La industria sigue en rojo ¿Cómo dinamizarla?

El país le apuesta con urgencia el sector fabril para tapar un hueco fiscal que deja el petróleo más barato. El Dane informó que la actividad industrial se contrajo 1,3 % durante febrero. ¿Cómo lograr un crecimiento manufacturero sostenido?

La industria sigue en rojo ¿Cómo dinamizarla?

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La industria sigue en rojo ¿Cómo dinamizarla?

Finanzas
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abril 14 de 2015 - 05:35 a.m.
2015-04-14

Lo que en los últimos años fue conocido en el país como el ‘boom’ mineroenergético, hoy es un recuerdo que deja un ‘hueco’ fiscal que las autoridades económicas tratan de cubrir.

Dicha época de ‘vacas gordas’ le permitió a Colombia crecer por encima del promedio regional en los últimos ocho años.

Pero la fiesta se acabó y, según varios analistas, el país no supo ahorrar ni reinvertir esa bonanza en otros sectores o renglones de la economía, y las consecuencias se empiezan a sentir y así será por más días.

Las cifras les dan la razón: el presidente Juan Manuel Santos calcula que los ingresos petroleros tendrán una reducción cercana a 4.000 millones de dólares en las cuentas fiscales de Colombia.

Además, las exportaciones del grupo de combustibles han disminuido más de 47 % y esto ha impactado las ventas al exterior del país, las cuales han caído casi un 34 %.

Ante este panorama, las miradas se dirigen al sector industrial, al que en su momento se dejó rezagar y al que se le quiere dar un papel importante y 'salvador' en la economía.

“Ahora que los precios de estos commodities están bajando, se hace más evidente que el país dejó de centrar su atención en las industrias”, sentencia Bruce Mac Master, presidente de la Andi.

El Gobierno busca ‘volver a encender el motor’, pero que el sector arranque no va a suceder de la noche a la mañana con un crecimiento de tan solo 0,6 %  en los últimos seis años.

Para Camilo Pérez, jefe de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, la fórmula es sencilla: representando menos del 30 % del Producto Interno Bruto, pedirle a la industria que duplique su producción demanda un proceso muy lento.

El sector fabril enfrenta otro ‘cuello de botella’: la competencia internacional, cada vez más agresiva. “Así como tenemos la oportunidad de llegar a más mercados, también ocurre que más productos se enfrentan a la industria colombiana”, explica Mac Master.

¿Y LAS OPORTUNIDADES?

De todas maneras, el panorama no es tan desalentador. Hay señales que muestran el camino que le serviría a una industria que hoy produce menos, casi no innova y, por eso, es menos competitiva.

La mejoría en la demanda global, especialmente de los clientes prioritarios del país, es decir, Estados Unidos y la Eurozona, repredenta uno de esos enviones necesarios.

Sebastián Betancourt, analista de Corficolombiana, asegura que esta coyuntura le otorga un espacio importante a la industria colombiana. Sin embargo, Camilo Pérez, aunque identifica la misma oportunidad, afirma que no es tan fuerte como para impulsar al sector de manera importante.

Betancourt añade otra buena noticia para las manufacturas nacionales: la ampliación de la Refiniería de Cartagena. ¿La razón? Reficar permitiría disminuir en 0,2 puntos porcentuales el déficit de la balanza comercial del país y estabilizaría el valor agregado industrial en torno al 11 por ciento del PIB, según aseguró rec8ientemente la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif) en una entrevista con este medio.

Los dos analistas, Pérez y Betancourt están de acuerdo en algo: apostarle a la infraestructura, pues así se dinamiza la actividad productiva y se puede pensar en diversificar nuevos mercados.

Conocidos los salvavidas, ¿qué hay que hacer para salir a flote?

Para Pérez, se requiere una política industrial que enfoque los recursos a los sectores correctos y le apueste a soluciones transversales, como aliviar los elevados costos de energía, -de los más altos en la región- y una pesada carga tributaria para el sector.

El presidente de la Andi concuerda con Camilo Pérez y añade que, al fortalecer la política, se le darán más herramientas al sector para ser más competitivo y protegerse de prácticas ilegales.

“Por supuesto que la industria colombiana está decidida a competir, pero con condiciones que nos hagan más atractivos”, afirma Mac Master.

Otra luz de esperanza es la devaluación del peso colombiano, cercana al 30 %. Es decir, la apreciación del dólar, que antes era un dolor de cabeza, Betancourt la ve como una aliada que haría repuntar a la industria un 3 % este año.

Por su parte, Camilo Pérez es más cauto. “Antes, cuando el peso se estaba apreciando respecto al dólar, el sector identificaba a este comportamiento su mayor preocupación. Hoy, que la moneda se está depreciando, la respuesta de lo que más los trasnocha sigue siendo la misma”, asegura Pérez. Según el analista, esto se debe a que no todas las compañías exportan y muchos importan bienes. Pérez también difiere con Betancourt en la cifra de crecimiento para este año: la ubica en un 2 %.

Incluso, más optimista que el analista de Corficolombiana, están el Gobierno y la Andi, quienes esperan un crecimiento similar al de la economía en general.

La Andi le estima que este año la economía crecerá entre 3,6 % y 3,8 %. “La industria debería tener una expansión similar e ir creciendo año a año para que se consolide como uno de los motores de la economía”, asegura el presidente gremial.

Aunque no haya consenso en la cifra final, sí lo hay sobre un hecho: no se puede cargar en las espaldas de la industria la responsabilidad de ser el motor de la economía colombiana, luego de haber sido fuertemente golpeada por un sector que hoy cojea y que la opcaó por años: el mineroenergético.

Para la Andi, el agro, la industria y los servicios componen el motor correcto del PIB. “Es necesario que el Gobierno, de la mano del sector privado, construya una verdadera política que permita impulsar la industria, los servicios y el agro, que no solo dé un impulso real a las empresas nacionales sino que además sirva como bastión para la defensa comercial de Colombia. Son herramientas para la defensa de la industria colombiana ante prácticas internacionales abusivas”, explica Mac Master.

Pérez y Betancourt le tienen más fe a la infraestructura y a la construcción. Pérez ve las vías de cuarta generación, por ejemplo, como una de las soluciones transversales que necesita el sector y en la que está acertando el Gobierno.

Betancourt va un poco más allá y no solo asegura que la industria y el agro no pueden ser vistas como impulsoras de la economía, afirma que la llamada a promover el PIB es la infraestructura.

A esta fórmula de 'salvación' -agrega- hay que sumarle la refinería de petróleo y la construcción, que pesan casi el 40 % de la producción industrial en Colombia.

Los resultados de febrero muestran que la producción manufacurera sigue en rojo. Habrá que ver cómo el Gobierno logra implantar estas y otras soluciones para que el crecimiento del PIB no se resienta más de lo que está, tras la caída del ingreso petrolero.

@GutierrezAnaMa