración se ha convertido en un factor clave en la productividad de empresas del sector minero y cementero, pero también de la industria manufacturera. “El sector textil está pagando más impuestos por contribuciones de energía, lo que ha influido en su competitividad”, indicó. Explicó que el problema que existe hoy para un desarrollo más agresivo de la autogeneración es que -por regulación- las empresas, no pueden salir al mercado a vender la energía sobrante luego de atender sus procesos internos. Para los generadores de energía, si bien la actividad de la autogeneración en este momento no representa una fuerte competencia para su negocio, debería haber unas reglas de juego claras de cara al interés que ha despertado entre el sector productivo. “Hay que tener una claridad meridana sobre lo que es la autogeneración. En caso de que ellos (la industria) se vuelvan autogeneradores lo ideal es que tengan las mismas condiciones de los generadores y ahí sí a competir todos”, dice la presidenta de Acolgén, María Zulema Vélez. VANYLON PRODUCE EL 99 % DE SU ENERGÍA Una empresa como Vanylon, cu- ya sede principal se encuentra en Barranquilla y que se dedica a la producción de nylon para uso tex- til, autoproduce el 99 por ciento de la energía que consume, mien- tras que el uno por ciento restan- te se compra en el mercado. Al- fonso Soto, jefe del Departamento de Mantenimiento, explica que la energía que demanda la empresa se provee a partir de gas en una turbina, la cual está dotada con motores Caterpillar. En total, Vanylon se está ahorrando 900.000 dólares al año con la autogeneración de 4 megavatios hora. “Lo más importante es el costo de generación y lo otro es la estabilidad y confiabilidad”, dice. CEMENTOS ARGOS Andrés Zuluaga, vicepresidente de Gestión Ambiental de Cementos Argos, explicó que esa empresa está autogenerando el 40 por ciento de la energía que requiere para la producción de cemento. Desde hace dos años están desarrollando proyectos de autogeneración para las diferentes plantas que tienen en operación, con el montaje de alrededor de 100 megavatios adicionales. La empresa tiene instalados 70 megavatios y esa energía ha sido crucial, en palabras del directivo, para la fabricación del cemento, ya que los costos de energía eléctrica representan entre el 60 y 70 por ciento en los costos finales del producto. ECOPETROL SE AHORRA $ 757.000 MILLONES Una de las empresas campeo- nas en autogeneración es Ecope- trol. La petrolera autogenera cerca de 440 megavatios/hora, que a los precios de hoy costarían en el mercado cerca de 757.000 millones de pesos. Otros 400.000 millones de pesos se le compran al sistema eléctrico nacional. Ecopetrol realiza autogeneración en las refinerías de Barrancabermeja y Cartagena, los principales campos de producción (Castilla, Cusiana, Caño Limón), y está construyendo 13 plantas de autogeneración en Cantagallo, Yariguí, Casabe, Tibú, El Centro, Provincia, Orito, Dina, Tello, Palagua y Gigante, entre otros centros. 24 por ciento es la carga de los impuestos en la energía que consumen los colombianos, lo que encare- ce este servicio. Colombia, el servicio más costoso de la región Para María Zulema Vélez, presidenta de Acolgén, uno de los costos que más impactan el valor de la energía es la contribución del 20 por ciento que deben hacer los sectores industriales y comerciales, así como los estratos más altos de la población, para subsidiar el servicio en las clases menos favorecidas. Esas contribuciones ascienden al año a unos 600.000 millones de pesos. El Gobierno, vía Presupuesto Nacional, también destina recursos para poder cubrir los subsidios a los más pobres. Por eso, la presidenta de Acolgén, no está muy de acuerdo con que el costo del servicio en bruto sea uno de los más altos de Latinoamérica, como lo han sugerido los estudios. “Colombia es el país que más tributos o impuestos tiene, entonces eso sesga realmente el costo de la energía y ello eso distorsiona la realidad de los costos”, admite la dirigente gremial. Para ese gremio, lo que no resulta muy comprensible es que a todas las empresas generadoras (Emgesa, EPM, Isagén, Termoflores, Chivor, entre otros), se les carguen todos los tributos y contribuciones, pero además tienen que tener listas las máquinas en caso de que se requieran para atender la demanda, mientras que a quienes autogeneran su energía no enfrentan estos problemas. A su turno Daniel Romero, directivo de la Andi, considera que si bien el pago de las contribuciones para subsidiar a los estratos más pobres es totalmente válido y loable, se deberían contemplar otras alternativas, como por ejemplo, permitir que los impuestos que se paguen por el costo de la energía puedan ser descontados del impuesto de renta, como sucede en varios países de América Latina. 600 mil millones es el mon- to de las contribuciones que realizan los estratos altos para subsidiar a los pobres. WILABR

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