‘Infraestructura, un flotador en la crisis’

Convencido de que viene un momento duro, de la mano de una crisis nunca antes vista en el mundo, Moisés Pérez, presidente de Holcim Colombia, habla del futuro del sector constructor y de la necesidad de buscar salidas a tiempo.

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noviembre 03 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-03

“Colombia no está blindada, pero el impacto va a ser menor que el que tendrán nuestros vecinos. A pesar de las críticas internas que nos hacemos, hemos sido austeros en las decisiones y eso nos ayudará”, explica este contador público y magíster en administración del Inalde de la Universidad de La Sabana. “En el país el problema no es de liquidez, la banca es solvente (nos llaman todo el tiempo a ofrecer tarjetas) pero se puede restringir el crédito por la incertidumbre y porque las tasas están un poco altas”, indica mientras explica que las tasas son razonables en el contexto latinoamericano pero “uno o medio punto de incremento significan que mucha gente de clase media se frenará a la hora de tomar decisiones”. ¿Considera que vienen tiempos difíciles? El segundo semestre fue peor que el primero pero no hay que asustarse. Tuvimos un crecimiento de 60 ó 70 por ciento en dos años, eso es mucho en poco tiempo. Pasamos de 5,7 millones de toneladas anuales a 8,8 millones hoy, eso es muy significativo; es previsible que el crecimiento fuese mucho menor en tiempos de crisis macroeconómica. Este año pasamos de 30.000 toneladas diarias a 28.000 diarias en septiembre pasado, creemos que esa será la tendencia en lo que resta del año. Pero, para no caer, hay que buscar salidas y agilizar procesos. Si la construcción de vivienda cayó, ¿dónde está el negocio hoy? El incentivo del crecimiento fue la confianza y la inversión extranjera. Eso repercutió en la compra de vivienda de estratos altos durante los dos últimos años, pero ese mercado ya está saturado. Este año nos sostuvimos con las construcciones comerciales e industriales, con las plantas de compañías importantes que están llegando a pisar fuerte en el país (como Siemens y las grandes superficies). También con la hotelería en la Costa Atlántica y en Bogotá, donde había un rezago importante. Estamos con el Hilton y el Marriot que requieren 90.000 metros cúbicos de concreto. Como el 65 por ciento de nuestro mercado está en Bogotá, también nos hemos ‘defendido’ con la cárcel La Picota, que necesita 35.000 metros cúbicos. En total vendemos un millón de metros anuales. Nuestra idea era crecer 9,2 millones de toneladas, pero no se pudo. ¿Qué está pasando con esas otras opciones de crecimiento que ustedes ven para la construcción ? La vivienda ya está saturada, y lo industrial no está concentrado en puertos e infraestructura sino en sedes empresariales. El desarrollo de puertos y de zonas francas está ‘estancado’ por un factor sicológico que espera a ver resultados más concretos con Estados Unidos. El problema es que, luego de aprobado el TLC, se requiere un acople para ver resultados a lo largo de los 2 ó 3 años siguientes. Luego hacer obras será mucho más costoso, hay que prepararse. En cuanto a infraestructura, se supone que TransMilenio arrancaría en el 2008 y todavía no pasa nada, al igual que en el aeropuerto Eldorado. Ni hablar del plan vial en todo el país. ¿El problema es el mercado o el Ministro de Transporte? No me quiero referir a eso, ni echar culpas. Pero si hiciéramos el 10 por ciento de lo proyectado en infraestructura aseguraríamos la producción de tres años. Estos proyectos ya están totalmente aprobados y listos para iniciar. Con estas obras tendríamos a flote el sector que más mano de obra ocupa durante los duros tiempos que se avecinan. ¿Y cuáles son esos obstáculos que frenan el crecimiento de un sector que puede reducir sustancialmente los efectos de la crisis internacional? Por ahora, y ante la incertidumbre, los bancos no quieren prestar a más de 12 meses. Pero no es un problema de liquidez, es un problema de incertidumbre. De hecho, el sector privado le acaba de recordar al Estado que está listo para iniciar, para aportar. Falta voluntad política, un empujón para que las obras inicien, falta más celeridad. Colombia y Costa Rica son los países donde se les recomienda a los inversionistas poner su dinero, porque ofrecen confianza y seguridad. Si no aprovechamos que el viento sopla a nuestro favor… Sin embargo nos estamos preparando, estamos preparando la planta de Nobsa para producir dos millones de toneladas al año. Hoy estamos en 1,2 millones. ¿Y si no funciona la infraestructura? El otro gran campo es la vivienda de interés social industrializada. Es un gran pasivo y hay forma de hacerlo. El impacto del costo no está en el cemento. Vale la claridad de que esto solo pesa el 5 ó 6 por ciento del valor total. El freno está en que no se liberan los terrenos y en la tramitología para hacer efectivos los subsidios. Estamos haciendo un ejercicio en Tunja, con una ONG y 46 familias que llevan 10 años tratando de construir su proyecto con ahorros de un millón de pesos, que son un ‘mundo’ de plata para una familia humilde. Es increíble la cantidad de trabas que nos han puesto ¿Cómo será una persona sin conexiones?. El diseño ayuda a bajar los costos, y resultan en 25 millones para 50 metros cuadrados. No soñamos con que se hagan 400.000 VIS anuales. Si solo se hiciera el 10 por ciento de lo prometido (40.000) se estarían cumpliendo los sueños de 40.000 colombianos. ¿En medio del actual panorama, su compañía va a crecer este año? Esperamos un crecimiento de 1 ó 2 por ciento, pero si decrecemos 1 ó 2 puntos también es un buen trabajo. Si miramos los últimos años la tendencia sigue siendo creciente, es un buen desempeño. ¿Qué opina del problema del embargo de Cémex? No me quiero meter en los problemas del vecino. Solo agrego que esos problemas son controlables y previsibles, simplemente hay que tener cuidado con las especificaciones. Eso no puede ser un precedente o un limitante para el crecimiento en infraestructura. Colombia no es el único país donde se hacen lozas para tráfico pesado. En el resto del mundo, y en ciudades diferentes a Bogotá, han funcionado. '' Si hiciéramos el 10 por ciento de lo proyectado en infraestructura se asegura- ría la producción de tres años. '' El freno está en que no se liberan los terrenos y en la tramitología para hacer efectivos los subsidios. SU IMAGEN Moisés Pérez es un apasionado del cumplimiento riguroso de metas y de la rigurosidad dice que se siente feliz porque todas las que se ha propuesto las ha cumplido. Dedica cuanto minuto libre tiene a sus hijas, aunque también le gusta el tenis, la lectura, el teatro y el cine. Prefiere los libros de cultura general, ama viajar y conocer otras culturas. '' El incentivo del crecimiento fue la confianza y la inversión extranjera. Eso repercutió en la compra de vivienda de estratos altos.WILABR

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