Innovaciones y crisis financieras

Para consuelo del público en general, los procesos que conducen a una crisis financiera global como la actual resultan difíciles de comprender no solamente por algunas de las mentes más capaces de la profesión económica (Bernanke tuvo que solicitar de urgencia un mini curso de actualización en derivados financieros), sino también por los banqueros mismos.

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mayo 02 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-02

Los instrumentos al centro del problema (derivados más sofisticados que los futuros y las opciones como los swaps) están diseñados para no ser entendidos ni siquiera por estos últimos de manera de ocultar sus niveles de riesgo, en forma tal que resultan esparciendo ese nivel de riesgo por todo el sistema financiero (SF), potencial de contagio que es crítico en la naturaleza epidémica de una crisis financiera global. En anterior columna (PORTAFOLIO, 27/sept/07) explicaba la generación de la crisis así: “Como resultado del pánico causado por la erosión de la cartera en el segmento más riesgoso (subprime) del mercado inmobiliario americano, la dinámica creada por la sobreliquidez y las innovaciones financieras ha generado un nivel de interconexión tal que la reversión de esa sobreliquidez (ligada a la de la percepción del riesgo por parte de los banqueros) viene derrumbando bancos, y moviendo bancos centrales en las grandes economías a inyectar decenas de billones de dólares en los sistemas bancarios, y a reducir la tasa de interés. La posibilidad de un colapso crediticio y de sus consecuencias para la economía global surge al los banqueros reducir drásticamente la liquidez crediticia (empezando con el crédito interbancario) con la reversión de su percepción del riesgo”. ¿Cómo es posible, que los analistas financieros de los más grandes bancos y bancos de inversión del mundo hayan adquirido instrumentos cuyo nivel de riesgo ha resultado no solo en tal reversión y colapso sino también en la eliminación de decenas de billones de dólares de sus activos, de manera que fondos de los países asiáticos han tenido que salir al rescate de las más respetadas instituciones financieras de occidente? Responder cabalmente a esta pregunta supone plantear el problema de la función económica del SF, para así entender la brecha monumental entre esta función y la evolución reciente de éste (que llevó a Stiglitz a afirmar que los bancos no son bancos). El SF cumple tres funciones desde el punto de vista económico: 1) intermedia recursos entre ahorradores e inversionistas, posibilitando la actividad de estos últimos (inversionistas en el sentido económico) que pone en marcha el crecimiento económico; 2) al evaluar los proyectos de estos inversionistas y al monitorear el uso de los recursos, el SF actúa como cerebro de la actividad económica, función de recolección y sistematización de información sobre la actividad económica de enorme importancia en la superación de las consecuencias de la información asimétrica (IA); y 3) al administrar los recursos de los ahorradores y los contratos íntertemporales, el SF está en capacidad de manejar y distribuir el riesgo. Adicionalmente, las economías de escala que se dan en la actividad financiera potencian la eficiencia del SF en el cumplimiento de estas funciones, pues la aglomeración de recursos posibilita grandes proyectos de inversión y la diversificación del portafolio que permite la disminución del riesgo. Asimismo, al trasladar recursos de agentes superavitarios a deficitarios el SF contribuye a la estabilidad de la actividad económica (al permitir a estas últimas sostener su nivel de gasto en situaciones de iliquidez o insolvencia). La tradición de crisis financieras periódicas muestra sin embargo, que el SF no solamente profundiza las crisis en el sector real, sino que también las causa, generando colapso económico por la vía de la reversión de las expectativas de los banqueros, el contagio y el colapso crediticio. Esta debilidad en el cumplimiento de esas funciones del SF, junto con el racionamiento crediticio de agentes críticos del desarrollo, venían siendo agudizadas por transformaciones en la estructura del SF: por una parte, los bancos se vienen concentrando en negocios diferentes a la canalización de recursos a la inversión, de manera que