‘La industria merece tener incentivos como la construcción’

El gremio realiza entre jueves y viernes la Asamblea anual en Cartagena. Bruce Mac Master dice que el sector debe tener apoyo. En el evento presentará un libro con recomendaciones para fortalecerlo.

La apuesta de la Andi es que para final del año las exportaciones se recuperen.

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La apuesta de la Andi es que para final del año las exportaciones se recuperen.

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agosto 10 de 2015 - 11:37 a.m.
2015-08-10

Con una actitud volcada a las exportaciones para sacar provecho a la recuperación de la tasa de cambio, los industriales colombianos plantean la necesidad de que el sector sea objeto de un plan de competitividad que le dé impulso, como el que tuvo la construcción en su momento.

Así lo señala el presidente de la Andi, Bruce Mac Master, al analizar la coyuntura l del sector y la economía.

Además de los expertos internacionales, en el marco del evento se presentará el libro “Estrategia para una nueva industrialización”, en el que se hace un diagnóstico y se presentan unas recomendaciones para que el sector se fortalezca en el mediano y el largo plazo.

¿Qué plantea el libro que presentará en el Congreso?

Lo vamos a presentar al Presidente el viernes. Y vamos a exponerle las recomendaciones a él y al país. El libro se llama “Estrategia para una nueva industrialización”.

¿En qué se diferencia frente a planes de competitividad propuestos en el pasado?

Contratamos a Fedesarrollo para que hiciera un diagnóstico del sector, dijera cuáles son, en su opinión, las causas de la situación actual y diera unas recomendaciones.

Nosotros también hacemos recomendaciones para solucionar fallas de mercado y obstáculos a la competencia. Hacemos otras desde el punto de vista estratégico que abarca temas como los de logística y transporte.

¿Frente a la Asamblea de hace un año, la industria sigue igual?

Muchas cosas son distintas. En el 2014 a estas alturas teníamos un comportamiento de la economía bastante halagüeño y hoy lo es bastante menos. Es una economía que no está ni mucho menos en una crisis, pero tiene variables que debemos estar monitoreando: el déficit comercial, la balanza comercial, los precios de algunos productos, la tasa de cambio, la tasa de interés interna en Estados Unidos. Y tenemos que generar condiciones para exportar. Por supuesto, hay que plantear una estrategia nueva.

¿Qué han hecho las empresas para ajustarse?

Han tenido varios retos. Uno fue tratar de conseguir los recursos para poder pagar los impuestos y lo otro, que ha sido muy interesante y positivo hacia futuro, es un gran movimiento desde el punto de vista comercial para tratar de aprovechar la tasa de cambio. Las empresas están verdaderamente volcadas sobre el mercado internacional en búsqueda de oportunidades.

¿Cuándo se podrá reflejar eso en las cifras?

Esperemos, porque con la enfermedad holandesa, de la cual venimos, se produjeron efectos. Uno sobre el aparato productivo que algunos sectores pudieron superar y que otros no. La apuesta nuestra es que esto se pueda dar en el último trimestre, o quizá en el primer trimestre del 2016 tengamos los primeros visos de recuperación de ventas al exterior.

Mientras el Gobierno dice que la devaluación anima las exportaciones, otros sectores se quejan de altos costos de materias primas importadas. ¿Qué opina?

Yo no quisiera hablar de un lado ni del otro. La obligación nuestra es tener una visión realista. Es claro que Colombia y el aparato productivo estaba necesitando la devaluación para que se recuperara. Estamos hoy en día a la tasa de cambio del 2003. Es decir, lo que hemos hecho es recuperar 12 años de revaluación.

Yo diría que la discusión no es esa. Evidentemente, los productos que tienen un componente de materias primas importadas tienen un incremento en costos de cerca del 50 por ciento. El reto que tenemos, y especialmente el Banco de la República, es tratar que esto se transfiera de la menor manera posible a la inflación. Tenemos que ser capaces de ajustar todas las variables de nuestra economía para poder navegar en esta realidad. Porque ese es el otro asunto, el tema de la tasa de cambio no es coyuntural, es una nueva realidad de Colombia y del mundo. No vería razones para imaginarme que eso va a cambiar pronto.

¿Cómo impacta en los bienes finales?

Colombia, afortunadamente, tiene una base de producción en algunos sectores como el automotriz. Seguramente lo que va a haber es una sustitución muy fuerte de importaciones por los productos alternativos que somos capaces de producir. Si esto se mantuviera tendríamos la posibilidad de contar con nuevas plantas y con nuevos productos.

¿Qué medidas se necesitan para que mejore la industria?

Hay que recuperar toda la visión de que el aparato productivo es un bien público, que le conviene a todo el mundo que funcione bien y que merece tener fomento e incentivos.

La gente se pregunta en qué consiste eso y es muy sencillo. En el caso del sector construcción, el Gobierno tomó la decisión de pegarle un gran impulso y todo el mundo lo conoce, lo ha vivido y es capaz de explicarlo. Y, efectivamente, el sector construcción se reactivó con una demanda especial, con unos soportes de tasas de interés, con algunas normas especiales sobre uso del suelo y macroproyectos e instrumentos jurídicos. Hay que hacer lo mismo, equivalente y ajustado por supuesto, para la industria. Y hay que tomar las decisiones pronto.

¿El Pipe 2.0 no ha surtido los efectos?

El Pipe 2.0 lleva mes y medio realmente, y tiene unos componentes concentrados en vivienda. Yo lo que sí resaltaría son todos los esfuerzos del Gobierno para el impulso a las exportaciones. Esfuerzos encabezados por el Presidente y la Ministra. Personalmente están dedicados a tratar de levantar obstáculos y barreras a la competitividad. Tienen reuniones muy juiciosas con los empresarios. Luego viene la tarea de mediano y largo plazo, que es estratégica.

¿Cómo terminará al año?

Va ser nuevamente un año de cautela, un año con cifras moderadas y modestas. La industria en particular ha tenido unos resultados que han estado siempre por debajo del resto de la economía. En este orden de ideas vamos a tener un efecto especial, que es la entrada en operación de la Refinería de Cartagena. Esto va a dinamizar las cifras agregadas de industria. Creo que ni va a haber un gran crecimiento de la economía, ni un gran crecimiento de la industria, pero va a haber un crecimiento, Van a ser todas cifras positivas y eso es bueno en un mundo convulsionado. Eso demuestra que Colombia tiene los mecanismos correctos para, de alguna forma, amortiguar los golpes de la economía externa.

Hay que prepararnos muy bien para el 2016 porque desde el punto de vista fiscal puede ser más apretado que este año, y desde el punto de vista de impuestos a pagar, quizás también. Tenemos que tener mucho en la mira el 2016.