Según expertos, inflación solo cederá al cierre de este año

El gerente del Banrepública aseguró que espera que en el segundo semestre del 2016 el costo de vida en el país comience a disminuir.

José Darío Uribe, gerente del Banco de la República.

José Darío Uribe, gerente del Banco de la República.

José Darío Uribe, gerente del Banco de la República.

Finanzas
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Portafolio
febrero 11 de 2016 - 07:42 a.m.
2016-02-11

Aunque el control de la inflación se ha convertido en un reto para los integrantes de la junta directiva del Banco de la República, las proyecciones que tiene el equipo técnico del Emisor apuntan a que entre octubre y diciembre del 2016 el costo de vida en el país bajaría con más fuerza que en los otros meses de este año (ver entrevista).

“Hay que garantizar la convergencia de la inflación al 3 por ciento cuando desaparezcan los efectos de los choques climáticos y del traslado de la devaluación a los precios”, dijo el gerente general del Banco de la República, José Darío Uribe, durante el foro ‘La hora de las reformas estructurales’ organizado por Anif y Fedesarrollo.

El Gerente manifestó que “esperamos que la inflación comience a disminuir a partir del segundo semestre, con particular fuerza en el último trimestre de este año. Caerían fuertemente los precios de los alimentos”.

Sin embargo, dejó claro que tratar de llevar el aumento del costo de vida rápidamente hacia la meta del Emisor necesitaría de aumentos muy fuertes en las tasas de interés. “Buscamos llevar la inflación al 3 por ciento más un punto porcentual en el 2017. Ese es el compromiso de la junta del Banco”.

Asimismo, Uribe insistió en que el ‘pass trough’ (transmisión de la devaluación del peso a los precios internos) es un fenómeno de carácter transitorio. “Este proceso comenzó en julio del 2014, pero no podemos descartar devaluaciones adicionales”.

Entretanto, el director ejecutivo de Fedesarrollo, Leonardo Villar, durante su exposición manifestó que la proyección de la inflación hecha por el centro de pensamiento aumentó a 5,5 por ciento para el cierre del 2016.

Para llegar a esa cifra, explicó, será necesaria una fuerte reducción en el costo de vida durante el segundo semestre. Sin embargo, agregó Villar, se pondrá en evidencia un nuevo incumplimiento de las metas de largo plazo del Emisor.

“El Banco ha tenido que aumentar en 150 puntos básicos la tasa de interés desde septiembre pasado”, aseguró el Director quien estima que el Emisor tendrá que incrementar los tipos de referencia en otros 150 puntos básicos. Eso significa llevarlos al 7,5 por ciento hacia mediados del 2016.

“Esta política tendrá un impacto procíclico de desaceleración de la economía, el cual es indispensable para volver a anclar las expectativas de inflación y contribuir a ajustar el desbalance externo”, argumentó Villar.

Asimismo, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas Santamaría, insistió en que a la autoridad monetaria no le tiembla la mano para subir las tasas de interés y mantener la inflación controlada como lo establecen las directrices del banco central.

Durante su intervención, Cárdenas manifestó que un aumento en las tasas de interés también está enfocado en corregir el déficit en la cuenta corriente del país, el cual podría bajar a los US$16.000 millones al cierre del 2016, según las cuentas que tiene el Banco de la República.

Entretanto, el ministro Cárdenas concluyó que el déficit corriente proyectado para este año por el Gobierno es del 6,1 por ciento del PIB.

‘INDICADORES DE INFLACIÓN BÁSICA MUESTRAN TENDENCIA CRECIENTE’


El gerente general del Banco de la República, José Darío Uribe, dijo a Portafolio que los indicadores de inflación básica han mostrado una tendencia creciente y señaló que en el tercer trimestre del 2016 se generaría un enorme incentivo para sembrar por el posible regreso de las lluvias, lo cual ayudaría a bajar los precios de los alimentos en el último trimestre del año.

Los analistas dudan que la inflación se modere en el segundo semestre. ¿Cómo analiza el tema?

Buena parte del aumento en los precios de los alimentos que veamos hasta finalizar el primer semestre de este año se explica por el efecto del fenómeno de ‘El Niño’ y por las heladas sobre la producción agrícola.

Con precios de alimentos tan altos, cuando el clima se normalice y vengan las lluvias hay un enorme incentivo a sembrar, lo cual llevará a aumentar la producción agrícola y a bajar los precios.

Este proceso muy probablemente empezará en el tercer trimestre del año y las mayores caídas de precios de alimentos las veremos entre los meses de octubre y diciembre. Eso es lo que muestra la historia de ‘niños’ pasados y no olvidemos que los alimentos pesan el 28 por ciento de la canasta familiar.

Las caídas fuertes en los precios de los alimentos inciden con fuerza en el IPC total.

El más reciente reporte del Dane mostró que la llamada inflación básica avanza a más del 5 por ciento anual. ¿No se ha creado una inercia difícil de contener?

Los indicadores de inflación básica muestran una tendencia creciente, que en parte refleja la transmisión de la devaluación del peso a los precios.

En la medida que dicha transmisión se diluya, la presión sobre la inflación debe ceder. No obstante, la inflación básica también recoge efectos alcistas de la indexación y, posiblemente, de mayores expectativas de inflación.

Estos impactos son preocupantes y motivan la respuesta de la política monetaria con el fin de garantizar una convergencia eficiente de la inflación a la meta en el 2017.

Se hicieron pronósticos sobre más alzas en tasas. ¿Se corre el peligro de que la economía sufra una desaceleración más fuerte?

Los pronósticos de incrementos adicionales de las tasas de interés han estado presentes desde hace algún tiempo y muestran que los analistas perciben una respuesta de política monetaria acorde con los objetivos de la misma.

Dichos aumentos se dan a partir de niveles bajos de las tasas de interés reales y son compatibles con una desaceleración de la actividad económica que resulta coherente tanto con la convergencia de la inflación a la meta como con el ajuste de la demanda interna a la nueva realidad del ingreso nacional luego de la fuerte caída de los precios del petróleo.

¿Qué efectos traería una reforma tributaria?

La proyección central de crecimiento del equipo técnico omite el compromiso del Gobierno de presentar este año una reforma fiscal. La práctica nuestra y de muchos otros bancos es no hacer supuestos sobre este tema sino incorporar hechos ciertos.

Si pudiéramos incorporar datos ciertos sobre la magnitud y naturaleza de la reforma tributaria, ceteris paribus, probablemente tendríamos una política monetaria con un sesgo a futuro menos contraccionista que el actual.