lo que era una limitación estructural de ellos en los países en desarrollo (su incapacidad para proveer financiación de largo plazo para ella) se esta generalizando; por otra, con el fortalecimiento del mercado de capitales al costo del debilitamiento del sistema bancario, y dadas las mayores limitaciones del primero en el manejo de la IA y sus dificultades para implementar en la práctica las ventajas que a priori tiene para el manejo del riesgo, se resulta privilegiando la rentabilidad especulativa de corto plazo (por arbitraje) sobre la inversión productiva necesaria para generar crecimiento. Derivados financieros como los swaps han profundizado esa debilidad agudizando los problemas de IA, riesgo e inestabilidad que tradicionalmente el SF intentaba compensar. La capacidad del SF para cumplir las tres funciones mencionadas se ha erosionado radicalmente, pues las consecuencias de la IA son más severas, la asignación económica (a sus usos más eficientes) en gran medida irrelevante, y el riesgo lejos de ser distribuido eficientemente y minimizado es trasladado a agentes desinformados e incrementado a nivel sistémico: 1) Agudizamiento de IA, con su efecto sobre la función de intermediación (pues la incapacidad de evaluar y monitorear coarta la canalización de los recursos a la inversión). Por una parte, aspectos de las innovaciones financieras están dirigidos no a la transparencia, sino al ocultamiento de la naturaleza y riesgos de los activos subyacentes de manera que tanto para inversionistas como para reguladores resulta imposible desenmarañar las capas de combinaciones de derivados e instrumentos para llegar a la combinación de activos subyacentes. Por otra parte, este entendimiento ha alcanzado tal complejidad y sofisticación técnica que solo especialistas pueden seguir el correspondiente diseño y valoración; asimetría informativa que determina una de poder que se traduce en que pocos agentes informados (sobre las oportunidades de arbitraje y las tecnologías financieras requeridas en las evaluaciones) pueden obtener ganancias extraordinarias a costa de una masa de desinformados, asimetría que además se traduce en comportamientos de manada que profundizan los síndromes de euforia-crisis y generan contagio. 2) Erosión de la evaluación de la rentabilidad y la capacidad de monitoreo: el SF concentra su actividad en sí mismo (no en la canalización de recursos al sector real), adquiriendo la compra de instrumentos de otros intermediarios un peso creciente en sus operaciones (asignación de recursos); una erosión de la segunda función de evaluación, además de la primera de intermediación, que se ve agudizada por el hecho de que esas operaciones tienen lugar con niveles altísimos de apalancamiento (baja exposición al riesgo de sus propios recursos). Con la falta de transparencia de los diseños, la mediación de las pirámides de ellos y el bajo nivel de capital propio comprometido se debilita el incentivo para la evaluación y el monitoreo (el acopio y el procesamiento de la información que hacia del SF el cerebro de la economía). 3. Manejo del riesgo: éste no es distribuido mediante diversificación, sino trasladado a agentes incapaces de sobremontar las asimetrías informativas consideradas; y con la extensión del riesgo disfrazado a todo el SF éste se ha tornado sistémicamente más riesgoso. Finalmente, la capacidad de contribuir a estabilizar el gasto se debilita y la tendencia a no solo profundizar, sino también generar oscilaciones, se agudiza con el agravamiento de los problemas de manada-contagio, consecuencia de las mayores asimetrías informativas: el SF (que siempre ha sido un agente de profundización de euforias/ pánicos más allá de los fundamentales del sector real) se ha convertido en un agente de inestabilidad, generador y propagador de colapsos económicos, aún más protagónico de lo que era antes. '' Los procesos que conducen a una crisis financiera global como la actual resul- tan difíciles de comprender no solamente por algunas de las mentes más capaces de la profesión económica, sino también por los banqueros mismos.'' Al trasladar recursos de agentes superavitarios a deficitarios, el sistema financiero contribuye a la estabilidad de la actividad económica. Ricardo Chica. Director Centro de Estudios Asiáticos WILABR

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