Infraestructura: desde el diseño a la ejecución

Cuando se habla de una infraestructura para la competitividad, debe tenerse en cuenta no sólo la infraestructura, sino aspectos tan importantes como las telecomunicaciones, la energía, los servicios públicos, las aduanas, la red férrea, los puertos, los aeropuertos, el transporte fluvial, entre otros. Todo esto es fundamental para la actividad productiva y el desarrollo económico y social del país. (VER GRAFICOS)

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agosto 25 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-25

En materia de transporte terrestre (carreteras, vías férreas y fluviales) las necesidades son apremiantes tanto en materia física, como institucional y de regulación. En Colombia no se cuenta con un sistema articulado de transporte terrestre. Es necesario construir una verdadera red vial, constituida esencialmente por unas troncales que unen al país y en particular al país con el exterior y un conjunto de redes secundarias que se unan a estas troncales. La urgencia en este campo consideramos que está en la construcción de las grandes troncales. Desde el Plan Vial de la Apertura se empezó el diseño del sistema vial colombiano orientado hacia la integración del país con el resto del mundo y en la actualidad ya se tienen definidos los principales corredores viales para unir al país con Venezuela, Brasil, el resto de Sur América y con los principales puertos en el Pacífico y en el Atlántico. Por tanto dada la urgencia actual es importante pasar a la fase de ejecución de los mismos. Estos corredores viales deben ser complementados con un adecuado sistema férreo y fluvial en los cuales el país muestra grandes deficiencias. Todo esto es esencial para contar con un sistema multi-modal, con el cual se agiliza el movimiento de la carga y se reduce su manipulación. Este sistema requiere de una adecuada integración de todos los modos de transporte (vial, férreo, fluvial, aéreo y marítimo). La propuesta en este campo incluye, además de la adecuación física de los modos de transporte, la expedición del marco regulatorio, el diseño de los corredores y nodos logísticos del sistema y el incentivo al establecimiento de empresas que operen este tipo de transporte. La reciente congestión en Buenaventura muestra con toda claridad la ineficiencia del transporte multi-modal en Colombia; no funcionó ni el tren, ni la carretera, ni el canal de acceso al puerto. Otra parte importante del sistema de transporte del país la constituyen los puertos. Si bien Colombia cuenta con puertos en ambos océanos, las especificaciones de éstos de acuerdo con los analistas son insuficientes para los volúmenes de carga que se mueven y menos aún en la perspectiva de una ampliación importante del comercio internacional. En este aspecto las prioridades son lograr puertos de 24 horas, con suficiente calado y con una infraestructura portuaria moderna para la movilización de los contenedores y para el manejo adecuado de cargas que necesitan tratamiento especial (productos perecederos, químicos, etc.). Otro aspecto crítico es el de las comunicaciones, dado el auge que ha alcanzado la informática en la producción y en la economía moderna. Este sector ha sido uno de los más dinámicos en Colombia en los últimos años. Hoy se cuenta con una infraestructura de comunicaciones que permite la transmisión rápida y simultánea de voz, datos e imagen. Uno de los programas más importantes en los últimos años, en este campo, es el de la agenda de conectividad, que busca masificar el uso de las comunicaciones y especialmente de Internet en la población. Este programa ha tenido un impacto importante en esta dirección, sin embargo, aún estamos muy lejos de los parámetros internacionales e incluso de los Latinoamericanos. Dentro de la infraestructura, una actividad importante en términos de competitividad, la constituye el sector energético, sobre cuya capacidad para satisfacer la demanda se tienen pocas evaluaciones, particularmente, cuando se considera que una expansión económica acelerada impondría mayores exigencias al sector. Para desarrollar la infraestructura nacional es necesario contar con la participación del sector privado. Un mecanismo que el país ya ha utilizado en este campo es el de las concesiones, en particular teniendo en cuenta el escaso margen de maniobra fiscal. Estas concesiones deben revisarse para hacerlas más viables económica y financieramente. Un punto que conviene resaltar es el de la deficiente difusión internacional de los programas y proyectos del país en materia de infraestructura, por lo cual, los inversionistas extranjeros sólo están participando en sectores muy dinámicos como el de telecomunicaciones. En contravía de la productividad y competitividad de las empresas, el país continúa utilizando instrumentos que la desincentivan, tales como la fijación de fletes por la vía administrativa. La contratación con las empresas del transporte debería ser el resultado de un proceso de libre negociación entre las partes, que se fundamente en el tipo de servicio que ofrece la empresa transportadora y las condiciones bajo las cuales trabaja el generador de la carga, tales como la frecuencia y volumen del flujo de carga y si se trata o no, de contratos permanentes, a largo plazo. Lo anterior se constituye en un obstáculo a las relaciones de cooperación-competencia entre proveedor y cliente, debilitando así la noción de cadena productiva y cluster. Es hora de que el Ministerio de Transporte evalúe opciones y estrategias para retornar a la libertad de mercado y, simultáneamente, fortalecer la cultura empresarial de los sectores involucrados.

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