El infierno

El infierno

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mayo 29 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-29

 Mario Benedetti dice en uno de sus bellos poemas: "Ya lo sabemos, es difícil decir que no, decir no quiero". Es una poesía en la que habla de alguien que cae en la tentación y cede ante el mal.

La verdad es que se necesitan principios sólidos y reciedumbre ética para decir no cuando el fruto del mal te seduce, y la Biblia emplea ese simbolismo para mostrar porqué los inescrupulosos dicen sí con frescura o cinismo. Algo de Maquiavelo duerme en todos nosotros y, algún día, podemos aceptar que el fin justifica los medios. Después, cuando se recogen los amargos frutos, uno construye su propio infierno y ya es muy tarde para decir: "No quiero". El infierno no es un lugar, sino un estado del alma. Y en él, ministro Juan Manuel Santos, sufren y hacen sufrir los de las Farc, los 'paras' y también muchos que hacen política, creo que no usted, pero sí aquellos que manejan mal y sin pudor algo que ciega tanto: El poder. Es fácil juzgar a 'Tirofijo' y enviarlo al infierno, pero uno siempre se equivoca cuando juzga.

En lugar de erigirnos en jueces implacables, nos conviene preguntarnos qué debemos hacer para no crear más infiernos con la inconciencia. Esa que nos impide decir "No quiero" y nos impele a negociar los principios y venderle el alma al diablo. ¿Qué te ayuda a decir 'No' cuando es necesario? Estar con Dios, amarte mucho y apoyarse en dos pilares: El amor como eje y la transparencia como misión. El reto es crear el cielo siendo conscientes, pensando en las consecuencias y dando más importancia al ser que al tener y el ostentar.

Hoy es un buen día si eliges detenerte, mirarte y, acaso, verte tan lejos de ti mismo. De pronto, puedes descubrir que corres sin parar, oyes sin escuchar, tocas sin sentir y te relacionas sin amar. El ritmo de vida o de muerte es frenético y tu espíritu te pide salir del remolino y estar sereno. Cuando menos lo piensas haces mil cosas, pero ¿en qué recodo del camino se perdieron el amor, los principios y la calma? Qué bueno que elijas amarte y tomes decisiones para reorganizar tu vida y buscar el equilibrio. No es otra cosa que tomar conciencia, y cada ser elige hacerlo a las buenas o a las malas. Todo aquello que te aleje de amarte y amar está de sobra. Tú decides si aprendes con dolor para ti y para otros, como 'Manuel Marulanda', o con amor.

Desde Adán y Eva hasta hoy. los seres humanos tendemos a decir sí quiero ante el mal que se disfraza y se maquilla. Recuerdo que hace años, en una de sus columnas escritas para El Tiempo, el doctor Juan Manuel Santos citaba esta aguda e inquietante frase de Voltaire: "Los que creen que el dinero puede hacer cualquier cosa, acaban por hacer cualquier cosa por dinero". Es lo que hacen los inconscientes y crean un infierno de pesadilla para sí y para los demás.

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