Innovar es la clave para salir de la crisis: Freixenet

José Luis Bonet, presidente de uno de los diez grupos vitivinícolas más importantes del mundo y el principal en el segmento de cavas, asegura que la innovación, la internacionalización y el crecimiento han sido claves para enfrentar la crisis.

José L. Bonet / Presidente de Freixenet

Archivo Particular

José L. Bonet / Presidente de Freixenet

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septiembre 04 de 2013 - 12:01 a.m.
2013-09-04

Durante más de un siglo la empresa española Freixenet ha superado plagas y guerras, y ha aprendido cómo fortalecerse cuando todas las apuestas juegan en contra.

Ahora que está entre los diez primeros productores de vino en el mundo y es el principal en el segmento de cavas, el grupo está saliendo invicto de la dura crisis económica europea con un fabuloso resultado que incluso muestra crecimiento.

Su presidente, José Luis Bonet Ferrer, quien habló con Portafolio, está por primera vez en Colombia y hablará mañana en Cartagena ante los empresarios del país, durante el 50 Congreso Anual de Comfecámaras. Su conferencia tendrá un sugerente título: ‘Anticiparse a la crisis, el éxito de un visionario’.

¿Cómo hizo Freixenet para anticiparse a la crisis?

Esta es una empresa familiar que en el 2014 cumplirá el centenario y ya tenía antecedentes: en el siglo XIX la familia Sala exportaba vinos a América, pero con la independencia de las colonias perdió mercados. A eso se sumó la filoxera –una plaga de las uvas–.

Luego mis abuelos –Pedro Ferrer y Dolores Sala– se casaron; él, que era un tipo adelantado a su tiempo, los convenció para reemprender por el camino del champán catalán. Lo asesinaron en la Guerra Civil del 36 y la empresa fue colectivizada.

Luego la devolvieron, y mi abuela y mi madre continuaron. Quien hizo después la automatización que nos ha llevado a ser primeros fue José Ferrer, mi tío.

¿No los ha tocado la crisis actual de España?

La crisis nos afecta a todos. Tuvimos que ajustarnos pero la estrategia estaba bien planteada. Nuestra ventaja competitiva es progresar exportando en momentos en que España sufre una crisis de consumo.

¿Qué tanto se ha afectado su facturación?

En España caeríamos de 15 a 20 pero por el turismo caemos solo al 3, y lo compensamos exportando.

¿Con un producto que es único fue más fácil?

La internacionalización es necesaria, pero si es con marca, esa es una de mis obsesiones.

Es fundamental no solo para la empresa sino para el país, y se construye a base de mucho tiempo, talento y tenacidad. Otros países que no han hecho ese deber están en un callejón sin salida.

¿Cree que su país ya está del otro lado?

Lo peor ha pasado, pero la salida va a ser lenta y muy complicada.

¿Qué claves puede enseñar de su experiencia?

De los pecados no hablaré, porque el esfuerzo que se ha hecho es sólido y pasa por la innovación, por un lado, y, por otro, por la internacionalización.

Cuando nadie pensaba que era posible la exportación de cava, nos adelantamos. Hoy exportamos a 140 países y somos líderes en casi todos.

De eso los colombianos pueden extraer lecciones. Están en un momento en el que pueden hacer cosas y solo hay que empezar a hacerlas.

Antes, usted ha dado otra clave: aumentar el tamaño, ¿cómo se explica sin que suene a locura?

Cuando empecé al lado de mi tío, en el 65, producíamos un millón de botellas y éramos segundos, a mucha distancia del primero.

Hoy, como grupo, ya son cerca de 200 millones de botellas y tenemos 20 bodegas en tres continentes. Este recorrido ha requerido mucho esfuerzo, ideas claras y suerte, porque si no hay suerte no se ganan los partidos.

¿Han disminuido el presupuesto de publicidad?

En España sí lo ajustamos, pero en conjunto lo hemos ampliado porque nuestra ambición es conquistar nuevos mercados.

¿Su publicidad emplea a grandes personajes, ¿cuál será el próximo?

Aún no se lo puedo decir porque normalmente lo decidimos en el comedor de la familia, y eso se hace a finales de septiembre.

No hay mercados imposibles de conquistar

Una obsesión de José Luis Bonet es estar en todo el mundo, conservando su marca, pero con un acento local. De hecho, dice que su única limitante son las barreras socio-religiosas para entrar a algunos países.

Cuenta que creían imposible llegar a Alemania, donde empezaron con 200 mil botellas al año y hoy venden 40 millones.

“Francia ofrecía interrogantes, porque creíamos que no se podía entrar por un respeto extraño, pero en el 2001 compramos una bodega en Burdeos y este último año quedamos muy cerca de 5 millones de botellas”, dice con orgullo.

Y asegura que lo que esto enseña es que hay que romper tabúes y mitos porque se puede competir si existe la competitividad y el esfuerzo para hacerlo.

En su mira siempre están los países en proceso de aumentar la renta per cápita y dice que América Latina es una de estas regiones. “Por ejemplo, en Colombia hay que hacer mucho más recorrido que el actual, y se hará”.

Néstor Alonso López

Redacción de Portafolio

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