La innovación es un reto pendiente en A. Latina

La región debe prestar mayor a la innovación atención para lograr el éxito esperado.

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mayo 28 de 2011 - 02:03 a.m.
2011-05-28

 

Afortunadamente el entusiasmo y optimismo de analistas, autoridades gubernamentales, organismos internacionales y demás observadores y estudiosos del comportamiento de la economía, que ven en esta década los mejores años para América Latina gracias al empuje y crecimiento económico que están mostrando, no los han cegado para reconocer también las alertas y los retos pendientes para que estos vientos a favor no sean flor de un día.

Ya muchas voces se han levanto para recordar el retrazo que los países latinoamericanos y del Caribe tienen en materia de infraestructura, por ejemplo.

Así mismo, han llamado la atención sobre las deficiencias en productividad que nos impiden crecer más rápido y en la necesidad de elevar la capacidad de innovación y adaptación tecnológica de nuestras economías.

Este último es un punto fundamental y está incluido en las locomotoras que el Gobierno de Juan Manual Santos ha establecido para el crecimiento del país.

Según Luis Alberto Moreno, presidente del BID, en su libro La década de América Latina y el Caribe, una oportunidad real, que acaba de presentar en Buenos Aires (Argentina), “la razón principal de esto es que todas las sociedades que han progresado de manera fundamental en las últimas décadas tienen como denominador común su capacidad de innovar, para hacer más eficiente la manera de producir un bien o para llegar al mercado con un artículo o servicio novedoso”.

De hecho, las soluciones para desafíos importantes como el cambio climático, el acceso a energías limpias o desarrollos en materia de salud, entre otros, involucran en mayor medida un componente tecnológico sustancial.

En respuesta a estos desafíos tanto el sector público como el privado reconocen que la inversión en conocimiento e innovación resulta crítica para el aumento de la productividad y el desarrollo de las economías.

FALTA INVERSIÓN

Según documentos del BID, la región continúa a la zaga en este tema. Aunque se cuenta con recursos necesarios para mejorar esta situación, como investigadores, universidades y empresas innovadoras, se ve limitada, entre otras causas, por fallas de coordinación y falta de financiamiento.

“En ese sentido, la región tiene que hacer mucho más.

Para comenzar, porque los gastos en innovación que hace el sector privado equivalen apenas al 0,5 por ciento de sus ingresos brutos, una cuarta parte de lo que sucede en los países de la Ocde.

Además, la mayoría de esos recursos se dedican a la compra de tecnología importada, principalmente a maquinaria y equipo.

Esta costumbre, junto a la falta de personal debidamente capacitado, puede llevar a que el retorno de una inversión no sea el esperado, afectando la posibilidad de que una empresa o un país compitan adecuadamente”, dice Moreno.

Sin embargo, los esfuerzos para superar la situación se han comenzado a notar. Según un informe de la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (Ricyt), el gasto en dólares dedicado a I+D en los países de la región pasó de 9.500 a 26.800 millones entre el 2002 y el 2008.

Pero ese salto no es suficiente para compensar un atraso histórico.

Como proporción de su PIB, los gastos en I+D llegaron al 0,62 por ciento en el 2008, un nivel que es el más alto desde cuando se recopilan dichas estadísticas, pero que todavía está lejos del 1,5 al 3 por ciento que es usual en las naciones desarrolladas o en economías emergentes más grandes.

Todo lo anterior viene acompañado de un esquema concentrado en los fondos públicos.

Mientras que en América Latina y el Caribe, dos terceras partes de lo que se dedica a I+D viene de las arcas estatales, en otras zonas más desarrolladas ese aporte se acerca al 30 por ciento.

Más recursos para la ciencia y la tecnología con el fin de impulsar la locomotora

Colciencias está a la cabeza del sector de ciencia, tecnología e innovación en Colombia.

Por ser la innovación una de las locomotoras clave del desarrollo y crecimiento que ha planteado el Gobierno, se está tratando de dar herramientas para que privados y públicos cuenten con más oportunidades de inversión en el tema.

De hecho, en el esfuerzo por impulsar y fomentar la ciencia y la tecnología como pilares del desarrollo, se le ha dado un nuevo estatus a Colciencias, organismo nacional que debe liderar el tema.

De ahí que con la Ley 1286 de 2009 se transformó la institución de un Instituto a un Departamento Administrativo, dándole el peso necesario dentro del Gobierno.

Así mismo, orientó el trabajo en red y un modelo sistemático, ordenó la regionalización de la ciencia y el fortalecimiento de los nexos con el sector productivo, incorporó la innovación como elemento básico del modelo y le encomendó la tarea de ser cabeza del sector de ciencia, tecnología e innovación, al servicio de todos los Ministerios y las demás instituciones del Estado.

Para darle un poco de dientes, pues, como se sabe, parte de los obstáculos para la innovación y el desarrollo es la falta de financiación, circula en el Congreso una reforma constitucional que busca que el 10 por ciento del Sistema General de Regalías sea para ciencia, tecnología e innovación, lo cual permitirá poner en marcha, y a toda máquina, un proceso que buscará disminuir la brecha entre las regiones de mayor desarrollo con las de menor desarrollo relativo.

A este acto legislativo le faltan dos debates en el Congreso para que se vuelva ley.

Por otra parte, el año pasado Colciencias expidió una resolución que le da a los empresarios y en general a todo colombiano que que invierta en ciencia, tecnología e innovación, facilidades para que se acojan a los beneficios tributarios que la ley prevé para ellos.

Así las cosas, se beneficiará cualquier ciudadano que invierta en investigación y/o innovación, o en desarrollos de ciencia y tecnología mediante inversión directa o a través de centros de investigación y universidades reconocidos por Colciencias.

Para motivar al innovación, la colombiana cuenta con tres tipos de beneficios tributarios: uno por invertir en CT+I, que permite deducir de la renta líquida gravable hasta el 125 por ciento de la inversión; otro que permite una deducción similar a quienes hagan donaciones a universidades o centros de investigación para desarrollar un proyecto ya aprobado por Colciencias. Y uno más que es la exención de IVA para software, importado o producido en el país.

En el año 2010, Colciencias tramitó 75 solicitudes de deducción de impuestos por un valor de 235.976 millones de pesos.

Otro tema que está pendiente es el de generar más patentes.

Crece grupo de investigadores

No obstante, se han dado algunas evoluciones positivas. Por ejemplo, el número de investigadores en la región pasó de 81.000 en 1990 a 339 mil 2008, según el informe de Ricyt citado en el libro de Moreno, y el número de publicaciones científicas se duplicó en la última década, destacándose en sectores como ciencias agrícolas y biología.

Este aumento de cerca de cuatro veces es muy superior al registrado en todo el mundo, pero a pesar de esto la proporción sobre el total de lo que se invierte en el planeta es todavía baja, pues es inferior al 5 por ciento.


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