Infraestructura: la nueva ley no basta

Aunque el gremio considera de gran ayuda lo aprobado por el Congreso, dice que aún faltan ajustes institucionales.

Infraestructura: la nueva ley no basta

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Infraestructura: la nueva ley no basta

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noviembre 25 de 2013 - 01:27 a.m.
2013-11-25

Aunque la nueva ley de infraestructura es vista, en general, como el buldócer que necesitaba el país para derribar las barreras que han trancado los proyectos de infraestructura, los empresarios del sector dicen que el éxito de esta norma dependerá de la implementación y de cómo se articulen las entidades encargadas de decidir sobre los proyectos.

“La ley es muy importante, pero sola no soluciona nada. Se necesita un fortalecimiento institucional en las entidades encargadas de tomar decisiones sobre los proyectos de infraestructura, para que acompañen los procesos”, afirma Luz María Correa, gerente de construcciones El Cóndor, que construye la Transversal de las Américas, que conectará a Panamá, Colombia y Venezuela.

En su discurso de clausura de la cumbre de infraestructura, Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura (CCI), aseguró que de la implementación, el desarrollo y la reglamentación de la ley de Infraestructura, y de los ajustes que se hacen en los pliegos y en la matriz de riesgos del programa de nuevas concesiones viales, dependerá el éxito de los proyectos respectivos.

“El gran reto, en verdad, no es solo el de licitar y adjudicar los contratos, sino el de garantizar la ejecución de las obras”, afirmó.

Federico Restrepo, gerente del proyecto más ambicioso del Gobierno (Autopistas de la Prosperidad, tasado en 13 billones de pesos), afirma que con la ley se evitará que resuciten conflictos prediales como el que se presenta en la vía Ancón Sur-Prima-vera, que estuvo ocho años en negociación de predios.

Según Luis Fernando Andrade, presidente de la ANI, el efecto inmediato de la nueva ley será la solución de las trabas para adquirir predios. “Con el saneamiento automático, si el predio tiene algún problema por extinción de dominio, sucesiones o embargos, todo se resuelve en favor del Estado. Lo único que quedaría pendiente es cuánto pagar. A partir de ahí no volveremos a tener problemas con predios”, dijo.

Esa posibilidad pudo ser útil para evitar las demoras en la vía Bogotá-Girardot, que completa siete años en construcción, porque el concesionario no compró los terrenos al inicio de la obra.

En materia ambiental, la ley permite que los contratistas tramiten la licencia al otro día de la adjudicación del contrato y no hasta que tengan los estudios en fase tres, como era en el pasado.

La ley tiene elementos esenciales para acabar con las extensas consultas previas a las comunidades vecinas de los proyectos. Un decreto establece de forma clara y sencilla los procesos para evitar las demoras.

NO RESUELVE EL PROBLEMA

Para algunos, la Ley no fue ambiciosa.

Para Nelson Izáciga, contralor delegado para la Infraestructura, la nueva ley pudo tener una mayor cobertura.

“Solo le está apuntando a resolver problemas contractuales de las 25 concesiones viales existentes, cuyos contratos fueron renegociados 430 veces y el costo fiscal está en el 280% por encima del valor inicial”, dijo.

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