"Estamos ante una inflación con la que tenemos que empezar a vivir", señaló Guillermo Calvo

El economista argentino, profesor de la U. de Columbia en Nueva York, con un doctorado en la U. de Yale, y ex funcionario del BID y el FMI habló con PORTAFOLIO desde Cartagena.

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julio 29 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-29

¿Cómo ve el aumento de la inflación en el mundo?

Es un fenómeno general, provocado ante todo por la expansión monetaria que comenzó en los Estados Unidos hace varios años y que vino acompañada de tasas de interés históricamente bajas.

Esa situación estimuló la demanda en la mayoría de los países. Pero también condujo a que los fondos de inversión prefirieran colocar una parte de sus recursos en comprar bienes primarios, generando grandes alzas de precios. Por eso creo que lo que estamos viendo es una situación transitoria.

¿De qué depende?

De lo que haga el Banco de la Reserva Federal en los Estados Unidos, que cada vez está más preocupado por la inflación. Personalmente creo que esa entidad va a subir las tasas en un periodo relativamente corto.

¿Qué efectos puede tener eso?

Depende del aumento. En el caso de América Latina, eso no nos ha hecho bien en el pasado. Las alzas rápidas en los intereses ya ocasionaron la crisis de la deuda en 1982 y la recesión de mediados de la década pasada. El problema es que cuando eso ocurre se seca el mercado de capitales y todos nuestros países sufren.

¿Qué opina de lo hecho por los bancos centrales de la región para combatir los mayores precios?

Lo primero es que estamos ante una inflación importada, con la que tenemos que empezar a vivir. En consecuencia, creo que los países deben proteger a los grupos más pobres de la población. No obstante, el peligro es este caso es que se "espiralice" la inflación y que las expectativas de mayores precios suban, al igual que las peticiones de reajuste salarial. Por eso es que los bancos suben tasas para estabilizar las expectativas. Eso lo veo correcto.

¿Y lo hecho en Colombia?

No conozco bien el caso, pero creo que es importante el gesto de tomar medidas como la un mayor costo del dinero, para enviar un mensaje y un desbordamiento en el aumento en los precios.
En América Latina también hay preocupación por las tasas de cambio...

Así es. Lo que pasa es que estamos viviendo una bonanza de liquidez e inversiones que, de paso, no está ayudando a crecer más rápido. Mirado en cotexto, lo ocurrido no es tan malo. Incluso me atrevería a decir que ojalá tuviéramos esos problemas siempre.

¿Cuál debería ser la respuesta?

Los bancos centrales pueden impedir en parte esa apreciación comprando dólares, aunque está el peligro de que eso aumente la inflación. También está la imposición de controles, que es muy discutida. En consecuencia, hay que elegir. La impresión que tengo en el caso de Colombia, es que el Banco de la República se ha puesto en lo mitad, tratando de sostener la tasa de cambio y combatir la mayor inflación.

¿Qué prevee en los próximos meses?

Que de la turbulencia de los precios en los productos primarios podemos pasar a la causada por mayores tasas de interés en los mercados de capitales. Una vez más, todo depende del ajuste y de lo que haga la Reserva Federal. A mi no me sorprendería ver subidas de tres o cuatro puntos porcentuales, con lo cual cambiaría de manera radical el panorama actual.

¿Qué lecciones hay que tener en cuenta?

Que los capitales son calientes y que los controles sirven hasta cierto punto. Por ejemplo, Chile era el de normas más estrictas a finales de la década pasada y fue el que más capitales vio salir cuando las circunstancias en los mercados internacionales cambiaron.

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