'Ingresos de Colombia deben depender menos del petroléo'

Sebastián Briozzo, director de análisis para Latinoamérica en el Grupo de Calificaciones Soberanas de Standard and Poor’s en México, considera que el país debe ampliar los ingresos relacionados con otras actividades y ampliar la inversión en sectores que ayuden al crecimiento de largo plazo.

Sebastián Briozzo, director de análisis para Latinoamérica en el Grupo de Calificaciones Soberanas de Standard and Poor’s en Méx

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Sebastián Briozzo, director de análisis para Latinoamérica en el Grupo de Calificaciones Soberanas de Standard and Poor’s en Méx

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junio 11 de 2015 - 05:37 a.m.
2015-06-11

Hace ya cuatro años que Colombia recuperó la calificación de grado de inversión, pero en las condiciones actuales no es fácil que continúe mejorando su perfil crediticio.

Sebastián Briozzo, director de análisis para Latinoamérica en el Grupo de Calificaciones Soberanas de Standard and Poor’s en México, señala que la prioridad es que el país eleve los ingresos no relacionados con las materias primas e invertir en áreas que garanticen el crecimiento de mediano plazo.

Aunque llegar a un acuerdo de paz ayudará, esto no implicará automáticamente en una mejora de la calificación.

El experto participará en el seminario ‘Colombia a los ojos de Wall Street’, realizado por Anif, Fedesarrollo y Council of the Americas.

En este entorno de desaceleración, ¿qué puede pasar con las calificaciones en la región?

En realidad tenemos hoy por hoy muy pocas calificaciones con perspectiva negativa, que son algunos pequeños países del Caribe y Venezuela que tiene su propia dinámica. Es cierto que hay una desaceleración en las tasas de crecimiento en la mayor parte de la región, es una señal de alerta pero no una gran preocupación con respecto a las calificaciones.

¿Por qué?

La mayoría de países han avanzado en lograr estructuras macroeconómicas más sólidas, eso les da cierto margen para que en menores tasas de crecimiento sus vulnerabilidades macro del pasado ya no estén vigentes. Pero el hecho de que crezcan menos es importante porque aun cuando el entorno era positivo, muchos no crecieron a tasas elevadas, así que mejorar el ritmo de crecimiento es una asignatura pendiente. Aunque las economías se han estabilizado, tienen un entorno macro más sólido, en el tema micro los esfuerzos son aún muy limitados.

¿A qué se refiere?

La necesidad de eliminar los equilibrios fiscales hizo que se limitara la inversión en otros sectores. El gasto público y de inversión en América Latina es poco, pues todos los recursos se los llevan los gastos corrientes. Las fuentes de crecimiento más allá de las materias primas no han tenido un gran desarrollo. Un aspecto fundamental es cómo se apuntala un desarrollo de la infraestructura de la región, pocos países han tenido un plan estratégico que han podido llevar adelante, el que más ha avanzado es Chile y ahora Colombia está inmerso en el desarrollo de concesiones y APP, pero la realidad es que esos procesos han sido difíciles de implementar en otros lados.

¿Qué se puede hacer?

Una condición necesaria es mantener la estabilidad macro, lo cual no es una tarea mayúscula para quienes tienen grado de inversión como Colombia. Pero en lo micro, es importante que los países inviertan en temas que ayuden al crecimiento de mediano plazo. A diferencia del pasado, cuando el frente macro era agobiante, hoy Latinoamérica tiene más espacio para dedicarse a ser menos dependientes de los commodities. Un ejemplo es la inversión en educación, sabemos que son tareas muy complejas, pero entre más rápido, mejor.

¿Cómo están viendo a Colombia?

La calificación ha mejorado porque Colombia ha aprovechado el contexto favorable para mejorar la condición fiscal, particularmente por la regla fiscal y el fondo anticíclico, pero esto está en una etapa inicial, porque Colombia sigue siendo vulnerable a los precios de commodities y eso amplifica internamente los efectos de la desaceleración global. Eso no es un riesgo para bajar la calificación pero hacia adelante sí limita que suba más rápidamente. Sin crecimiento todas las cuestiones son más difíciles, cuando viene el choque del petróleo hay reducción en el gasto de gobierno, alza de impuestos, se dificulta la recuperación y a nivel financiero, habrá volatilidad.

El déficit en la balanza de pagos se ha acentuado. ¿Qué tanto incide?

Como un ajuste inmediato no es una preocupación, obviamente esto se vuelve relevante si se mantiene en el tiempo, pero creo que es apresurado pensar que esto va a pasar.

¿Qué otros desafíos enfrenta Colombia?

Más allá del frente fiscal, hacia adelante hay muchos temas. Se ha puesto énfasis en la infraestructura y se ha avanzado más despacio de lo que se esperaba pero eso traerá inversión a futuro. Muchas cosas dependerán de lo que pase con los acuerdos de paz, eso tiene impactos fiscales, pero son esfuerzos que deben hacerse. Colombia tiene un nivel de institucionalidad política alto, pero al mismo tiempo tiene esa característica única que es el conflicto armado, así que avances en este sentido son aspectos importantes, pero solo con llegar a un acuerdo de paz no aumenta la calificación.

Si se logra una reforma tributaria estructural, ¿mejorará el perfil?

No hay una tasa óptima de carga tributaria, pero lo que más pesa en la evaluación es que se aminore la dependencia de los ingresos vinculados al petróleo, porque en países vulnerables hay una prociclicidad de la política, es decir que cuando sube el petróleo pueden gastar más y cuando cae reducen gastos. Para que Colombia mejore su calificación necesita más margen de maniobra en este sentido, los ingresos no vinculados al petróleo deberían ser mucho más altos.

luicon@eltiempo.com