‘Innovar es crear valor para el cliente y rentabilidad'

La innovación también debe traducirse en una mejora de la calidad de vida de la gente, y el camino que debe recorrer América Latina aún es largo.

Aguinaldo Diniz, presidente de la empresa brasileña Cedro Textil.

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Aguinaldo Diniz, presidente de la empresa brasileña Cedro Textil.

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abril 11 de 2013 - 11:36 p.m.
2013-04-11

Desde el punto de vista de las compañías, la innovación no es lo mismo que inventar.

Se trata de un proceso mucho más integral, que abarca no solo la creación de valor para los clientes, sino que se debe ver reflejado en la rentabilidad de las organizaciones y en la satisfacción de los colaboradores.

Así lo señala el empresario brasileño Aguinaldo Diniz, presidente de la empresa Cedro Textil y de la Asociación Brasileña de la Industria Textil (ABIT), quien está participando de la cumbre ‘Desafíos de la Innovación Empresarial en América Latina’, evento que culmina hoy en Cartagena.

Durante su visita a Colombia, el directivo habló con Portafolio.

¿Cuál es su definición de la innovación?

En mi concepto, innovar es generar valor. Es el cambio de un producto o de un proceso de trabajo, lo cual tiene tres ejes básicos: agregar y crear valor para los clientes, dar rentabilidad a la empresa y satisfacción en los empleados, que se vean involucrados.

Esto debe aplicar en cualquier tipo de industria.

¿Innovar es algo costoso?

No lo es. Lo importante es que el proceso no se vea como una aventura, sino que es necesario tener conciencia de innovación y que sea un trabajo participativo.

En mi opinión, se trata de un asunto que debe hacerse de manera continua, porque usted no innova hoy y mañana lo deja de lado.

La madurez que se requiere en los procesos de innovación y en el trabajo corporativo es consecuente con que se trate de un proceso de largo plazo.

Debe ser proyectado, estructurado y acompañado, lo cual trae el aprendizaje que se necesita para preparar a la compañía para el futuro.

Lo que sí hay que tener en cuenta es que hay momentos de innovación que pueden configurar un costo mayor para las organizaciones.

¿Considera que los países de la región tienen capital humano suficiente?

No. De manera global, el primer paso es que haya una transformación en los procesos educativos, porque, independientemente de que este cambio sea de mediano y largo plazo, hay que empezar a formar personas emprendedoras e innovadoras.

Para dar un ejemplo, generalmente los jóvenes que entran a la universidad no son preparados para ser innovadores o emprendedores, sino para ser empleados y para ser servidores públicos.

Necesitamos que los países de la región tengan una ventaja importante en innovación, para que mejore la calidad de vida de la gente.

¿Esto cómo se vería reflejado?

Desde mi punto de vista de empresario, eso permite que haya más diversificación y que lleguen a las empresas personas más innovadoras.

Pero también permite que creemos compañías con una visión más introspectiva, con sensibilidad para las nuevas ideas, no solo invención. Inventar es una cosa e innovar es otra. En suma, América Latina tiene que recuperar el tiempo perdido.

¿Cómo han aplicado la innovación en la empresa que usted preside?

Hemos enfrentado muchas dificultades, en particular por la competencia de productos asiáticos y, en parte por eso, hemos aumentado la innovación.

Hemos eliminado muchas barreras, una de ellas es la falta de iniciativa de las personas. Otro de los temas que ha sido fundamental es el papel que debe tener el liderazgo.

Se necesita estar cerca del personal, que haya mucha comunicación y que el trabajo sea valorado.

En la empresa, todos los funcionarios y operarios tienen participación directa, pueden lanzar ideas y todo es muy transparente y sin autoritarismos. No es fácil crear esa cultura innovadora, porque no es un esfuerzo unilateral ni solitario, sino que debe hacerse de manera colectiva y enfocarse en los resultados.

Hay quienes asocian la innovación con la juventud. ¿Qué tan acertado es eso y cuál es la importancia de la experiencia?

Creo que hay que trabajar para conjugar ambas cosas, se necesita una especie de 'tensión constructora en la que todos participen.

Esa es otra de las responsabilidades en quienes asuman el liderazgo, pues deben trabajar con esos dos polos para que aporten a la innovación. Si se toma uno solo de ellos, muy seguramente no va a haber éxito y por eso es fundamental que se logre establecer una comunión de fuerzas.

ALGUNAS DE LAS EXPERIENCIAS DE BRASIL EN LA MATERIA

Aguinaldo Diniz, presidente de Cedro Textil y de la Asociación Brasileña de la Industria Textil (ABIT), explica que en su país existe el ministerio de Industria, Tecnología e Innovación, que, por medio de alianzas con entidades privadas, ha trabajado en distintas iniciativas con el objetivo de darle un impulso al tema.

Adicionalmente, señala que, en varias actividades desarrolladas en Brasil, hay ejemplos destacados de innovación que podrían aplicarse en otros países.

Por ejemplo, en el sector agropecuario se han hecho desarrollos de variedades de productos, y en industria hay casos como el fabricante de aviones Embraer, que con innovación ha logrado un lugar importante en un mercado competitivo.

Sin embargo, sostiene que la clave de todos estos procesos es que ayuden a mejorar la calidad de vida de las personas en América Latina.