Inflación: el nubarrón de la próxima negociación del mínimo

La discusión se centrará en torno a si el ajuste se hace teniendo en cuenta el aumento del IPC. Este año, el salario mínimo subió 4,6 % y la inflación va en 5,35 %, eso reduce el poder adquisitivo de los colombianos.

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octubre 07 de 2015 - 01:03 p.m.
2015-10-07

De los 22,4 millones de trabajadores que hacen parte de la población económicamente activa en el país, el 55 por ciento gana un salario mínimo y, a estas alturas del año ya están, como se dice coloquialmente, ‘colgados de la brocha’.

El salario mínimo fue reajustado para este año en 4,6 por ciento, un punto por encima de la inflación del año pasado (3,66 por ciento). Pero a septiembre, el Índice de Precios al Consumidor (IPC), visto desde el acumulado en los 12 meses, ya va en 5,35 por ciento.

Esto, por consiguiente, reduce el poder adquisitivo de los colombianos y los lleva a consumir menos o a endeudarse para suplir sus necesidades, generando así un círculo vicioso que hace que la economía crezca menos porque, al haber menor demanda de productos por parte de los hogares, las empresas también producen menos. El empleo está en medio, ya que al no haber tanta producción, podría empezar a haber despidos.

El panorama es aún más preocupante, dado que los analistas no ven esperanzas de que la inflación baje del nivel alcanzado en septiembre, lo que pone sobre el tapete la discusión acerca del incremento que debe tener el salario mínimo.

El grupo de economistas del Banco de Bogotá, liderado por Camilo Pérez, estima que “con la sorpresa de septiembre, será difícil que la inflación baje de 5 por ciento en lo que queda del año, lo cual aumenta el riesgo de indexación, y sesga al alza el aumento del salario mínimo, el cual también tendría un impacto relevante en la inflación del 2016”.

Varios economistas que le hablan al oído al ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, le habían advertido sobre la necesidad de que el incremento del salario mínimo que se va a negociar para el próximo año, “por ningún motivo debe estar por encima del índice de inflación que se cause en el año”.

La controversia está a la vista, ya que los alimentos fueron el grupo de gastos que más presionó la trepada de la inflación y no se ve la mejoría en el horizonte. Por el contrario, “el clima podría deteriorarse y afectar más los precios de los alimentos. Se requerirían mayores aumentos de la tasa de interés, de al menos 5,25 por ciento al cierre del año (está en 4,75 %)”, señalan economistas del Banco de Bogotá.

Según Daniel Velandia, de la firma Credicorp Capital, “incrementos adicionales de las tasas de interés bajo el actual escenario de desaceleración económica pondría presiones sobre el sector corporativo y, así, sobre la creación del empleo en el 2016”.

El presidente del gremio de industriales, Andi, Bruce MacMaster, también muestra su preocupación y ve la inflación como un nubarrón para las negociaciones del salario mínimo, pues, hasta el momento “ha existido un ambiente de diálogo con las centrales obreras, pero el efecto regresivo de la inflación y el temor a que aumente el desempleo, obliga a ser balanceados, de manera que se logre el objetivo simultáneo de mantener los niveles de empleo, ser competitivos, hacer crecer la economía y sostener el poder adquisitivo de los colombianos”.

Un equilibrio difícil de lograr porque, según Julio Roberto Gómez, dirigente sindical, “somos conscientes de que la inflación fue más alta de lo esperado, lo que genera dificultad para negociar el salario mínimo, pero el diálogo hay que construirlo, porque el desacuerdo no protege el derecho de los trabajadores”.

Para Velandia, “la discusión que debe considerarse es si el salario se fija por encima de la inflación observada, tras el efecto positivo inicial para los trabajadores seguiría el encarecimiento del financiamiento de la economía, dado que el Emisor tendría que continuar subiendo las tasas de interés”.

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